Manuela Beltrán «Heraldo Femenino de la Libertad»

Félix Carrillo Hinojosa

Se convirtió en un símbolo del nacionalismo prerevolucionario, producto del rescate de que fue objeto, por parte de la historiografía del siglo XX, hecho que la llevó a ser considerada la primera mujer neogranadina de la lucha emancipadora, que se opuso a las normas de los representantes del gobierno español de Carlos III.

Esa historia tiene su fundamento en la Nueva Granada el 16 de marzo de 1781, ella tenía 57 años, cuando supo que habían puesto un edicto en el ayuntamiento de El Socorro, donde se fijó un impuesto de Armada y Barlovento.

Fue cigarrera de profesión y dueña de una tienda ubicada en la plaza principal, en el que vendía artículos de Castilla y agrícolas. A pesar de emerger del pueblo, aprendió a leer y escribir, situación que le dio un lugar distinto frente a las mujeres analfabetas, que le permitió ir al lugar donde se encontraba el documento, que informaba sobre los nuevos impuestos y otras normas, cuyas medidas fiscales impuestas por la audiencia que dependía del gobierno español, planteaba una serie de impuestos, entre ellos, el de Armada y Barlovento separado de la Alcabala, gravamen que recaía sobre las ventas y afectaba el consumo de todas las clases sociales.

El Socorro región prospera del Virreinato donde se prohibió la siembra del tabaco y los problemas que se derivaron por la tenencia de la tierra.
Desde 1778 se empezó a percibir movimientos inconformes. En La Villa del Socorro, tres años después, el 16 de marzo, cuando más de dos mil demostrantes que habían acudido a la plaza de mercado, se agolparon frente a la residencia del alcalde.

El representante de la administración municipal, prometió participar al cabildo sobre los reclamos a la llegada del visitador. Los enardecidos no le prestaron atención y es ahí, cuando de la muchedumbre emerge una figura femenina, se para frente al edicto y lo arranca del lugar de fijación, al tiempo que gritaba «Viva el rey, abajo el mal gobierno».

Ante este hecho, los pequeños propietarios, artesanos y comerciantes se unieron a la insurrección y empezó a crecer por todo el nororiente, centro y occidente del Virreinato, que propició la Conformación de una Junta Revolucionaria llamada del Común, del que se desprende el apelativo de «Rebelión o Insurrección Comunera».

Fue llamada «Heraldo Femenino de la Libertad», en donde personajes como Francisco de Miranda, precursor de la Independencia Americana, quien desde Europa siguió todos los pormenores y exaltó su figura como la mujer promotora de esa rebelión.
En el archivo parroquial del Socorro y el archivo notarial fue bautizada el 02 de julio de 1724 por Joseph de Lara y Mirabal, quien era sacerdote y a la vez teniente. Hija legítima de Ángela de Archila Sarmiento y Juan Beltrán, comerciante de la región del suroriente de la Nueva Granada, tierras pertenecientes a la antigua Provincia de Guane.

Era de origen español y blanca, donde muchos consideran que su actuación fugaz en el levantamiento comunero, donde lo poco o mucho que se diga de ella, no es nada comparado con su valentía, cuyo hecho la catapultó por siempre en la historia política, social y económica de lo que hoy tenemos como País.

Los relatos orales que sirvieron de sustento para describir los hechos, dicen que fue un viernes del 16 de marzo de 1781, siendo las 8 de la mañana, en ls iglesia de Chiquinquirá se juntaron cerca de dos mil comuneros, donde sobresalió el Artesano José Delgadillo, los Peseros Pablo e Ignacio Ardila Roque, Cristancho y Miguel Uribe, los Plazueleros en cabeza de Isidro Molina y el portero del Cabildo del Común Manuel Ortiz, quienes fueron citados por el sacerdote, quien lo instó a no levantarse contra el Rey y que, no pagar los impuestos era un pecado grave.

Este es el punto de partida, para que una mujer emergeria ante tantos hombres y le diera el toque que urgía para que esa población, pudiera ser libre e independiente de España, con gobierno y autonomía propia, principios básicos de la Constitución del Socorro del 15 de agosto de 1810, que los grandes constitucionalistas llamaron «La madre de todas las constituciones de latinoamericana».

Este hecho hizo que el poeta Pablo Neruda manifestara:» Fue en la Nueva Granada en la Villa del Socorro, donde los Comuneros sacudieron el cielo en un eclipse precursor. Se unieron contra los estancos contra el manchego privilegio y levantaron la cartilla de las peticiones forales. Se unieron con armas y piedras, milicia y mujeres, el pueblo se encaminó a buscar la libertad».

Ese evento que lideró sirvió como antecedente a la Revolución de Los Comuneros, donde es bueno subrayar con grandes negrillas, ese hecho sustancial para sellar tanto atropello.
Todo lo hecho por ella caminó como un polvorín, que no solo llegó a los pueblos nuestros, sino que dio un campanazo de alerta a otros territorios vecinos.

Si bien es cierto que no hay información que conduzca, a qué pasó con ella, lo cierto es que a diferencia de otras mujeres, ella no fue juzgada, ni fusilada, mucho menos degollada, por parte de la justicia real.
Muchos historiadores aseguran, que ella fue confinada en la Parroquia de Confines, Santander, donde falleció.

Sus 57 años le sirvieron en ese momento, para llenarse de rebeldía y dejar plasmada en la historia de Colombia como un pueblo si se levanta, pone a temblar a quienes le gobiernan y más si este no lo hace bien.
Esa revuelta campesina tomó conciencia, que contra la base popular organizada no hay quien pueda.
Son muchos los colegios, universidades y series de televisión que reafirman su paso terrenal y reafirman su gesta emancipadora.

Todavía retumba en nuestro medio sus palabras, las que podemos retomar acorde con la realidad que vivimos, y llamar a la ciudadanía para que grite a todos pulmón, «Que viva el pueblo y abajo este mal e inepto gobierno»-Fercahino

Manuela Beltrán Archila y Sarmiento, nació en El Socorro, gobierno de Tunja, Virreinato de la Nueva Granada, el 13 de marzo de 1724 y murió el 16 de marzo de 1781.
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Félix Carrillo Hinojosa