ELEMENTOS PARA EL ANÁLISIS DE LA REFORMA TRIBUTARIA

Por Fernando Arias G

En las sociedades modernas los  gobiernos para desarrollar las políticas y planes implementan diversos mecanismos de tributación por medio de los cuales las empresas y las personas naturales pagan una serie de impuestos, con el fin de contribuir  al sostenimiento del presupuesto  o fisco nacional, que se nutre a su vez de las rentas propias y de los empréstitos.

Por lo general los impuestos que pagamos los ciudadanos se dividen en directos e indirectos. Los impuestos directos son aquellos que gravan  los ingresos, las propiedades, las actividades económicas y las ganancias ocasionales entre otros. Entre los impuestos directos encontramos el de renta, el de industria y comercio, el predial, el de valorización, el de retefuente por prestación de servicios, el de compra y venta de bienes y las ganancias obtenidas en juegos de azar.

Por otra parte los impuestos indirectos son aquellos que se hacen de manera indiscriminada y generalizada por medio del consumo de bienes y servicios que se hace por medio del  IVA (impuesto al valor agregado),  que se realiza al comprar un bien o un producto.

En materia tributaria existen dos criterios para determinar si esta es progresiva o regresiva. Una reforma tributaria es progresiva cuando el que tiene más y gana más paga más impuestos y es regresiva cuando ocurre lo contrario. El que tiene y gana más paga menos y el que tiene menos paga más.

En el mundo hay países como Estados Unidos que hacen una reforma tributaria cada treinta años: en Colombia por el contrario desde hace veinte años para acá se han realizado 10 reformas tributarias, es decir, una cada dos años (Behrentz, 2018).Los argumentos esgrimidos por los últimos 4 gobiernos y sus ministros de hacienda son por lo general similares: que la reforma se hace  para generar más empleo; que con ella se busca tapar el hueco fiscal que le dejó el anterior gobierno; que la reforma tributaria anterior quedó incompleta o fue insuficiente para atender las necesidades del país; o que se requiere una reforma estructural que por fin saque al país del déficit fiscal.

Con respecto a lo anterior en Colombia ha hecho carrera una serie de medidas tributarias propuestas inicialmente de carácter temporal y que con el transcurrir del tiempo se volvieron permanentes como el IVA,  y el del 1 por mil que llegó hasta 4 por mil, este último  para gravar las transacciones financieras.

Otro aspecto que se ha vuelto costumbre es el de gravar cada vez más el consumo al tiempo que se  exoneran o bajan impuestos a las grandes rentas y capitales que cuentan en muchos  casos con exenciones tributarias. En tal sentido basta señalar que en la última reforma tributaria del 2016 se aumentó el IVA a muchos productos que estaban exentos, al tiempo que el gobierno le quitó el impuesto a las bebidas azucaradas, con los cuales el fisco dejó de percibir más de un billón y medio de pesos cada año.

Por eso como lo afirma Ángela María robledo en el debate de la actual propuesta de Reforma tributaria anunciada por el ministro carrasquilla, el hecho que el 60 por ciento del recaudo se espera obtener por medio del IVA, demuestra que  no es un proyecto estructural que busque financiar adecuadamente los gastos del Estado, sino que este es regresivo, por cuanto va a afectar el consumo de los sectores más vulnerables de la población.

Para tener una idea aproximada de los que le espera al pueblo colombiano en materia tributaria, es necesario hacer un balance de las implicaciones para la economía y la sociedad de las que se realizaron recientemente. Veamos al respecto algunos efectos de la reforma tributaria del 2016, tomando para ello el aporte de autores y fuentes.

La reforma afectó el crecimiento económico del país con la baja en el consumo de los hogares que en el mes de marzo del 2017 disminuyó en  1% con respecto al mismo mes del 2016.[i]

En términos económicos gravar la canasta familiar no genera reactivación, sino desaceleración económica, porque caen las ventas al minorista, lo cual lo reflejan las cifras de marzo del 2017 que tuvo una variación del 1,9%.[ii]

En cuanto al empleo la propia Junta Directiva del Banco de la República reconoció que La economía se está desacelerando, que el nivel de precios se elevó por encima del IVA y que el mercado laboral se está deteriorando.[iii]

Todos estos impactos se reflejaron en el aumento de los niveles de desigualdad como  sostiene la Red de Justicia Tributaria, al plantear que el aumento del IVA implicó que creciera el indicador GINI en 1% que pasó de 0,52 a 0,525 en 2017.[iv]

Pasemos ahora a analizar lo que plantea el actual gobierno para una nueva reforma tributaria en el 2019.

  • Gravar la canasta que rige hoy a Colombia que está compuesta de 500 artículos, la mitad de los cuales están exentos con el fin de mantener el poder adquisitivo de los hogares constantes.
  • Reducir el impuesto de renta a grandes capitales del 33% al 28% al tiempo que mantiene exenciones tributarias a grandes capitales.
  • Aumentar las tarifas de energía entre un 30 y un 75% dependiendo del estrato, lo cual va a impactar el consumo y la capacidad de pago de muchos ciudadanos.
  • Aumentar la base tributaria al gravar los salarios superiores a $ 1.900.00, los cuales tendrían que declarar renta.
  • Gravar las pensiones por encima de $ 4.400.000 que afectaran a un grupo de pensionados de ese 4% que puede alcanzar a vivir de una pensión en el país.
  • Recorte del gasto público en sectores como cultura, recreación, deporte y ciencia y tecnología.

Analizando algunos de los impactos de una posible reforma tributaria Fedesarrollo ha advertido que una rebaja en  el impuesto de renta a las empresas, va a implicar una caída en los ingresos del estado que pasará del 15,3% en el 2018 al 14,8% en el 2021.[v]

[i] Redacción. (14  de mayo de 2017). La reforma tributaria sí afectó el bolsillo de los colombianos. Vanguardia.com.

[ii] Ibid

[iii] Ibid

[iv] Redacción Negocios y Economía (23 de diciembre de 2016).Lo bueno, lo feo y lo malo de la reforma tributaria. El Espectador.

[v] Robles, J. (15 de septiembre de 2018), Lo que dice Duque y lo que debemos esperar. Semana.