En madrugada de hielo negro

Sale del trabajo, son alrededor de las seis de la tarde, ese día limpió dos casas, la última le tomó más tiempo de lo que se hace con regularidad porque sus empleadores iraníes tuvieron celebración de navidad, una navidad atrasada que celebran el 7 de enero en el calendario Juliano, le ha explicado la dueña de la casa en innumerables ocasiones cuando a medio trapear se le ha aparece para contarle historias de su país y de sus antepasados. Tomasina siempre la deja hablar sin parar de trapear, apenas entiende inglés.

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Primero de enero, un día más

Ilka Oliva-Corado.

Compra la gallina a primera hora en la mañana, las verduras con las que acompañará el plato y las frutas para el ponche, Catalina quiere hacer tamales, pero es mucho trajín para ella sola y con lo cansada que sale del trabajo apenas tiene energía para la limpieza del apartamento en donde vive con sus dos hijos. Juan, de 12 y Guadalupe, de 5. Pero esta vez le toca llevar a lavar la ropa a la lavandería, en el edificio en donde viven no hay lavadoras, se atrasará en la preparación de la cena de fin de año.

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Nos burlamos de los empobrecidos desde nuestra comodidad

Ilka Oliva-Corado

Muchas veces en un acto de inconciencia total, creemos que, porque hemos tenido la maravillosa oportunidad de acceder a la lectura de libros, docenas a lo largo de nuestra vida, podemos burlarnos de quienes han sido empobrecidos al nivel de la miseria y cada vez que podemos les hacemos ver que jamás estarán a nuestro nivel intelectual y socioeconómico.

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Xiomara Castro, el renacer de Honduras

Mucho han dolido las humillaciones que sufren los migrantes centroamericanos indocumentados que tratan de atravesar México para llegar a Estados Unidos, buscando salvarse de la violencia institucional del narco-Estado: en el caso de Guatemala, El Salvador y Honduras. El famoso triángulo norte que tanto cargan para acá y para allá los políticos en el discurso de las empresas transnacionales que a cambio de una migaja que lanzan desde la mecedora donde se hamaquean; plácidos y jampones, se llevan las entrañas de la tierra que están secando, porque no es la suya, es la de los pueblos mancillados desde hace siglos.

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Odiar a Cuba nomás porque sí

A nosotros, la generación de la desmemoria, la manada pírrica de niños que crecieron en la post dictadura latinoamericana, no nos dejaron nada más que el bagazo. Nos quitaron los libros de texto, las clases de Formación Musical, las clases de arte, las de Educación Física, de romplón nos quitaron el patio de la escuela, nos dejaron sin escritorios, sin techos y finalmente sin escuelas; en estos países saqueados por turbas de hijos ingratos que se atrevieron a escupir las entrañas de donde salieron. Y un día nos dejaron sin casa.

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La llegada del alba

Los últimos tres años de la primaria, la hora del recreo me la pasé con orejas de burro, viendo hacia la pared en la dirección del colegio. Fue mi castigo en absolutamente todos los recreos, no hubo uno solo que pudiera disfrutar. Siempre deseé más, anhelé más a lo que mis circunstancias de vida me lo permitieron, siempre soñé con la libertad y la equidad desde muy corta edad. Entonces fui una niña tremenda que se salió de la norma, llena de energía, que se creía una cabrita más de la manada que pastoreaba, nunca llegó a rebaño. En los recreos pedía juego cuando los niños, mis compañeros de salón, se ponían a jugar fútbol, no me daban juego porque era niña, cosa que me enfurecía, entonces los retaba a las trompadas y siempre terminaba ganando.

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Guatemala, país corrompido hasta los cimientos

O desde los cimientos

Como si fuera poco vivir con un narco-Estado, que violenta con policía y ejército, por aire, mar y tierra y que les impone toque de queda y estado de sitio a las poblaciones originarias que luchan defendiendo sus tierras y los recursos naturales de minerías extranjeras que llegan a robarse las entrañas de las montañas y; en el proceso a realizar ecocidios con la autorización de estas clicas criminales que desde la poltrona del gobierno que además es corrupto, racista, misógino, homofóbico y sumamente machista y patriarcal, la población guatemalteca se violenta a sí misma.

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Guatemala: el silencio que mata

Ilka Oliva Corado

Generacionalmente nos han dicho, desde tiempos post dictaduras que en boca cerrada no entran moscas, de ahí que nos colguemos y seamos tan descarados, porque no se trata del miedo por lo que vivieron nuestros abuelos en las dictaduras, sino de voltear a ver hacia otro lugar cuando la violencia la viven los pueblos originarios que siempre han sido vistos como los mozos al servicio de los mestizos urbanos. Los más apaleados, los empobrecidos, los explotados hasta reventarles el cuero, los asesinados en masa.

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Porque arrieros somos…

Porque arrieros somos…

En Guatemala, por ejemplo, un pequeño potrero donde pululan racistas, clasistas, xenófobos, homofóbicos y corruptos, ser negro es peor que ser indígena, el negro está en el último lugar no sólo de las clases sociales, también de los derechos humanos. Nadie quiere tener un amigo negro, un empleador negro, un docente negro, una esposa negra, hijos negros. Y aunque parezca increíble porque los pueblos indígenas también han sido explotados y excluidos, estos tampoco quieren relacionarse con los negros, no jodan, ¡sería el acabose!

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La resistencia a través de la escritura y el arte

Ilka Oliva Corado

Mi expresión escrita nació de mi inexpresión verbal. Nunca he podido comunicarme con los humanos, dentro de mí habitan mundos y volcanes en erupción, pero por fuera son un témpano, la tosquedad misma. Me cuesta acércame a las personas, no soy tímida al contrario soy atrevida, tengo facilidad de palabra gracias a mi Alma Mater, el mercado donde crecí vendiendo helados, esa experiencia me enseñó a salir al paso y a buscarme la vida al trote, la vergüenza no sirve para la sobrevivencia; entonces gracias a aquellos años saliéndoles al paso a los comensales para ofrecerles los ricos helados que vendía y tratar de convencerlos prácticamente haciendo piruetas en el aire, puedo expresar mi opinión sin ningún problema, auto presentarme, conversar de puntos varios. Pero los sentimientos no, cuando se trata de sentimientos y emociones mi mundo es completamente aislado e inhabitable. Soy un vacío insondable.

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