Legislación con ‘mico’

Por: Cicerón Flórez Moya

En Colombia el Congreso de la República, cuyos miembros son de elección popular, es una institución representativa de la democracia. Por consiguiente, sus actos debieran reflejar esa condición. Esto impone la responsabilidad de obrar en función del interés general y no caer en el desvío de acomodar las decisiones a la conveniencia particular.
Sin embargo, el Congreso incurre, repetidamente, en desatinos que contrarían su naturaleza. Se aprueban leyes que muchas veces están direccionadas a amparar algún privilegio.

La introducción de ‘micos’ en algunos proyectos se hace con la finalidad de ayudar a alguien o de crearles beneficios a los propios legisladores. Y se ha llegado a tales desproporciones que lo dispuesto puede generar utilidades cuantiosas, en detrimento del bien común.
Los ‘micos’ se volvieron recurrentes en las legislaturas del Congreso. Es una trampa hecha con la intención de apoderarse de algo con ropaje de legalidad, aunque se contraríen los principios de equidad.

Con esas prácticas viciadas el Congreso se desdibuja y genera un efecto nocivo en la política. Se altera la noción de la democracia, además que se mina la confianza popular en una de las entidades llamadas a preservar su buen nombre para darle suficiente legitimidad a sus decisiones.

Por esos actos negativos el Congreso de Colombia figura entre las instituciones con mala imagen. Está asociado a las turbideces oficiales, sobre el cual ejercen presión grupos de marcada ilegalidad. Y pareciera ser también que hay legisladores enredados en conductas ilícitas, las cuales les permiten abusar del poder y alzarse con recursos que podrían aplicarse a soluciones inaplazables. La comprensión cabal de tal urgencia le permitiría a las Cámaras recobrar autoridad y actuar en sintonía con las necesidades sentidas de la nación, tomando en cuenta la prontitud y el acierto que imponen la realidad. Porque, además, no debiera insistirse en más aplazamientos.

Los ´micos´ introducidos en los proyectos de ley hacen parte del tejido de corrupción que patrocinan algunos dirigentes, para quienes la política es un negocio sin importar los daños que se causen. En la legislatura en curso se han promovido decisiones vergonzosas, como el hundimiento de disposiciones encaminadas a cerrarle los espacios a la corrupción, con sanciones efectivas a los responsables de los negocios turbios. Se han patrocinado otros actos semejantes en detrimento del manejo correcto del poder. La finalidad es apoderarse de los recursos que llegan a las arcas oficiales mediante la contribución de colombianos honrados.

La siembra de ´micos´ en las leyes es un asalto calculado de delincuentes que se esconden en el ropaje de una engañosa honorabilidad. Están hechos para el abuso, para la picardía, así se expongan a muchos riesgos. Casi siempre salen bien librados de sus travesuras, protegidos por la impunidad.

Puntada

Dos nuevos lunares se le agregan a la ya salpicada colcha del gobierno del presidente Iván Duque. Son hechos de vergonzoso estrépito. Uno es el maltrecho informe a la ONU contra su colega de Venezuela, Nicolás Maduro. El otro es la espectacular fuga de la traviesa política Aida Merlano, condenada por compra de votos. ¡Y lo que falta por verse!

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Colombia y Venezuela

Por: Cicerón Flórez Moya

La ruptura de relaciones entre Colombia y Venezuela es una decisión equivocada de parte y parte, a contravía de la historia. No tiene justificación alguna, ni siquiera acudiendo al argumento del distanciamiento político de los gobiernos de las dos naciones. Como igualmente es una actitud de provocación el cruce de agravios entre los presidentes Iván Duque y Nicolás Maduro. Esos insultos recíprocos generan un riesgo de choque armado, con la posibilidad de llegar a acciones de confrontación.

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La etiqueta de la desigualdad

Por: Cicerón Flórez Moya

La norma de la Constitución según la cual “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de república unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto a la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”, es mera ficción. Ese principio tan altruista, tan avanzado y progresista choca con la realidad nacional, que es contraria a lo que se proclama en el artículo 1 de la Carta y el título De los principios fundamentales.

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Soluciones pendientes

ciceron_flores_moya_300Por: Cicerón Flórez Moya

En Colombia hay mucho por hacer. Y casi todo es prioritario. Por eso quienes toman decisiones en el Gobierno o el sector privado no pueden distraerse en gestiones secundarias, superficiales o banales. Y cuando se trata de los problemas que más agobian no sirve la fórmula repentista o los llamados paños de agua tibia. Como no caben desvíos intencionales o las equivocaciones a que puede llevar la ignorancia.

Muchas veces el interés particular se impone contra el interés general, con lo cual se provocan distorsiones o se agrava lo que se busca remediar.

Por eso los asuntos de interés público deben ser tratados con el rigor del conocimiento y la voluntad de acertar en lo que se haga. Pero se requiere crear las condiciones especiales para ello. La participación ciudadana y la veeduría que garantice transparencia no pueden desestimarse.

