El presidente José Mujica aclaró hoy que pese a las millonarias ofertas que recibió por su fusca celeste, dejó de lado la posibilidad por la sencilla razón de que ese vehículo fue un regalo de su grupo de amigos.

FuscaMujica SILVIA DANIELA PEREZ PRIARIO

“Nunca lo podremos vender porque ofenderíamos a ese puñado de amigos que se juntaron para hacernos este obsequio y, naturalmente, esos dos fuscas van a vegetar en los viejos galpones mientas estemos vivos”, señaló el presidente en su audición de M24.

Si bien el mismo mandatario había asegurado la semana pasada que aceptaba vender el auto y ya pensaba en destinar el dinero al Plan Juntos, ahora dio marcha atrás y se arrepintió.

“Hay amigos reclamando que el fusca no se vaya del país. No sé si algún día se va o no pero mientras yo viva va a dormir en el galpón y de vez en cuando dará una vueltita por el barrio”, concluyó.

Reconocimiento

Por otra parte, Mujica aludió a comentarios que él mismo realizó días atrás al leer en la prensa que tildó de “opositora”. “¡Vaya que nos dio palos!”, enfatizó.

Recordó que en su momento transcribió alguna frase. Dijo que los odiaba, que no podían aceptar que fueran gobierno. “Eso se dijo en relación a los ‘escribas’, los que escriben los editoriales y manejan esa prensa largamente conocida y que nos trata casi como enemigos, no nos referimos a las cabezas que conducen el sistema político de oposición del país”, aclaró.

“Las diferencias que tenemos, y que son inevitables, no nos llevan a caer en el fanatismo y a no reconocer que ellos (los dirigentes políticos de oposición) también tienen preocupación por el común de la suerte del país. La diferencia no está en las intenciones, sino en los caminos, en los métodos, en la distancia y la perspectiva”, agregó.
El mandatario considera que el sistema político uruguayo no es perfecto, y que no puede serlo porque no somos perfectos los seres humanos, pero entiende que es, básicamente, sano, “por lo menos por ahora”.

“Está muy alejado de la corruptela que hace temblar a otras repúblicas en Occidente, por eso siempre quebré una lanza, porque somos pocos y nos conocemos. En definitiva en Uruguay, el sistema político comete, seguramente, errores, pero no tiene, en términos generales, mala fe para con la suerte del país”, opinó.