Merkel quiere salvar a su pareja

A 80 días de la primera ronda de las presidenciales francesas, la canciller alemana ha aparecido en campaña junto a Nicolas Sarkozy, su mayor aliado en Europa. Un gesto que se considera arriesgado en ambas orillas del Rin.En una entrevista que los dos líderes concedieron conjuntamente a la televisión francesa France 2 y a la alemana ZDF con motivo del consejo de ministros franco-alemán del 6 de febrero, Angela Merkel manifestó su apoyo al presidente francés, que ni siquiera es todavía oficialmente candidato a su sucesión. Este tipo de compromiso ha generado reacciones en los diarios franceses y alemanes.

Para Libération, la canciller juega como «asesora de prensa» de Nicolas Sarkozy, «oficializando» así la candidatura del presidente francés a su reelección. Un papel que, según el diario de izquierda, no está exento de riesgo para este último:

Eso puede reforzar un poco más la posición de inferioridad económica de Francia frente a su socio, y da la impresión de que la futura campaña de Sarkozy se desarrollará bajo influencia germánica.

Una influencia que no desmiente Le Figaro, que a su vez constata que:

El famoso ‘modelo alemán’, construido sobre la competitividad industrial y la austeridad presupuestaria, se impone como el único viable en un continente abierto a los grandes cambios de la globalización. Francia es libre tanto para imitarlo como para rechazarlo.

Le Monde, por su parte, explica «por qué Merkel hace campaña por Sarkozy», que sale mal parado en los sondeos:

A Sarkozy y a Merkel les interesa mostrar que su pareja funciona tan bien como antes. El presidente, para vender que dirige Europa y la canciller, para pretender todo lo contrario.

En Alemania, el Süddeutsche Zeitung recoge en portada que «el valor se transforma en exuberancia» y se plantea sobre los motivos de la canciller:

Puede que en el futuro, el 6 de febrero sea visto como el día en el que una desesperada se agarró a la última tabla de salvación. Si Merkel se toma en serio el anuncio del socialista Hollande [que quiere renegociar el tratado de la unión presupuestaria], ella debe temer por su obra europea. El socialista no quiere ahorrar, quiere reactivar la economía. Por eso, realmente, en Francia la canciller no pelea por Sarkozy sino por su propia política. Bajo este punto de vista, su juego parece temerario pero no irracional.

En el sector conservador, Die Welt no oculta su miedo ante el candidato Hollande y se alegra de que los dos líderes estén «por fin unidos en Europa».

Aunque únicamente sean los 45 millones de votantes franceses los que deben acudir a las urnas, estas elecciones nos incumben a todos en Europa. […] Su resultado podría hacer retroceder a Europa años, e incluso décadas.7 febrero 2012/*Fuentes: Libération, Le Figaro, Le Monde, Süddeutsche Zeitung, Die Welt

RM