Estiman 3,7 millones de asistentes a alguna de protestas en Chile

Cerca de 4 millones de personas participaron en alguna de las protestas registradas en Chile desde el 18 de octubre pasado, estiman las autoridades chilenas.

Un análisis realizado por la Dirección Nacional de Orden y Seguridad de Carabineros de Chile estima, en concreto, que 3 715 313 millones de personas han asistido a alguna de las manifestaciones antigubernamentales registradas en el país.

Según indican los resultados del estudio, publicados el miércoles por medios locales, la región metropolitana de Santiago (capital chilena) es la que más manifestantes concentró, con un total de 2,3 millones.

Datos de la Intendencia Metropolitana revelan también que, hasta el sábado 9 de septiembre, hubo 74 movilizaciones y, en algunos días, como el 21 de octubre, hubo siete protestas: en las plazas Maipú, Portales, Franklin y Puente Alto; y en las estaciones de metro Irarrázaval, La Cisterna y Los Héroes.

Las manifestaciones en Chile comenzaron debido a una subida en las tarifas del metro, pero ahora se han tornado en un movimiento de protesta masivo que exige mejoras en los servicios y beneficios básicos, incluidas las pensiones, la salud y la educación.

Durante las marchas, la Policía chilena, conocida en el país latinoamericano como Carabineros, ha reprimido con violencia a los manifestantes, recurriendo al uso de munición real y gases lacrimógenos, una brutalidad policial que se ha saldado con la muerte de decenas de personas, además de dejar más de 2000 heridos y 5000 detenidos.

A pesar de la dura contención que han estado enfrentando los manifestantes, los chilenos siguen saliendo a las calles para exigir sus demandas legítimas al Gobierno del presidente del país, Sebastián Piñera, entre las que destacan la conformación de una Asamblea Constituyente y la redacción de una nueva Constitución, así como reformas económicas y programas sociales para combatir la desigualdad.

La actual Carta Magna chilena data de 1980 y, aunque ha sido modificada en varias ocasiones, es criticada por ser herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y por consolidar un papel residual del Estado en la provisión de servicios básicos, que justamente es uno de los motivos de las protestas.

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