La reconquista colonial del África vs. Panafricanismo: Caso Libia

Por. Martín Pulgar

Estudiante del Diplomado Saberes Africanos

El siglo XXI ha iniciado una nueva etapa del colonialismo mundial, a pesar de los avances jurídicos internacional y de las buenas intenciones en la construcción de un nuevo orden internacional, el realismo político y el ejercicio del poder en sus múltiples y descarnadas formas a impuesto su más cruda realidad, la invasión a Afganistán y a Irak son las expresiones mas visible y perversas de su ejecución e imposición, pero no la única forma; la presencia militar de Estados Unidos en la viejo espacio soviético y la apertura de Francia de nuevas bases militares en el cuerno de África y en el Medio Oriente demuestra que los imperios y el colonialismo se reinventa. Como una vieja marca de champú que entra en un proceso de reingeniería, cambia de etiqueta y de empaque pero al final sigue siendo la misma formula.

Los países centrales (o mejor llamarlo imperialista) en la construcción de una justificación de un nuevo coloniaje, construyen tesis ideológica que permitan una nueva conquista “con rostro humano” o mejor dicho con “rostro de mercado”. Planteamientos como el Poder de la Triada realizado por el japonés Kenichi Ohma, a finales del siglo pasado, el cual redefine el viejo imperialismo como áreas de penetración económica donde cada país de centro tiene su supermercado de materias primas y de compradores, los cuales soportarían su expansión postcapitalista. Esa triada compuesta por Estados Unidos, Europa y Japón, necesitan redefinir y consolidar sus áreas de influencia en el mundo, donde África se convierte en el principal suministrador de materias primas y de la colocación de la producción industrial europea, nuevo-viejo papel el que le tocaría jugar el continente africano.

El difícil papel de defensa de la soberanía de nuestros países ante la arremetida soterrada o directa de la triada es la consolidación de la unidad política y económica como bloque de poder antihegemónico, el caso significativo de Libia donde actuó como actor clave panafricano proponiendo una confederación de naciones con voz propia y capacidad financiera para su consolidación, significó su destrucción como país.

Más allá de los errores cometidos por Gadafi, la tragedia Libia es una advertencia de la necesidad imperiosa de poder consolidar una plataforma de integración de las naciones africanas y suramericana, construir un espacio de interrelaciones económicas, culturales, políticas, e inclusive de seguridad y defensa ante el nuevo rostro del coloniaje debe ser uno de nuestros principales objetivos como proceso revolucionario.

El comprender el ahora y actuar con la suficiente inteligencia y sentido de la oportunidad, nos permitirá tener la mejor capacidad de respuesta ante cualquier intento de  control o dominación.

El tiempo es nuestro….