Bolivia dice no a Mac Donald y Coca Cola y lanza un mensaje a todo el mundo

 no a la homologación cultural impuesta por la globalización.

Prosigue en Bolivia el camino hacia la autodeterminación ya la liberación de las multinacionales extranjeras también en el tema de la alimentación: Mc Donald abandonó el país por el rechazo cultu5ral hacia los fast food por parte de los bolivianos, pero también por su arraigada sensibilidad ambiental y social; el ministro del exterior Choquehuanca anuncia la fin de la Coca Cola en Bolivia a partir del próximo 21 de Diciembre y el inicio de la mocochinche (bebida de durazno).El estreno del documental video – “Porqué McDonald’s quebró en Bolivia” de Fernando Martínez ha puesto en primer plan a la atención del público la noticia del cierre por parte de la multinacional Mc Donald (9° lugar del ranking mundial con un rédito de 27,5 billones de dólares) de sus ocho “restaurantes” en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra a causa de sus perenne balances en rojo, no obstante campañas publicitarias millonarias. Siempre en estos últimos días, se ha difundido la segunda impactante noticia que la Coca Cola (otra multinacional estadounidense al 1° lugar del ranking mundial con un rédito de 67 millardos de dólares) será prohibida en Bolivia a partir del próximo 21 de Diciembre, día del solsticio de verano, en el cual se celebrará la fin del calendario maya.

“En tiempo de globalización, en tiempo de crisis alimentar, en tiempo sin tradición, McDonald’s ha quebrado” así inicia el video-documental en el cual sociólogos, cocineros y nutricionistas entrevistados, concuerdan sobre el hecho que el rechazo no ha sido causado por el sabor de la comida, si no por la mentalidad, por las tradiciones y por la cultura culinaria de los bolivianos, según las cuales el concepto de “fast-food” es la antítesis del concepto que tiene un boliviano sobre cómo tenga que prepararse la comida. Para los bolivianos, “una comida tiene que ser preparada con amor y dedición, con un mínimo de respeto de la higiene, pero sobretodo tiene que estar bien cocido y basado en ingredientes genuinos”. En pocas palabras, el exacto contrario de las hamburguesas y de las papitas fritas de la multinacional!

Pero para los entrevistados además del rechazo cultural, también razones de tipo social y político han sido determinantes para la quiebra de los 8 restaurantes McDonald’s en el altiplano andino.

Tenemos también que tener bien presente, cuando hablamos de Bolivia, que justamente aquí han sido los movimientos sociales y sindicales, los millones de campesindios – los campesinos indígenas explotados y con racismo marginados, primero por los colonizadores y luego por los gobiernos de la oligarquía burguesa vendida a las multinacionales que han hambreado al país – los que han creado un propio movimiento politico con el Mas Movimento al Socialismo y que han elegido como presidente, por la primera vez en el mundo, a un indio como ellos, Evo Morales.

En poquísimo tiempo, no obstante la oposición de las oligarquías locales y las graves ingerencias estadounidenses, el gobierno del Presidente Evo Morales ha realizado los dos ejes importantes de la política del MAS, es decir la nacionalización de los recursos naturales, hasta entonces en las manos de las multinacionales, y la creación de una nueva constitución basada en la democracia realmente participativa y no más solo representativa, que le ha dado nuevamente dignidad a las 36 comunidades indígenas originarias de y a sus costumbres y tradiciones ancestrales en la nueva constitución del Estado Plurinacional de Bolivia

La Constitución boliviana, entre otras cosas, defiende non solo el principio de la “seguridad alimentar”, si no también aquel de la soberanía alimentar”, porque no es importante sólo la cantidad de comida que se produce si no también la calidad, o sea que sea comida saludable, apta culturalmente además no solo a las tradiciones culinarias, si no también al respeto del medio ambiente y de la Madre Tierra o Pacha Mama en idioma aymara.

El sistema capitalista, al contrario, impone una lógica di competición, de crecimiento ilimitado a la constante búsqueda de provecho, separando al hombre de la naturaleza, practicando una lógica di dominio sobre ésta, convirtiendo todo en mercadería: el agua, la tierra, las culturas ancestrales, la biodiversidad. La Madre Tierra se ha convertido en una fuente de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores.

La humanidad esta frente a una bifurcación importante: continuar sobre el camino de la depredación y de la muerte, impuesta por el capitalismo, o volver a su antiguo camino de la armonía con la naturaleza y al respeto por la vida.

El pueblo boliviano propone a los otros pueblos la recuperación de los conocimientos y de las costumbres ancestrales de los pueblos indígenas, declarados en la propuesta del “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como ser viviente, con la cual nosotros humanos tenemos relaciones interdependientes, complementares y espirituales, porque es el hombre que pertenece a la tierra y no lo contrario.

La única alternativa al modelo agroindustrial capitalista, que ha contribuido a provocar el cambio climático y el calentamiento global, es, como dicho en la Declaración Final de la Conferencia de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra de Cochabamba de 2010, solo aquella de un modelo sustentable de producción agrícola campesina que utilice practicas ancestrales ecológicas indispensables para la salvaguardia del planeta y para la Soberanía Alimentar, o sea el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras aguas y producción de comida, para garantizar el acceso de la comunidad a una alimentación suficiente, variada y nutritiva, de acuerdo con la Madre Tierra y para aumentar la producción autónoma de toda nación y pueblo.

