Cierra Puerto Rico su año más convulso en más de medio siglo

Por Néstor Rosa-Marbrell

San Juan, 31 dic (Prensa Latina) Puerto Rico cierra hoy su año más convulso en medio siglo, con un levantamiento popular en julio que desembocó en el derrocamiento del gobernador Ricardo Rosselló Nevares, un hecho inédito en la historia nacional.

Fatigado por las acciones de corrupción, la violencia contra las mujeres y la precariedad en más de la mitad de la población, el gobernador Rosselló Nevares fue incapaz de cumplir una sola de sus promesas electorales y, por el contrario, hizo ostentación de bonanza mientras el pueblo padecía necesidades.

Con esta isla del Caribe, sometida desde hace 121 años a la dominación colonial de Estados Unidos, tras más de una década de debacle económica, una bancarrota fiscal y la devastación causada en septiembre de 2017 por los sucesivos huracanes Irma y María, el cinismo del gobernante y parte de su círculo de asesores íntimos sirvieron de detonante a la lucha social.

La indignación popular alcanzó su cenit en julio pasado, cuando después de doce días de lucha en la calle, particularmente en el Viejo San Juan, el gobierno comenzó a desplomarse y desde el entorno anexionista temieron lo peor, por lo que presionaron a Rosselló Nevares para que diera frente a la situación.

Previamente, la Colectiva Feminista en Construcción estableció una lucha sistemática que permitió concienciar a amplios sectores de la población puertorriqueña sobre la indolencia del gobierno frente a los feminicidios y la inacción de las autoridades.

La caída de Rosselló Nevares, con su renuncia el 3 de agosto pasado cercado por la indignación popular y la presión de sectores oligárquicos ante la parálisis generada por las protesta, marcó un hito en la historia puertorriqueña.

Contrario a la década de los años 50 del siglo pasado, cuando el nacionalismo impulsado por el prócer Pedro Albizu Campos (1891-1965) tuvo que usar las armas contra el despotismo, esta vez la violencia provino mayormente de las fuerzas policiales con una respuesta menor de los miles de manifestantes.

La renuncia de Rosselló Nevares provocó un vacío, ya que aunque había nombrado a un secretario de Estado, Pedro Pierluisi, su jura subrepticia a la gobernación en la casa de su hermana fue declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo de Puerto Rico, al no tener la aprobación del Senado.

Pierluisi reemplazó al dimitente Luis G. Rivera Marín por su participación en un chat de Telegram en que se insultaba a la mujer puertorriqueña, a los pobres y hasta a las víctimas mortales del huracán María, no le quedó más remedio que macharse después de cinco días en la silla de gobernador.

La secretaria de Justicia, Wanda Vázquez Garced, pasó por orden constitucional a la gobernación, y aunque había sido repudiada por las masas, finalmente fue aceptada ante la pugna en el anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP) que avizoraba la posibilidad de que la delegada ante el Congreso federal, Jenniffer González Colón, terminara al mando del país.

Vázquez Garced, quien dijo que solo cumpliría con el mandato constitucional, ahora se perfila como principal candidata a la gobernación por el PNP, irónicamente, en disputa con Pierluisi y otros dos aspirantes.

Las elecciones generales programadas para noviembre de este año 2020 no sólo marca un cambio de paradigma en Puerto Rico, sino que habrá, además de los tradicionales partidos Popular Democrático (PPD), defensor del estatus quo, e Independentista Puertorriqueño (PIP), la participación del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), ecléctico, y el conservador Proyecto Dignidad.

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