Si se tomara en cuenta la conveniencia del bien común en los asuntos públicos seguramente la lucha contra la corrupción tendría un mayor rendimiento. Entonces la justicia se aplicaría como función correctiva y las conductas delictivas no tendrían el beneficio de la impunidad.

De otra parte, cuando la democracia no cuenta en la toma de decisiones los resultados se vuelven deleznables. Y esto acontece en el tratamiento  de problemas para los cuales se requieren soluciones integrales. Se ha visto respecto a la implementación del acuerdo de paz con las Farc, no obstante ser reconocido como un hecho histórico por haberle quitado a Colombia una de las cargas más pesadas de una guerra de medio siglo. Pero la paz no es solamente un acta de intenciones. Para asegurar la erradicación de los factores generadores del conflicto, la reparación a las víctimas y la no repetición de atrocidades criminales por parte de los distintos actores armados, se necesita poner a la nación en otro rumbo, alejándola de las prácticas políticas que inducen a la degradación. También hay que corregir tantos descosidos en la tenencia de la tierra y sacar de la pobreza a los colombianos sometidos a una explotación laboral aberrante y a la marginación. Los privilegios abusivos son una fuente de violencia que no se debe minimizar y la solución debe ser efectiva. Es lo que hará viable una sociedad libre de las estrecheces de la discriminación clasista y con la holgura de los derechos que son barrera contra la opresión y sus secuelas.

Un problema que no da más espera es de la corrupción, cuyo desbordamiento no se pude ocultar. A este respecto los dirigentes colombianos, todos, no pueden seguir en la recurrente contradicción de borrar con el codo lo que escriben con la mano. O sea, prendiéndole una vela a Dios y otra al Diablo. Las peticiones de la Consulta Anticorrupción no pueden convertirse en letra muerta y a los congresistas les cabe la responsabilidad de legislar conforme al querer popular expesado en las urnas. De otra parte, la administración de justicia en Colombia tiene que superar la crisis que le han dejado sus malos servidores y recobrar las fortalezas que debe tener.

Puntada

Es bien importante el aporte de la Universidad Externado de Colombia a la cultura con la sostenida publicación de la colección de poesía “Un libro por centavo”.  Ya suma 150 ediciones. Y en esto ha sido decisiva la dedicación del escritor cucuteño Miguel Méndez Camacho.

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La encrucijada brasileña

Por: Cicerón Flórez Moya

A lo largo dela historia de la humanidad han habido decisiones populares catastróficas. Han sido equivocaciones que le han costado a los pueblos caídas de profundidad, suplicios de difícil reversión. Hitler y su engendro del nazismo en el siglo XX, fue el holocausto con las más patéticas dimensiones de abyección. Se hizo al poder en Alemania con masivo respaldo. Un capítulo más reciente, para no ir tan lejos, es el Donald Trump en Estados Unidos. Este magnate ganó la Presidencia de tan poderosa nación a pesar de las evidencias de sus descarrilamientos éticos y de sus repetidas equivocaciones en asuntos de interés público. Seguir leyendo “La encrucijada brasileña”

La justicia al alcance de todos

ciceron_flores_moya_300Por: Cicerón Flórez Moya
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Ahora que se ha vuelto a proponer una reforma a la justicia en Colombia se abre la posibilidad de corregir con el debido rigor y a la luz del derecho tantas distorsiones que se han acumulado en esa rama del poder público, las cuales también hacen parte del escabroso entramado de la corrupción predominante en el país. Seguir leyendo “La justicia al alcance de todos”

La simulación de las ideas

Por: Cicerón Flórez Moya
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Hay personas que se avergüenzan de presentarse como lo que son y prefieren la simulación para pasar de agache. Son vergonzantes respecto a sus ideas. Las esconden a fin de no quedar mal entre quienes defienden sus convicciones con argumentos consolidados. Seguir leyendo “La simulación de las ideas”

La diatriba del senador

Por: Cicerón Flórez Moya
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El senador Ernesto Macías le debe su curul al Centro “Democrático” y, por lo tanto, hace parte de su bancada. Ese partido fue de oposición al Gobierno que presidió durante dos períodos consecutivos, hasta el 7 de agosto, Juan Manuel Santos. Macías se ha dedicado a esa tarea política con obediencia puntual y está en su derecho. Sin embargo, el disentimiento no tenía por qué llevarlo a la agresión, como se propuso con el discurso pronunciado en el acto de posesión del presidente Iván Duque. Seguir leyendo “La diatriba del senador”

La democracia en riesgo

Por: Cicerón Flórez Moya
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No basta con decir en la Constitución que “Colombia es un Estado social de derecho”, si esa norma queda relegada a la voluntad omisiva de quienes tienen el control del poder o del Gobierno.

El Estado social de derecho tiene que garantizar la democracia en el ejercicio de la política y el manejo de la nación en todos los aspectos. La democracia como expresión de legalidad y de legitimidad, a fin de no caer en la subordinación a mecanismos de imposición que pueden llevar a la arbitrariedad y al autoritarismo, con desconocimiento de los derechos ciudadanos y de las libertades. Seguir leyendo “La democracia en riesgo”