Último año de gobierno de Martinelli entre elogios y críticas

Luis Manuel Arce Isaac

 El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli
El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, inicia hoy el último año de un gobierno que ha estado marcado por el elogio, las críticas y los escándalos, pero dentro de una economía siempre en crecimiento y un empleo casi pleno.

El mandatario pronunciará hoy su penúltimo informe a la nación en la apertura de las sesiones ordinarias de una Asamblea Nacional que fue conquistando paso a paso a golpe de un criticado transfuguismo que le dio frutos al debilitar a sus opositores y fortalecer su control del Legislativo.

Precisamente esa relación de subordinación subyacente de los poderes legislativo y judicial hacia el Ejecutivo es una de las mayores críticas a Martinelli porque allí descansa en buena medida su forma impositiva de gobernar.

Numerosos escándalos de corrupción han sacudido su administración, incluidos algunos como los de la empresa italiana Finmeccanica, que llegaron a salpicarlo personalmente en compras de elementos de seguridad presuntamente sobrefacturados, pero sin trascendencia judicial en Panamá.

Su forma autoritaria de gobernar, su amor por la confrontación, y su verbo a veces desenfrenado y casi irreverente, le han acarreado montones de críticas a las cuales ha enfrentado casi siempre con desenfado y sin dar su brazo a torcer.

Sus cuatro años de gobierno se han caracterizado por ese deseo de tratar de demostrar ser el más fuerte mediante un voluntarismo percibido por entidades de la sociedad civil como impropio de un Estado de Derecho que ha puesto en entredicho su vocación democrática y su respeto por la institucionalidad.

La alta estima de sus seguidores contrasta con la desconfianza muy marcada de quienes le adversan, al extremo de que aún estando elegido ya el candidato presidencial por el partido Cambio Democrático creado por él, siguen las dudas acerca de si hará alguna jugarreta para aspirar a la reelección.

Pocos dudan de que es un hombre complicado, polémico, pero al mismo tiempo carismático que se siente respaldado por logros evidentes como sostener el crecimiento del Producto Interno Bruto más alto de América Latina durante todo su gobierno.

Eso ha hecho, entre otros factores, que las encuestas sobre su gestión lo favorezcan con el 54 por ciento de aceptación de los panameños consultados, y aunque muchas de las grandes obras que realiza como la Línea 1 del Metro, las viales o la ampliación del Canal de Panamá, vienen de administraciones anteriores, su gobierno es el que las ha impulsado, concretado o ejecutado.

Esas y otras muchas obras más, los subsidios otorgados a la población, el impacto positivo de la actividad económica, los tratados internacionales para sacar a Panamá de la lista negra de paraísos fiscales, obran a favor de Martinelli.

En ello basa la campaña presidencial de su candidato, José Domingo Arias, en su gran meta de que Cambio Democrático mantenga las riendas del gobierno en las elecciones de mayo de 2014.