Violencia electoral

Por: Cicerón Flórez Moya

La llamada democracia colombiana está herida y en condiciones de cuidado. Semejante a otras épocas de atroces escaladas persiste la violencia política, orientada a intimidar a quienes se salgan de la línea del oficialismo que controla el poder.

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Soluciones pendientes

ciceron_flores_moya_300Por: Cicerón Flórez Moya

En Colombia hay mucho por hacer. Y casi todo es prioritario. Por eso quienes toman decisiones en el Gobierno o el sector privado no pueden distraerse en gestiones secundarias, superficiales o banales. Y cuando se trata de los problemas que más agobian no sirve la fórmula repentista o los llamados paños de agua tibia. Como no caben desvíos intencionales o las equivocaciones a que puede llevar la ignorancia.

Muchas veces el interés particular se impone contra el interés general, con lo cual se provocan distorsiones o se agrava lo que se busca remediar.

Por eso los asuntos de interés público deben ser tratados con el rigor del conocimiento y la voluntad de acertar en lo que se haga. Pero se requiere crear las condiciones especiales para ello. La participación ciudadana y la veeduría que garantice transparencia no pueden desestimarse.

Si se tomara en cuenta la conveniencia del bien común en los asuntos públicos seguramente la lucha contra la corrupción tendría un mayor rendimiento. Entonces la justicia se aplicaría como función correctiva y las conductas delictivas no tendrían el beneficio de la impunidad.

De otra parte, cuando la democracia no cuenta en la toma de decisiones los resultados se vuelven deleznables. Y esto acontece en el tratamiento  de problemas para los cuales se requieren soluciones integrales. Se ha visto respecto a la implementación del acuerdo de paz con las Farc, no obstante ser reconocido como un hecho histórico por haberle quitado a Colombia una de las cargas más pesadas de una guerra de medio siglo. Pero la paz no es solamente un acta de intenciones. Para asegurar la erradicación de los factores generadores del conflicto, la reparación a las víctimas y la no repetición de atrocidades criminales por parte de los distintos actores armados, se necesita poner a la nación en otro rumbo, alejándola de las prácticas políticas que inducen a la degradación. También hay que corregir tantos descosidos en la tenencia de la tierra y sacar de la pobreza a los colombianos sometidos a una explotación laboral aberrante y a la marginación. Los privilegios abusivos son una fuente de violencia que no se debe minimizar y la solución debe ser efectiva. Es lo que hará viable una sociedad libre de las estrecheces de la discriminación clasista y con la holgura de los derechos que son barrera contra la opresión y sus secuelas.

Un problema que no da más espera es de la corrupción, cuyo desbordamiento no se pude ocultar. A este respecto los dirigentes colombianos, todos, no pueden seguir en la recurrente contradicción de borrar con el codo lo que escriben con la mano. O sea, prendiéndole una vela a Dios y otra al Diablo. Las peticiones de la Consulta Anticorrupción no pueden convertirse en letra muerta y a los congresistas les cabe la responsabilidad de legislar conforme al querer popular expesado en las urnas. De otra parte, la administración de justicia en Colombia tiene que superar la crisis que le han dejado sus malos servidores y recobrar las fortalezas que debe tener.

Puntada

Es bien importante el aporte de la Universidad Externado de Colombia a la cultura con la sostenida publicación de la colección de poesía “Un libro por centavo”.  Ya suma 150 ediciones. Y en esto ha sido decisiva la dedicación del escritor cucuteño Miguel Méndez Camacho.

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La encrucijada brasileña

Por: Cicerón Flórez Moya

A lo largo dela historia de la humanidad han habido decisiones populares catastróficas. Han sido equivocaciones que le han costado a los pueblos caídas de profundidad, suplicios de difícil reversión. Hitler y su engendro del nazismo en el siglo XX, fue el holocausto con las más patéticas dimensiones de abyección. Se hizo al poder en Alemania con masivo respaldo. Un capítulo más reciente, para no ir tan lejos, es el Donald Trump en Estados Unidos. Este magnate ganó la Presidencia de tan poderosa nación a pesar de las evidencias de sus descarrilamientos éticos y de sus repetidas equivocaciones en asuntos de interés público. Seguir leyendo “La encrucijada brasileña”

