El Ministerio de la Enfermedad se muere, está naciendo el ministerio de la salud

Eugenia Sader Castellanos, “La Coronela”, cumple al pie de la letra el mandato revolucionario, contra todas las fuerzas capitalistas que no aceptan la salud como un derecho sino como negocio.

Cada día el pueblo ve como se está construyendo y dotando un Sistema Nacional de Salud en el que nuestro Comandante Presidente no escatimó recursos, laboriosamente nuestra Ministra asume la responsabilidad de convertir estos recursos en realidades. Hoy se inauguró el piso tres del Hospital Vargas y anunció su completa readecuación para poder servir a las y los venezolanos con mejores instalaciones que la mejor clínica privada. Aun así hay que dar la lucha contra el gremio de los mercaderes de la salud que mientras más resultados genera el mandato de nuestro líder, más se empeñan en sabotearlo, en pararse en las puertas de las emergencias para “rebotar y ruletear” a nuestro pueblo.

Todos ellos están temblando ante la próxima graduación de más de ocho mil nuevos médicos integrales comunitarios que vendrán a ocupar puestos de defensa ante el sistema hospitalario, que ocuparán también la necesidad de salud del sistema penitenciario y que apoyarán de manera importante el Sistema Público Nacional de Atención y Tratamiento de las Adicciones.

En la cuarta era el Ministerio de la enfermedad, los virus, los vectores, las epidemias y las enfermedades eran el sustento del gran negocio. El pobre no tenía otro destino que morir, el que tenía recursos, morir igual luego de entregarlos a los mercaderes de la salud. Aun falta mucho. Parte de esta lucha se tiene que entender es un problema cultural, el poder popular debe asumir la defensa de todo esta nueva visión socialista, debe ser guardián de todos estos recursos, equipos y médicos que está aportando el proceso socialista. Ante nuestro avance, los médicos mercaderes, los capitalistas que vieron en la medicina su pasaporte a la vida de lujo y clase alta, no tendrán corazón para sentenciar a la muerte a todo el que puedan con tal de impedir que este logro se consolide.

Es tarea de todos. No es solo esta gran combatiente ni su excelente Batallón 51, sin el concurso del pueblo, la revolución, no es revolución. Por ello hay que hablar bien claro y asumir puestos en la lucha, por ello es el pueblo el responsable de la historia. Este Ministerio fue siempre refugio de mercaderes de inescrupulosos instintos, quizá lo es aun en alguna medida, pero esta generación de relevo, que proviene de las clases sociales excluidas, que ahora se graduarán en medicina comunitaria, cosa que les era prohibida, deben cerrar cuadros con la moral socialista y responder a la fe que se les dio con respuestas muy valientes.

La enfermedad es la moneda del negocio de las batas blancas que eran vestidas por las y los hijos de la clase pudiente, la salud la respuesta de la revolución.

Asumamos la salud preventiva, la conciencia de riesgos y el trabajo comunitario para impedir las enfermedades, asumamos la defensa del nuevo sistema hospitalario atacado desde adentro por los médicos a medio tiempo que preservan el lucro de sus consultas privadas, demos conciencia al pueblo de lo que es la salud socialista que aprendimos de nuestros hermanos cubanos.

Sigan adelante, ejército de médicos integrales comunitarios, el pueblo será vuestra recompensa. La patria la gran victoria.

Viviremos y venceremos.

RM