Soy porque somos: una conversación entre Francia Márquez y Angela Davis

Escrito por Angélica Bernal Olarte septiembre 12, 2021

Las dos destacadas afrodescendientes hicieron un diagnóstico sobre la crisis global que sirvió para enunciar las bases de la precandidatura de Márquez a la presidencia de Colombia.

Angélica Bernal Olarte*

Las protagonistas

Una frase que describe bien a Angela Davis es: “Tenemos que actuar como si fuera posible transformar radicalmente el mundo”.

Esta filósofa, profesora de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, dirigente del Partido Comunista de Estados Unidos, investigadora especializada en feminismo, marxismo, abolicionismo del sistema penitenciario, teoría crítica y estudios afroamericanos, es considerada como una de las mujeres que ha cambiado la historia.

Fuera de la academia, Davis encarna las luchas históricas por la liberación de la comunidad afroamericana, por el movimiento internacional para excarcelar los presos políticos, por la abolición de las prisiones, por la igualdad de género, raza y clase.

La interlocutora Francia Márquez es una dirigente ambiental afrocolombiana, ganadora del Goldman Environmental Prize y del premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos. Ha realizado un enorme trabajo de resistencia con el pueblo negro del Cauca contra la explotación minera de las grandes multinacionales.

Esta trayectoria le otorgó a Márquez una visión crítica del desarrollo, pues las multinacionales llegan a los territorios con grandes inversiones, pero ejecutan proyectos a costo de las comunidades étnicas. En esta situación la humanidad parece no importar frente a las ganancias económicas. Al comienzo tomaba esta lucha como la disputa de una comunidad, pero ahora sostiene que es la lucha de la humanidad por preservar la vida.

Durante la conversación, las preguntas de la moderadora Mamyra Dougé Prosper, profesora en la Universidad de California en Irvine y Coordinadora Internacional de Community Movement Builders’ Pan-African Solidarity Network, permitieron que tanto Davis como Márquez caracterizaran los desafíos globales que hoy en día enfrenta la humanidad.

La democracia vacía

¿Qué es la democracia para una mujer negra de Agua Blanca, Cali, que después de una larga jornada laboral encuentra que su hijo ha sido asesinado?, ¿qué es la democracia para una mujer cuyos hijos no tienen comida, ni escuela, ni acceso a la universidad, ni al empleo?

Márquez se pregunta por el sentido de la democracia en Colombia. Esta democracia vacía que se revela cuando el Estado da un tratamiento de guerra a los jóvenes desarmados que protestan.

En el paro del pasado marzo muchos de los jóvenes eran afrodescendientes que habían llegado a Cali desde el Pacífico en busca de oportunidades de empleo o que huyen de la violencia. Los jóvenes negros fueron asesinados, desaparecidos y violentados, y el único apoyo que encontraron fue el de mujeres negras que salieron con ellos a resistir como una familia extensa.

La crisis ambiental 

El sistema económico actual reproduce el racismo sobre los cuerpos y los territorios. Los Estados, en alianza con las corporaciones económicas y financieras, son los directos responsables de esta crisis. Mientras las consecuencias llegan a los que históricamente han sido empobrecidos, racializados y excluidos por el mismo sistema económico.

Ante los detractores, Márquez explica que la crítica al tránsito de una economía extractiva a una basada en energías limpias no reconoce que la economía ya está en crisis. De modo que sostener que este cambio implica una crisis económica, es insuficiente para negar esta urgencia de cambio.

Frente a esta crisis Márquez propone el cuidado de la vida como postura radical. Además, recordó que no hay planeta B, así que la humanidad tiene el deber de poner en marcha alternativas, así como de recuperar el saber ancestral que enseña que no somos dueños de la naturaleza, sino que somos parte de ella. De esta manera acude a los saberes ancestrales como camino para encontrar alternativas.