La justicia al alcance de todos

ciceron_flores_moya_300Por: Cicerón Flórez Moya
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Ahora que se ha vuelto a proponer una reforma a la justicia en Colombia se abre la posibilidad de corregir con el debido rigor y a la luz del derecho tantas distorsiones que se han acumulado en esa rama del poder público, las cuales también hacen parte del escabroso entramado de la corrupción predominante en el país. Seguir leyendo “La justicia al alcance de todos”

La simulación de las ideas

Por: Cicerón Flórez Moya
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Hay personas que se avergüenzan de presentarse como lo que son y prefieren la simulación para pasar de agache. Son vergonzantes respecto a sus ideas. Las esconden a fin de no quedar mal entre quienes defienden sus convicciones con argumentos consolidados. Seguir leyendo “La simulación de las ideas”

La diatriba del senador

Por: Cicerón Flórez Moya
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El senador Ernesto Macías le debe su curul al Centro “Democrático” y, por lo tanto, hace parte de su bancada. Ese partido fue de oposición al Gobierno que presidió durante dos períodos consecutivos, hasta el 7 de agosto, Juan Manuel Santos. Macías se ha dedicado a esa tarea política con obediencia puntual y está en su derecho. Sin embargo, el disentimiento no tenía por qué llevarlo a la agresión, como se propuso con el discurso pronunciado en el acto de posesión del presidente Iván Duque. Seguir leyendo “La diatriba del senador”

La democracia en riesgo

Por: Cicerón Flórez Moya
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No basta con decir en la Constitución que “Colombia es un Estado social de derecho”, si esa norma queda relegada a la voluntad omisiva de quienes tienen el control del poder o del Gobierno.

El Estado social de derecho tiene que garantizar la democracia en el ejercicio de la política y el manejo de la nación en todos los aspectos. La democracia como expresión de legalidad y de legitimidad, a fin de no caer en la subordinación a mecanismos de imposición que pueden llevar a la arbitrariedad y al autoritarismo, con desconocimiento de los derechos ciudadanos y de las libertades. Seguir leyendo “La democracia en riesgo”

El Estatuto de la oposición

ciceron_flores_moya_300Por: Cicerón Flórez|Domingo, 15 Julio 2018 – 1:00am

Fortalece la democracia con disposiciones que blindan el ejercicio político contra prácticas viciadas.

La aprobación en el Congreso del Estatuto de la oposición y la sanción de este por el presidente Juan Manuel Santos es un hecho político de especial trascendencia para Colombia. Seguir leyendo “El Estatuto de la oposición”

Una violencia clasista

Por: Cicerón Flórez Moya
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En Colombia la violencia y la corrupción van de la mano. Tienen una relación de finalidades semejantes. Esos males atroces están dirigidos a sostener el sistema de privilegios aberrantes, con dogmática pretensión.

Y la violencia no ha sido solamente de los grupos armados insurgentes, como las guerrillas de diferentes apelativos. Estas han sido causantes de muchos actos crueles, devastadores en función de causas que se degradaron bajo el peso de tanto sacrificio desgarrador. Con ello no se consiguió ningún cambio y, antes por el contrario, se agudizaron las condiciones de vida de los sectores populares, como reacción de quienes se han adueñado del poder.

La violencia del establecimiento se ha ejercido como revancha, con una marcada intención clasista. Siempre fue así, desde cuando España conquistó el territorio con su espada de exterminio para apoderarse de las riquezas nativas y luego defender lo que se había apropiado. La insurrección de los comuneros fue la copa que se rebosó por la imposición colonial de la monarquía que gobernaba desde ultramar a través de sus codiciosos agentes.

De violencia en violencia se han impuesto las castas dominantes. El pueblo siempre ha sido víctima. Las guerras civiles no dejaron resultado alguno de beneficio. Las necesidades insatisfechas se han acumulado y los problemas de mayor peso siguen sin solución.

Los capítulos de exterminio a sangre y fuego han sido recurrentes en el país. A la masacre de las bananeras, en el Magdalena en 1930, se agregan otros episodios de letal incidencia. La muerte sistemática de los dirigentes de la UP configura un expediente de terror mayúsculo. Fue un plan calculado para cerrarle el camino a todo movimiento de cambio en el país. Fue la política de represión heredada de la Guerra Fría y de las doctrinas de la seguridad acuñadas por los líderes más oscurantistas de Occidente manejados por Estados Unidos.
Y mientras las guerrillas se empleaban en “todas las formas de lucha”, los sectores contrarios ejecutaban sus propias escaladas. Así cayeron dirigentes campesinos, sindicalistas, defensores de los derechos humanos y promotores de los derechos sociales.

