«He perdido a un amigo y mi deseo era hacer un elogio a la dimensión humana de Chávez»

ose3ht1362853249Caracas, 09 Mar. AVN.- Estaba trabajando en su computadora cuando recibió un correo electrónico de quien fuera su encargado de prensa: «Confirman la muerte de Hugo Chávez». En un primer momento, José Sócrates, ex primer ministro de Portugal, creyó que eran nuevos rumores, y ello lo tranquilizó un poco.

Sócrates, quien fue secretario general del Partido Socialista de su país, había establecido cercanas relaciones, tanto de amistad como a nivel político y económico, con el líder de la Revolución Bolivariana, y una vez que comprobó las fuentes de la trágica noticia se le quebró el aliento.

Fue uno de los tantos representantes del mundo que llegó a Caracas para despedirse de un líder político que reimpulsó el ideal socialista en esta época, al funeral de un hombre que para él fue más que un aliado político.

«He perdido a un amigo y mi deseo era hacer un elogio a la dimensión humana de Chávez. Estoy aquí fundamentalmente para hacerle un homenaje personal a la memoria de un hombre que ha sido un gran amigo, con quien he construido cosas buenas para nuestros pueblos».

En la conversación se le entrecorta la voz, sobre todo cuando recuerda anécdotas y momentos que compartió con Chávez. Lo primero que se le vino a la mente fue cuando recibió del Mandatario venezolano su primera llamada.

«Fui electo primer ministro por primera vez en 2005 y recuerdo que llegué a casa y el teléfono sonaba, al otro lado de la línea estaba Hugo Chávez. Los primeros segundos yo creía que se trataba de una broma, pero era el Presidente venezolano. Fue el primer líder que me llamó para felicitarme por mi elección».

A través de una computadora se enteró del fallecimiento del Mandatario venezolano, y entre las grandes alianzas que se establecieron entre Venezuela y Portugal, mientras Sócrates ocupó el alto cargo en la administración de su país, fue el proyecto Canaima, un plan para que los niños de las escuelas tuvieran acceso a las nuevas tecnologías.

En Portugal ya había impulsado la introducción de la informática en todos los hogares y escuelas, y cuando le contó a Chávez el experimento de darle una computadora a los escolares para potenciar el proceso de aprendizaje, éste se enamoró del proyecto y de las computadoras. «Estaba diseñada para ser un instrumento muy simpático», añadió el político portugués.

Se habían conocido en 2005, en la Cumbre Iberoamericana, simpatizó enseguida con Chávez.

«Era encantador, afable, sus mismos adversarios políticos lo reconocían», confiesa y lo describe como un hombre de corazón limpio, de espíritu abierto y alegre, de corazón optimista en cuanto a la naturaleza humana, resalta su jovialidad y su determinación.

«Chávez fue el propio, nunca fue lo que otros quisieron que fuera, ha sido él mismo, ha construido su propia vida, una vida plena, ha construido su biografía, su vida fue producto de su propia libertad, de sus historias, de sus convicciones».

Luego de 2011, quien fuera representante del Partido Socialista de Portugal se alejó de la vida política de su país, se fue estudiar Filosofía en Francia, pero igualmente defiende la legitimidad del liderazgo de quien fuera elegido Presidente tres veces consecutivas de Venezuela. «Siempre fue un líder político electo por la sociedad y fue fiel a su idea más fuerte, la idea de igualdad y justicia social».

En un año se llegó a reunir personalmente con Chávez, al menos, tres veces, no se imaginó que más tarde tendría que viajar a Caracas para ver el cuerpo del líder venezolano inmóvil dentro de un féretro, pero en medio de la tristeza le queda la satisfacción de haber contribuido a fomentar la proximidad entre Portugal y Venezuela.

Cuando llegó a ser primer ministro le sorprendió que la relación entre ambas naciones no fuera mayor, si se comparte una cultura común, si existen cientos de miles de portugueses en la patria de Bolívar y hay un espacio de debate como la Cumbre Iberoamericana, pero con el vínculo que se propició con Chávez la relación económica pasó de 17 millones a 500 millones de euros.

Con Chávez y Sócrates, Venezuela y Portugal llegaron a acuerdos de cooperación no sólo en materia tecnológica sino también para la construcción de viviendas y en el área alimentaria, en palabras de quien fuera una de las figuras políticas más relevantes de su país en los últimos años.

«Se hizo lo posible para rendir homenaje a la amistad de ambos países» y por ello confiesa: «Para el pueblo portugués, Chávez ha sido un gran amigo».