Esta lucha contra la minería le ha dejado a Márquez la responsabilidad de proteger el territorio, como necesidad para el cuidado del ser. Propone una economía para la vida basada en la redistribución, la justicia ambiental, ecológica, racial y de género. Propone un modelo económico que piense en el bienestar de la humanidad.

La verdadera resistencia

Tras 500 años de capitalismo, de esclavitud y de colonización, las resistencias caminan desmembradas. Márquez y Davis diagnosticaron que el sistema económico ha desgastado la inspiración para el cambio y que la globalización capitalista ha limitado nuestra capacidad de imaginar un mundo distinto. Incluso, las luchas se ven interferidas por el individualismo y el deseo de protagonismo.

En contraste, afirmó Márquez, el sistema actúa a través de estrategias como el complejo carcelario, el conflicto armado, la violencia, el despojo y las leyes injustas para someter.

Aunque su posición es de esperanza y representa la voluntad de cambio de los pueblos étnicos, campesinos, sectores populares y jóvenes; reconoce que la transformación enfrenta resistencias y violencias ejercidas por el Estado. En su opinión, la política colombiana funciona con el miedo, el destierro, el hambre, la miseria, la expropiación y la muerte para mantenerse.

Márquez sostuvo que en Colombia “se usa la violencia armada para luego vender seguridad al pueblo”. En su opinión, este país estaría peor de lo que está si las mujeres, y en particular las mujeres negras, no hubieran hecho su papel de cuidar, aun cuando no saben leer ni escribir.

Recordó a las lideresas negras, indígenas y campesinas que han sido asesinadas por la defensa de la vida y el territorio como María del Pilar Hurtado, Ana Fabricia Córdoba en Colombia y en América Latina, Berta Cáceres y Marielle Franco.

Foto: Facebook: Francia Márquez – ¿Cuál es la posibilidad de gobernabilidad de Márquez?

Su propuesta política

La dirigente afrocolombiana delineó las bases programáticas de su candidatura. Para Márquez su “decisión de aspirar a la presidencia no es caprichosa, es un sentir de los pueblos”. Es una decisión que atiende su deseo de apoyar la paz, parar la guerra, buscar la redistribución y frenar la acumulación en manos de minorías.

Propone legalizar las drogas, debido al despojo y persecución que ha producido el prohibicionismo entre la población negra, indígena y campesina. Este prohibicionista permite que en los territorios haya grupos armados obliguen a cultivar coca a las comunidades. Y, al tiempo, permite que estas comunidades sean atacadas por el Estado, pues con la represión y la política criminal se ataca al eslabón más débil en la cadena del narcotráfico.

Para frenar la crisis ambiental sostiene que se debe enfrentar a las multinacionales que usan la violencia para expulsar a los habitantes de sus territorios. De esta manera alienta la creación de alternativas, pues la concepción tradicional del desarrollo ha condenado a las comunidades étnicas y campesinas a vidas indignas.

Hizo un llamado a la solidaridad internacional pensada en la lógica de la familia extensa, donde actúan los pueblos y comunidades. Reconoce que en la diferencia hay una virtud para construir y no una razón para el exterminio físico, moral y espiritual. Desde su propuesta la solidaridad es un principio de lucha, como siempre lo ha manifestado Angela Davis.

La expresión “Soy porque somos” se inspira en la filosofía Ubuntu que nos invita a pensarnos con el otro y con la naturaleza; nos invita a la solidaridad para la acción y para el cambio. Por tanto, su deseo de competir por llegar al Estado no es un fin, sino un medio para sembrar esperanza de cambio.

A Márquez le han dicho que no tiene experiencia para postularse a la presidencia, y ella responde que, en efecto, no tiene experiencia en la política de muerte, ni en la corrupción, pero si tiene una larga trayectoria en políticas del cuidado. Su propuesta es la de una gobernanza colectiva, feminista y antipatriarcal. Por esta razón, su candidatura representa una transformación en las formas de hacer política.

*ANGÉLICA BERNAL OLARTE. Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Estudios Políticos del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la misma universidad, Doctora en Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesora asociada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.