Entre los crímenes de Estado de los últimos tiempos figuran los llamados falsos positivos, que fue un linchamiento de calculada sevicia.
Jóvenes desprevenidos fueron cazados para hacerles ejecución extrajudicial con las armas oficiales a fin mostrar resultados de la lucha contra las organizaciones guerrilleras. Y esos crímenes se premiaban por parte del Gobierno aun con el conocimiento de que se trataba de montajes engañosos.

En el nuevo asalto están participando paramilitares, narcotraficantes, terratenientes feudales y miembros desviados de la fuerza pública y el plan es el exterminio de dirigentes que defienden intereses de la comunidad. El número de las víctimas es cada vez mayor y la perspectiva es la continuidad de esa ola criminal. Es la violencia clasista en todo su furor.
A ese desbordamiento hay que ponerle punto final. Pero hay que hacerlo como defensa de la integridad nacional.

Puntada:

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador es un estadista con lucidez. Su discurso de la victoria tuvo un tono que no deja duda sobre su integridad.

ciceron_flores_moya_300Cicerón Flórez Moya

El sucio mercado electoral

ciceron_flores_moya_300Por: Cicerón Flórez Moya
cflorez@laopinion.com.co

No es nueva la versión sobre comisión de fraude en las elecciones en Colombia. Y la denuncia del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, es apenas una muestra de todo lo que se ha acumulado en los llamados “eventos democráticos”.

Las elecciones en Colombia se han convertido en una carrera de aspirantes a cargos de poder, donde el que gana, es el que más plata ponga para hacer efectiva la trampa. El camino al Congreso (Cámara y Senado), a Asambleas y los Concejos no siempre es limpio. Por allí transitan los mercaderes de votos. Eso mismo se aplica para los otros cargos de elección popular. A la Alcaldía de un municipio o a la Gobernación de un Departamento se llega, en no pocos casos, constriñendo al elector para alcanzar el fin propuesto. Por eso el costo de las campañas es tan alto.

No se salvan de esas prácticas viciadas los que buscan la investidura presidencial, pues quienes los apoyan son los mismos negociantes de votos, los contratistas que pagan coimas, los burócratas que manejan las claves para lucrarse de los presupuestos públicos, que son recursos destinados a la salud, la educación, las vías, en general, el desarrollo social de las comunidades.

La relación que hizo el Fiscal sobre las irregularidades electorales fue apenas una parte de tan escabrosa realidad. Hay mucho más de lo revelado. Mucho más de lo que se les imputa a las senadoras electas Aida Merlano, María Fernanda Cabal, Margarita Restrepo y otros postulados al Congreso. Gustavo Petro habló con anticipación sobre esas maniobras.

En Norte Santander no faltó esa intención turbia de ganar votos por la vía de la trampa. Se hizo con descaro y mediante amenazas a quienes debían conseguir electores para mantener el empleo. Lo buscó por skype el exalcalde Ramiro Suárez Corzo como apoyo a la candidatura de Germán Vargas Lleras y luego para el candidato del C.D.

La consecuencia de ese mercado electoral es, como se ha visto en Colombia, el desbordamiento de la corrupción. Es el escenario propicio para las operaciones de Odebrecht. O está hecho para el enriquecimiento ilícito, que equivale a un millonario porcentaje del presupuesto de la nación.

El mercado electoral no es asunto de menor cuantía. Es una empresa con toda la infraestructura articulada a la ambición de quienes la manejan. Es una empresa de poder para adueñarse de lo público. Es un tejido que lo abarca todo. De allí se deriva el abuso en las diferentes entidades oficiales o aprovechamiento de las mismas para el enriquecimiento ilícito. Es el asalto con siniestra picardía a las universidades regionales, a los establecimientos de salud, a los entes de control para convertirlos en cómplices, a la administración de justicia para utilizarla como eslabón de impunidad en la cadena de los latrocinios consentidos. Es el patrocinio al clientelismo que hace posible la minería ilegal, la contratación amañada, la delincuencia de cuello blanco, la violación de los derechos humanos y las violencias de las mafias, de la delincuencia común, de los diferentes grupos de presión empeñados en cobrar su aporte a los beneficiarios del fraude.

Puntada:
El general Manuel José Bonnet Locarno fue un militar con talante de humanista. No concibió las armas como instrumento de represión contra los débiles y ejerció su autoridad sin incurrir en la tentación de convertirlas en instrumento de agresión dominante. Su muerte es una baja que deja vacío.