Cuba resiste

Por Frei Betto*

Pocos ignoran mi solidaridad con la Revolución cubana. Durante 40 años he visitado con frecuencia la isla por compromisos de trabajo e invitaciones a eventos. Durante un largo período, medié en la reanudación del diálogo entre los obispos católicos y el gobierno cubano, como se describe en mis libros ‘Fidel y la religión’ (Fontanar/Companhia das Letras) y ‘Paraíso perdido – Viajes al mundo socialista’ (Rocco).

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“Es una ingenuidad total querer humanizar el capitalismo”: Frei Betto

BÁRBARA SCHIJMAN  14 OCTUBRE 2020 

-¿Qué reflexiones abre para usted este mundo en pandemia?

-Creo que la pandemia es una venganza de la naturaleza, que resulta de años de dominación y devastación por parte del ser humano. Absolutamente todo lo que venimos haciendo en los últimos 200 años, la búsqueda de ganancias y la explotación máxima de los recursos de la naturaleza sin ningún cuidado de preservación ambiental, resulta en un descontrol de la cadena de la naturaleza, que está completamente desarticulada por la intervención humana. Muchos hablan de “antropoceno”, es decir, la era de la intervención total del ser humano en la naturaleza; pero yo prefiero llamar a esta situación “capitaloceno”. Es decir, la hegemonía total del capital, de la búsqueda de lucro, de ganancia; todo esto que provoca un desequilibrio total del ambiente natural.

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Reencantar el mundo

Por Frei Betto *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

Betto, Frei

Escritor brasileño y fraile dominico, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación, Frei Betto es autor de 60 libros de diversos géneros literarios –novela, ensayo, policíaco, memorias, textos infantiles y juveniles y de tema religioso. En dos ocasiones, 1985 y 2005, mereció el premio Jabuti, el reconocimiento literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores.

En A nova aliança (La nueva alianza, Brasilia, UNB, 1997), Illya Prigogine e Isabelle Stengers plantean que la ciencia, y la física en particular, han desencantado el mundo. El Universo mítico, otrora blanco de la contemplación, se ha convertido en un objeto que es posible conocer. Lo que antes resplandecía a nuestros ojos, ahora es desmenuzado por nuestra razón y nuestras manos (y nuestros pies, al posarlos sobre la luna).

Hemos comido la manzana del Paraíso. Nos hemos apoderado del árbol del conocimiento y, libres de las amarras divinas, hemos violado el Jardín del Edén. Ahora suponemos que sabemos lo que es el bien y el mal, y no es raro que confundamos el uno con el otro. El pecado original no fue comer el fruto prohibido. Prohibido fue querer poseer el árbol y juzgarse dueño de sus frutos. El pecado original consistió en apropiarse de lo que era común. Apropiarse de la libertad e ignorar a los demás.

No obstante, ese desencanto no privó al mundo de su aura divina. Las religiones y los mitos crecen en todo el mundo. Se afirman como fuerzas políticas. Quieren volver a unir lo que la ciencia desunió. Y muchas veces extrapolan sus esferas y niegan avances de la ciencia, como hacen la moda creacionista en los Estados Unidos y la tesis, rotundamente errónea, de que la Tierra es plana, también en boga en Brasil. Aquí, la homofobia se transparenta en la censura a la diversidad de géneros sexuales, mientras que concepciones esdrújulas rigen nuestra política exterior.

El mundo solo puede ser reencantado por la mirada mítica, pero sin menospreciar la ciencia. El análisis frío de la ciencia puede develarlo, jamás explicarlo. Sabemos que el cerebro humano pesa 1,5 kg y posee 86 mil millones de neuronas, cada una de las cuales tiene 10 000 conexiones. Pero, ¿por qué surgen de esa masa encefálica sentimientos tan opuestos como la alegría y la rabia, y la percepción del yo? ¿Qué había antes de la explosión del Big Bang?

