Vaivenes en la campaña electoral brasileña

brasil-marinasilvaLa campaña electoral brasileña muestra varios posibles escenarios tras la irrupción de la nueva candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB), Marina Silva, en esta batalla política por la presidencia del país.

Silva, quien reemplazó al líder del PSB Eduardo Campos fallecido en un accidente aéreo hace 10 días, asumió esta semana por segunda ocasión la misión de aspirar a la jefatura del Estado. La primera vez fue en 2010 con la agrupación Verde.

Con más popularidad que su predecesor, la flamante postulante, exsenadora y exministra de Medio Ambiente durante el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, acapara el sostén de parte del electorado anteriormente indeciso y de descontentos con los políticos y los partidos tradicionales.

Se estima igualmente que tiene el respaldo de devotos evangélicos de la iglesia Asamblea de Dios, que cuenta con unos 42 millones de fieles en Brasil, lo cual -a juicio de analistas- genera preocupaciones entre sus adversarios.

Pronósticos de la más reciente pesquisa de Datafolha, en el cual la otrora compañera de fórmula de Campos se ubica en segundo lugar por delante de Aécio Neves, candidato por la Social Democracia Brasileña (PSDB), generaron nerviosismo en la cúpula de esta fuerza política.

Para el PSDB, existe temor que su pretendiente, quien desde el inicio de la campaña no logra despegar, deje de ser el abanderado de la oposición para ganar las elecciones.

Estudios de opinión, encargados por los partidos, revelaron que Silva aparece con mayor porcentaje de votos delante del candidato socialdemócrata en varios estados y podría constituir también una amenaza para la presidenta del país, Dilma Rousseff, en sus aspiraciones de reelegirse el 5 de octubre próximo.

Tal situación origina que sectores conservadores vean ahora en la pretendiente del PSB las esperanzas de apartar del poder a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT) y favorita para ganar las elecciones.

Llama en este sentido la atención, la campaña realizada por los medios de comunicación, bajo el control de la derecha, a favor de la exsenadora y líder del grupo Red de Sostenibilidad (Redes) para que fuera la postulante de los socialistas.

Por ello, en un escenario en el cual Silva quede segunda y la aspirante del PT no logre vencer en una primera vuelta, el voto de la derecha brasileña pasaría para la candidata del PSB en un segundo sufragio.

Tal situación podría no ocurrir de registrarse una crisis en el Partido Socialista y con sus aliados de la coalición Unidos Por Brasil en esta contienda.

El secretario general del PSB, Carlos Siqueira, decidió en días pasados abandonar su función como coordinador de la campaña con la nueva postulante, tras quejarse del trato grosero de la pretendiente al sillón presidencial.

Conocida por sus posturas radicales, a favor del medio ambiente y una economía sustentable, su nombramiento como candidata de un partido al cual no pertenece y sin ofrecer garantías suscita resistencia dentro de facciones de esa agrupación.

Silva prometió seguir la línea de su predecesor, pero ya realizó cambios en el equipo de campaña al ubicar a gente de su confianza en su entorno.

Comunicó que sólo visitará los territorios en los cuales mantiene alianzas y dejó para su compañero de fórmula, Beto Albuquerque, militante del PSB, la misión de ganar adeptos en aquellos lugares en los cuales no se siente confortable.

Declinó aceptar más donaciones de empresas de armamentos, de cigarros, del agronegocio y bebidas, al tiempo que rechazó cualquier proximidad con dirigentes del PSDB, con el cual su antecesor mantenía un pacto de no agresión.

Tales posturas podrían conducir a su debilitamiento político y originar decepciones del electorado que se identificó con Campos en el inicio de su campaña.

En este contexto, Neves abogó por reforzar las actividades en Sao Paulo, Río de Janeiro, Paraná y Santa Catarina, donde se reportan diferencias entre Redes y el PSB.

Demandó también prestar mayor atención a la región del nordeste, donde Rousseff mantiene gran respaldo y apuesta por llevarse los votos socialistas.

Se trata de escenas en un juego político por la presidencia, en medio de una contienda electoral en desarrollo que avizora variaciones y mudanzas en las venideras semanas.