LA DESMOVILIZACION DE LOS COMBATIENTES DE LAS FARC-EP ES IMPOSIBLE

Sergio Camargo*

Periodista y escritor

El mundo que dirigen los fascistas esta de fiesta y no es para menos, pues un país rico en petróleo y otras riquezas acaba de ser destruido y sus principales lideres y una parte de su pueblo asesinados, mientras otros gobiernos de África, Asia y America obedecen los designios del imperio sin pestañear, agudizando aun mas el empobrecimiento de sus pueblos y la pauperización de la cultura de la honorabilidad y de la dignidad.

Con respecto a la guerra civil colombiana que lleva aproximadamente 191 años y que se declaro con mas nitidez a partir de 1960 cuando los comandos guerrilleros tomaron forma y se convirtieron en grupos político-militares con ideología comunista, -excepto un caso- para enfrentarse al poder oligárquico imperante para tratar de recuperar ese poder que el bipartidismo, liberal y conservador, habían logrado arrebatarle al pueblo colombiano mediante el crimen, la barbarie, la corrupción y el engaño a mediados del siglo XIX.

Hombres y mujeres, bravos, gloriosos honestos y decididos empuñaron el fusil creando las dos guerrillas mas importantes del país y del continente americano para combatir esa lumpen oligarquía colombiana, pues esta clase dominante representada en el bipartidismo, no dejaba otra opción. Su susodicha democracia apestaba a sangre, a violaciones de toda índole, a corrupción, a exclusión y racismo. Nacían entonces, los movimientos político-militares llamados: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y Ejército de Liberación Nacional.

La violencia impuesta por la clase dominante después de casi un siglo a todo un pueblo, era esta vez confrontada por una parte de esa clase explotada y vilipendiada que ya no tragaba entero, que ya no admitía tanta villanía y tanta felonía. Ese apestoso bipartidismo rodeado de una minoría de colombianos y sostenido por una fuerzas armadas y de policía enteramente entregadas al bandolerismo y al crimen sin limites, sintió miedo, sintió terror y como monstruo herido corrió al abismo de la guerra sucia y desenfrenada como solución expedita para salvaguardar sus enormes intereses y en ningún momento pensó racionalmente detener la confrontación matando sus errores, dando cabida a las mayorías y abriendo y extendiendo un dialogo productivo para beneficio de todas y todos.

Pero no solo esa apestosa clase colombiana en el poder, desde siempre y para siempre, sintió terror del despertar de una parte de pueblo en armas, sino que el imperio en su inmensa suciedad y codicia, en su eterna lucha por someter a sus semejantes que cree inferiores, se aterrorizó y quien dijo miedo, la “democracia” colombiana debería ser armada, asesorada y aconsejada una vez mas y con mas asiduidad, para que enfrentara y eliminara el comunismo que llegaba al continente para robarle su “libertad”, su democracia” y su “paz”. No se permitiría otra Cuba. No Señores!

La incruenta guerra en Colombia continuaba, pero ya no esta vez entre grupos armados pertenecientes al partido liberal y escuadrones de la muerte a sueldo del partido conservador, incluidas fuerzas militares y de policía. No, esta vez era entre un régimen bipartidista, conformado por los liberales y conservadores, que había hecho la paz militar, para así repartirse el poder y las gabelas que da estar en el poder, contra una guerrilla de izquierda que hablaba y se expresaba en nombre de los millones de colombianos y colombianas excluidos y sin voz, y que el corrupto poder oligárquico jamás quiso escuchar. ¿Y es que los ha escuchado alguna vez?

A falta de una reforma agraria el régimen dictatorial reforzaba sus fieras fuerzas de represión, a falta de soluciones a los problemas sociales y económicos de las mayorías, el régimen –que es la misma oligarquía- reprimía asesinando y encarcelando lideres populares y opositores, a la falta de empleo, el régimen atizo la creación y mantenimiento de escuadrones de la muerte, camuflados en grupos privados de vigilancia (Convivir), para que cuidara y protegiera terratenientes, empresarios, banqueros, transnacionales y sus vastos intereses. A falta de educación gratuita y de calidad, la oligarquía político-económica y militar siguió dejando en manos de la oligarquía eclesiástica la manera de someter al pueblo y volverlo mas creyente, pacifico y pendejo, así el hambre y la miseria siguiera su desbastador camino, pues es mejor ver a un pobre y hambriento con la Biblia bajo el brazo, que con un fusil defendiendo sus derechos. A falta de una información sana y veras, la oligarquía ha sabido imponerle al pueblo mediante sus propios medios de comunicación la mentira, la morbosidad, la bajeza y el porno. Haciéndole creer que la guerra es buena y conveniente cuando ellos matan y destruyen y es horrible e injusta cuando los revolucionarios de verdad la aplican como única solución a los grandes males.