Nada más enfadoso que buscar respuestas para todos los misterios de la naturaleza. La ciencia enseña que no hay color fuera de nosotros. La deslumbrante policromía que vemos al contemplar el amanecer o la puesta del sol no es más que el efecto de la radiación electromagnética, cuyas combinaciones de longitudes de onda se transforman en colores en nuestras cabezas. Aun así, prefiero creer en la magia del arcoíris y quién sabe si me atreva a buscar el oro al final de él…

Las ciencias responden a los porqués. Las religiones, por su parte, no preguntan por qué en el día alternan la claridad y la oscuridad, sino cuál es la razón de que atravesemos ese breve período de tiempo que llamamos vida. El mito nada indaga, se limita a contemplar. Y, en la duda, él mismo encuentra la respuesta. El mito es autoexplicativo, extrapola la razón y confunde las verdades de fe. Por eso todo amor es mítico. Y nada reencanta más una vida o el mundo que el amor.

Puede ser que en el futuro los algoritmos hagan que las computadoras elijan alcaldes, gobernadores y presidentes con más eficiencia y corrupción cero. Pero, ¿podrán amar las computadoras? ¿Conversar durante el almuerzo? ¿Orar por la mañana?

No hay duda de que la respuesta es negativa. Pero, ¿por qué deben los humanos jactarse de su inteligencia si disponemos de tecnologías tan avanzadas y, sin embargo, para la mayoría de nosotros la vida es, aún hoy, sufrimiento, incertidumbre y angustia?

ag/fb *Escritor y asesor de movimientos sociales.

https://firmas.prensa-latina.cu

El Cristianismo como proyecto civilizatorio

Frei Betto
Conferencia en la Academia Brasileña de Letras – Coloquio «Sociedad y Espiritualidad” – 15 de marzo del 2016

cristianismoEl Brasil es un país de matriz cristiana. Pregúntenle a un hombre o mujer del pueblo cuál es su visión del mundo y de seguro que oirá una respuesta teñida de categorías religiosas.

El cristianismo, en su versión católica, llegó a nuestro país del brazo con el proyecto colonizador portugués. Integrarse a la civilización, tal como lo entendía la península, era hacerse cristiano. Ésta fue la obsesión misionera de Anchieta: anular las convicciones religiosas de los pueblos originarios de la tierra brasilis, consideradas idólatras, para introducir el cristianismo según la teología europea occidental, en clara agresión a la cultura indígena. Seguir leyendo «El Cristianismo como proyecto civilizatorio»

Frei Betto: Descuidar la educación ideológica, grave error

frei-bettoPor Luis M. Arce y Anubis Galardy

La Habana (PL) Para el fraile dominico brasileño Frei Betto, una de las causas principales de retrocesos en gobiernos progresistas en América Latina es el descuido en la formación ideológica de la sociedad.

A juicio de uno de los gestores de la teología de la liberación, no se trata de un fenómeno nuevo ni propio del continente, pues ya se había dado en la antigua Unión Soviética y en el resto de Europa del Este. Seguir leyendo «Frei Betto: Descuidar la educación ideológica, grave error»

Conferencia del clima en París

Frei Betto
Representantes de 95 países estarán reunidos en París desde el próximo 30 de noviembre al 11 de diciembre, en la COP-21 (21ª Conferencia del Clima). El objetivo es llegar a un acuerdo para reducir la emisión de gases de efecto estufa y el calentamiento global, así como limitar el aumento de la temperatura de la Tierra en 2° C hasta el año 2100.

2015_05_dia-meio-ambiente_legenda3_survival-internacionalEn caso de que no se establezcan reglas rigurosas para el control climático de nuestro planeta, aumentarán aún más las sequías, las inundaciones y el nivel del agua de los mares. Debido al calentamiento global, los casquetes polares se están derritiendo a un ritmo alarmante. Seguir leyendo «Conferencia del clima en París»