Chávez: aproximación a su praxis política y social

SAÚL RIVAS-RIVAS

 PRIMERA PARTE

Un intento de aproximación a ese Chávez holístico y específico, que algunos no quieren ver y reconocer. Su legado y desafíos, a los cuales debe estar atento el presidente Nicolás Maduro y su equipo de gobierno. Pero también el pueblo.

Chávez, sin duda, es un hombre con sus virtudes y defectos de todo lo humano, con potencialidades y limitaciones, aciertos y errores a quien el pueblo atribuyó incluso un mandato, lindando con lo divino, sin que por ello perdiera lo puramente humano en el seno del pueblo/pueblo y en el desenvolvimiento de su praxis política y social.

PUNTO DE ENCUENTRO, CONVERGENCIA DE PUEBLOS Y CULTURAS, IDENTIDAD PLENA Y NO SINCRETISMO

Chávez, como praxis política y social, como ética del poder, es un punto de convergencia y de encuentro de pueblos, sociedades, culturas, corrientes de pensamiento y acción de nuestra época, ancestralidades y nuevas espiritualidades, bloques históricos, atravesados por el mundo del trabajo y el sueño de los trabajadores por salir de la explotación y opresión del capital; encuentro y convergencia de distintos sectores de la resistencia popular, cultural y política, encarnando lo más progresista y actualizado de la humanidad de nuestro tiempo. Integración continental bolivariana. Unidad cívico-militar en una revolución pacífica, pero no desarmada. Las flores de su pacifismo, de justicia y paz, a veces asomaban las espinas de un espíritu con la astucia de la serpiente, látigo en mano para expulsar a los mercaderes del templo. Todo entreverado en su mansedumbre y amor al pueblo, sin perder de vista la sociedad de clases, que viene de la sociedad de castas de la colonia y su imaginario de “limpieza de sangre”, todavía presente en la clase dominante y en el pueblo colonizado. Es el cuento de nunca acabar de “mejorar la raza”.

Su condición de militar y luego de hombre de partido, ayer del MVR, luego del PSUV, no lo hace perder la brújula como punto de encuentro y convergencia, que no desconoce la diversidad de sujetos o actores, la diversidad de la lucha y de los frentes de lucha, la diversidad de enfoques teóricos y metodológicos, pasando por el Polo Patriótico, si bien su comunalismo está todavía interferido por ciertas ópticas occidentales y el eurocentrismo organizativo, que limitan su visión del colonialismo interno en los nuevos procesos de integración bajo el predominio del modelo económico estrativista que la historia colonial ha impuesto hasta ahora a los países del ALBA como necesidad de sobrevivencia y de emancipación. Tampoco se le escapa el acierto de la unidad de objetivos comunes de largo alcance histórico con los pueblos del Sur/Sur. Especialmente, la unidad irrenunciable con África y los países de la OPEP. Sin olvido al reconocimiento del noble y colonizado pueblo palestino a una Patria Palestina.

Sin duda, la Constitución Bolivariana es de alguna forma síntesis de las grandes líneas rectoras de nuestra historia, recogiendo nuestra unidad histórico social no solo colonial y republicana. El pensamiento de Hugo Chávez hace el intento de recoger esa unidad de lo histórico y de lo social como país y continente, partiendo de los primeros poblamientos y de la resistencia indígena a la conquista. De allí el cambio de sentido –y de rumbo– del 12 de octubre.

Parte sin duda su universalismo y ecumenismo de su suelo patrio, de la cultura y educación propia, de la identidad nacional y cultural frente a la trama engañosa de una “cultura general” eurocéntrica para desconocer a pueblos, culturas, regiones y sociedades específicas. En ello, su praxis política se encuentra de alguna manera en sintonía con la praxis política y creatividad artística de César Rengifo.

DESDE UNA REALIDAD NACIONAL DIVERSA Y COMPLEJA

Su realidad nacional es, sin duda, un paisaje natural y cultural diverso, signado por lo llanero, que lo marcó con su canto de nacimiento y vida, lo andino, lo caribeño, lo guayano-amazónico y el fuerte contraste entre el eje metropolitano de Caracas y la provincia. Con la consiguiente transfiguración cultural del estado Miranda, de su geografía humana y social, como carne de cañón para el fascismo y la manipulación de los sectores medios.

Chávez fue un lacerante llamado al “inventamos o erramos” para la construcción colectiva del socialismo del siglo XXI. Pero no es solo eso.

Católico de la teología de la liberación, abierto también a la óptica protestante, al Corán, al judaísmo, al budismo, al taoísmo: a todas las antropologías, filosofías y teologías de todos los pueblos, culturas, sociedades y religiones del planeta, monoteístas y de convivencia con la naturaleza. Incluyendo agnósticos y ateos. Pero no es solo eso. Durante su gravedad, las oraciones de los pueblos de todos los continentes, en todas las lenguas, religiones y culturas así lo expresaban, dando cuenta de un liderazgo colectivo, único, de un ecumenismo planetario nunca visto hasta ahora.

Como buen feminista, siempre concibió a la Revolución Bolivariana con rostro de mujer.

CHÁVEZ, CON SU PROPIA ESPECIFICIDAD FRENTE AL OCCIDENTE IMPERIALISTA

Bolivariano, integracionista y emancipador frente a la imperialista doctrina de Monroe, lo monárquico, el racismo imperial y el colonialismo europeo, de todos los colonialismos interventores de las grandes potencias. Pero no es solo eso.

Desde ópticas muy distintas, inconfundibles e irreductibles, la revolución iraní y luego la bolivariana, son las que más cuestionaron al Occidente racista, imperial y colonialista. Sin embargo, por la necesidad de sobrevivencia dentro de las tensiones imperialistas, no han logrado –por ahora los países del ALBA– romper de fondo con el modelo dominante y su direccionalidad eco-etno-genocida. Lo cual no es fácil, con el caballo de Troya de la oligarquía colombiana, con viejos y nuevos amoríos con la OTAN, las bases militares gringas, las bases británicas en Las Malvinas argentinas, el Mosad israelí adiestrando paramilitares para la inseguridad y nuestras oligarquías nativas hiperalienadas al servicio de una recolonización imperialista, que pasa por el ALCA y la alianza del Pacífico.

Sin embargo, ante la inminencia de una guerra de dos países hermanos, entre Venezuela y Colombia, apostando a la paz y a la pacificación de Colombia, Chávez se entiende coyunturalmente con Santos, más allá de las diferencias radicales entre dos modelos políticos y sociales irreconciliables, el socialismo y el neoliberalismo. Antes en vano, lo intentó con Uribe… Esto es, la paz y el amor de los pueblos por encima de ideologías y de razones de Estado, en un momento en que el imperialismo y las oligarquías de ambos países jugaban a la guerra para satisfacer las apetencias del gran capital transnacional.

Esta praxis de Chávez, varias veces nos salvó de golpes de Estado, guerras civiles y particularmente, de una guerra con Colombia.

(Continuará)

ILUSTRACIÓN ETTEN CARVALLO