Los diálogos o negociaciones en el Caguan entre la oligarquía y las FARC-EP, solo sirvieron para que esta podrida elite, se fuera alistando para endurecer la guerra, que por orden imperial estadounidense, iría a ser con modernidad, mas feroz y mas democrática, pues ya no solo los rebeldes en armas serian asesinados con la tecnología de punta proveniente del imperio, sino que los lideres populares, lideres campesinos e indígenas, sindicalistas, periodistas alternativos y honestos opositores políticos entre otros, caerían ante las balas de las fuerzas de represión y los escuadrones de la muerte, ambos al servicio de este régimen dictatorial, y todo lo anterior en la mas completa impunidad y el silencio cómplice de la comunidad internacional –Estados Unidos, Inglaterra y Francia-.

Hoy en día, Colombia esta dirigida por la mafia. Una mafia entregada al comercio de las drogas, la prostitucion y el crimen. El país dirigido por esa oligarquía mafiosa esta entregada a los intereses imperialistas, que a su vez la protege con armamento moderno y le ayuda a eliminar a los rebeldes de todo orden. Esta oligarquía no sabe que es un dialogo, no tiene esa cultura ni la busca. La elite colombiana posee la cultura de la guerra, y engañando chantajeando o sobornando logran sus objetivos, es por esto que la mayoría de sus conciudadanos se resignan, se someten o en su defecto desaparecen.

La guerrilla de las FARC-EP y también el ELN, son concientes que una desmovilización es una condena a desaparecer físicamente. Los miles de combatientes serian procesados peor que a criminales y condenados sin piedad y con parcialidad y los muchos que pudieran salvarse de condenas vengativas y asesinatos, pasarían a engrosar esa enorme masa de miserables sin empleo, sin vivienda, sin derecho a la salud ni a la educación y a ser perseguidos eternamente por los políticos, empresarios, terratenientes y sus escuadrones de la muerte.

Los comandantes, salvo algún caso de sumisión extrema, serian enjuiciados, -si están con vida- y sus actos de guerra revolucionarios, puestos en la palestra publica como hechos criminales y tratados de terroristas sin ninguna ideología y, pobre de aquellos que defendieran su causa revolucionaria, pues inmediatamente les seria fabricados expedientes en los cuales se “comprobaría” su participación en el narcotráfico, y el imperio con toda su moral que le es debida, los pediría en extradición para condenarlos por trafico de estupefacientes.

Y como en el caso del comandante Simon Trinidad (condenado en Estados Unidos a 60 años por secuestro) a quien no pudieron comprobarle este delito de narcotráfico, a los comandantes se les acusaría de atentar contra los intereses de los Estados Unidos y serian condenados a sesenta, ochenta o quizás doscientos años, por ser verdaderos revolucionarios socialistas, a pesar de que la guerrilla colombiana jamás ha puesto en peligro la seguridad de ningún país del mundo, como tampoco la de los cuarenta millones de colombianos y colombianas que viven en la pobreza y el abandono.

NOTA: La democracia colombiana es sui generis, el noventa y cinco por ciento de sus políticos están asociados a la mafia y al crimen organizado; sus fuerzas armadas y de policía se comportan con la población civil peor que un ejército de ocupación y los sucesivos gobiernos obedecen al pie de la letra las ordenes emanadas del régimen estadounidense. La prensa es libre… de copiar y publicar diariamente todo lo que “informa” la prensa imperialista.

*Sergio Camargo, es autor entre otros de los libros Democracia Real Universal y El Narcotraficante N° 82 Álvaro Uribe Vélez. Ha sido director de la revista Universo Latino y autor de numerosos artículos sobre la realidad latinoamericana y mundial.