Nada más lejano de las deletéreas lógicas y dinámicas del anti ecologico “McColonalismo” que destruye las selvas de la Amazonia para hacerle espacio al criadero del los bovinos, a los cultivo de forraje, a la producción del packaging para embasar las hamburguesas y las papitas y a los cultivos ilegales de soya destinada a los mercados europeos, procedente de campos obtenidos con la técnica del “corta y quema” que después de pocas temporadas los vuelve áridos e incapaces de regenerarse, provocando serias consecuencias sobre el ecosistema.

Pero McDonald’s no destruye solo el medio ambiente, sino amenaza gravemente también a la salud de sus consumidores a causa del masivo uso de sal, azúcar y grasa monoinsaturada, por los cuales fué condenada por la Corte Suprema de California a pagar una multa de 8,5 millones de dólares. Una investigación de Greenpeace revelò además la utilización en las croquetas de pollo McNugget’s, de OGM Organismos Modificados Geneticamente, producidos en laboratorios de la mal reputada y omnipresente Monsanto.

El rol de éste gigante norteamericano de la química y biogenetica para la producción agroalimentar, es tristemente famoso, varias veces condenado penalmente y multi-reincidente por la producción de venenos como el PCB, el Agente Naranja, dioxina, OGM y varios pesticidas que ha esparcido en estos años en casi un siglo en los cinco continentes. La actividad criminal de la Monsanto, que en los ultimos años se ha dirigido hacia el uso del transgenico para la producción de agrocombustibles en el continente latinoamericano, codo a codo con el USAID, ha tomado un rol más directo y operativo en la obra de destabilización y activa en las provocaciones creadas por las oligarquias locales contra los gobiernos revolucionarios y progresistas del continente, como ha pasado ultimamente en el caso del golpe blanco en Paraguay.

Se comprende de este modo el rechazo por parte del pueblo boliviano a consumir productos alimentares dañinos para la salud, pero tambien para la sociedad, porque McDonald’s es otro clásico ejemplo del imperialismo económico y comercial que provoca la destrucción de las actividades locales, monopoliza el mercado y crea colosos económicos que condicionan también a las politicas de las comunidades locales.

Bolivia es entonces el segundo país latinoamericano, despues de Cuba, que no aloja más en su territorio a McDonald’s y que, soberanamente ha decidido oponerse a la logica del fast food y a todo lo que hay detrás, a partir de la creciente explotación capitalista de la naturaleza (como para la producción de agrocombustibles que además de devastar al medio ambiente, ha producido un aumento estratosférico del costo de las materias primas alimentares) que está llevando inexorablemente a la destrucción del medio ambiente a nivel planetario.

Y es justo este sentimento de reapropriación de sus propias raíces y de la propia cultura ancestral que ha empujado al Presidente Evo Morales a luchar en todos los casos para el reconocimiento de la tradición indígena de la masticación de la hoja de coca, que no tiene nada que ver con la producción de cocaina, como siempre en cambio han tratado de hacer creer los Estados Unidos, criminalizando a Evo Morales y al gobierno del MAS.

Los campesindios, echados de sus propias tierras y obligados a trabajar en las minas de los explotadores, tanto en las colonias como por las actuales oligarquias burguesas, decidieron tomarse de nuevo sus tierras donde habian siempre vivido en comunidad y cultivarlas según sus antiguas tradiciones y prácticas ancestrales, la primera de las cuales ha sido justo el cultivo de la hoja de coca.

Durante el pasado mes de Junio, la 42ª Asamblea de la OEA, Organización de los Estados Americanos, no obstante la oposición de Estados Unidos y Canada, finalmente reconoció el dereho boliviano y peruano del acullico, la masticación de la hoja de coca en su estado natural y declaró el 2013 Año Internacional de la quinoa, planta de la familia de las espinacas, pero parecida a un cereal, utilizada desde el tiempo de los Inca y de los Azteca, pero que había sido prohibida por los colonizadores ya que se consideraba comida para cerdos.

Siempre en el ámbito de la recuperación de la propia identidad cultural, David Choquehuanca, el Ministro del Exterior boliviano, anunció la fin de la Coca Cola para el próximo 21 de Dicembre, día en el cual se festejará la fin de la bevida globalizada que contiene varias sustancias dañinas para la salud y cuyo consumo habitual se asocia también a los ataques cardiacos y a los ictus, y el inicio de la era de la mocochinche, la bevida de durazno local y natural, de seguro más saludable.

En el día del solsticio de verano, cuando después de 26.000 años se alinearan los planetas, en sintonía con la fin del calendario maya, se cerrará el ciclo de la “noche obscura” para poner fin al egoismo, al individualismo y a la división, la Macha que puede definirse la expresión del capitalismo y para preparar la Pacha, la nueva vida, el vivir en armonía, el socialismo primitivo de las comunidades y la fraternidad con una fiesta en la isla del Sol, situada sobre el lago Titicaca, a la cual participarán miles de indigenas, líderes de los movimientos sociales de todo el mundo.

El canciller Choquehuanca precisò que “Vivir Bien” es dar coraje a los pueblos para que se unan en una sola gran familia, una gran comunidad, como América Latina que ha iniciado a delinear el proyecto de la unificación de todos los pueblos y a “volver a ser el Abya Yala (nombre original del continente latinoamericano) que fuimos”, casi de total acuerdo con la idea revolucionaria del Che.

“… Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina.” (Ernesto Che Guevara al ‘ONU,1964).