Venezuela, las raíces y el pueblo mapoyo

venezuelaPor Por Mario Hubert Garrido*

Caracas, (PL) Reconocida el pasado año por la Unesco como Patrimonio inmaterial de la Humanidad, la lengua del pueblo mapoyo centra en 2015 los ejes de nuevas políticas públicas dirigidas a consolidar las raíces de la sociedad venezolana.

Según explicó en Caracas el presidente de la Fundación Centro de la Diversidad Cultural, Benito Irady, este año más de mil actividades rendirán tributo en foro permanente a esos originarios.

Irady precisó que la población mapoya, integrada por menos de 400 habitantes -al menos 55 familias- la mayoría de ellos de la tercera edad, tiene como principal preocupación la práctica cultural y preservar sus tradiciones orales ancestrales.

FORO POR DENTRO

Las charlas, talleres, encuentros con líderes indígenas del pueblo mapoyo, entre otras iniciativas, recorren los 23 Estados de Venezuela y su Distrito Capital, según adelantó el funcionario a Prensa Latina.

Estas jornadas especiales, precisó, concluirán en los Andes venezolano, en particular el estado de Trujillo, gracias a un esfuerzo que ya cumple su décima edición por parte de la Misión Cultura y en esta ocasión alerta sobre la necesidad urgente de salvaguardar esa lengua autóctona, en peligro de extinción.

Para Irady, el foro apunta a lo más profundo de la venezolanidad, al reconocer prácticas y tradiciones culturales que reconocen apartadas comunidades de la nación suramericana, históricamente excluidas.

CON EL CACIQUE BASTIDAS

De acuerdo con el cacique del pueblo mapoyo, Simón Bastidas, es clave el respaldo que reciben de manera permanente del Gobierno bolivariano del presidente Nicolás Maduro, heredero del legado del fallecido líder Hugo Chávez.

También agradeció a los antropólogos que con frecuencia visitan el poblado y que con sus investigaciones contribuyen a que se conozcan diversas manifestaciones de esa etnia.

La lengua mapoyo tiene sus orígenes en el siglo XIX, cuando una numerosa comunidad indígena habitaba un espacio de la faja de sabana entre el caño Cariño y el río Villacoa, en el municipio Cedeño, estado de Bolívar, en la vía que une a la población de Caicara del Orinoco y Puerto Ayacucho en el estado de Amazonas.

La comunidad habita en viviendas de bahareque y palma cerca del Macizo guayanés. Sus técnicas artesanales, la caza, pesca, siembra de la tierra y el manejo de la lengua Mapoyo son parte importante en la conservación de su cultura.

Pese a los pocos integrantes que difunden la expresión oral, esa tradición se sigue transmitiendo de generación en generación.

SALVAR ESA LENGUA

Según la antropóloga María Villalón, de la Universidad Central, en Caracas, y una de las principales investigadoras de este tema, el mapoyo es una de las lenguas indígenas amenazadas de inminente desaparición en Venezuela.

Un censo del 2001 indica que la nación suramericana tiene 315 mil indígenas, aunque 511 mil individuos reivindican pertenecer a algunas de las 32 etnias que habitan principalmente las regiones de frontera al sur, este y noroeste del país.

Una clasificación que Villalón presentó a la Cuarta Conferencia Internacional sobre Lenguas Amenazadas, en noviembre de 2002 en Kyoto, mostró que al menos siete idiomas aborígenes venezolanos se encuentran en estado crítico: mapoyo, añú, baré, sáliva, yabarana, uruak y sape.

Varias lenguas se extinguen por el escaso número de individuos en su etnia, dijo la experta.

Un idioma, explicó, “no está amenazado ni se extingue porque lo hable un reducido número de individuos, sino porque deja de utilizarse y transmitirse de padres a hijos, y su grado de amenaza se mide por el número de niños que lo hablen”.

Ese es el caso de los mapoyo, ya muy pocos, diluidos en poblados del Orinoco medio, con un puñado de adultos mayores que apenas la utilizan y el resto de ellos ganado para la lengua dominante, en este caso el castellano.

“Es una lengua recordada más que hablada, por gente oxidada como hablantes, que van perdiendo la sintaxis y la usan con un estilo formulario: tengo hambre, dame de comer, fui al sembrado, hay piña. Son construcciones muy simples”, precisó Villalón.

El pueblo mapoyo fue mencionado y descrito por los cronistas jesuitas que se aventuraron en la Guayana entrado el siglo XVIII.

Como otras comunidades caribes, tienen un héroe mítico, Marewaka o Marahuaca (nombre de un monte del sur venezolano) y tuvieron una cosmovisión que desaparece con ellos y con su idioma.

Otro avance formal, agregó, fue que la Constitución de 1999, impulsada por el presidente Chávez, reconoció derechos a los pueblos indígenas que incluyeron declarar oficiales sus lenguas en los lugares donde se hablen.

El 25 de noviembre de 2014, la tradición oral de ese pueblo con participación importante en la guerra de Independencia de Venezuela, se convirtió en la primera en ingresar a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La propuesta fue entregada en marzo de 2013 para ingresar a la lista de Salvaguardia Urgente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) también ha declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad otras dos expresiones culturales de Venezuela: Los diablos danzantes de Corpus Christi y La Parranda de San Pedro de Guarenas y Guatire.

(*) Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Venezuela.

rc/ga//