Guatemaltecos siguen dudando sobre alcance de promesas electorales

Después de vencer por ley en Guatemala las campañas electorales, aún hoy la mayoría de los ciudadanos se pregunta cuáles son los puntos concretos en las innumerables promesas de los dos candidatos presidenciales.

Desde el comienzo oficial del proselitismo, el 2 de mayo, los 10 aspirantes de entonces a la jefatura de Estado expresaron muchos compromisos en actos, spots televisivos y radiales, y en todo tipo de propaganda.
Algo similar ocurrió cuando los dos más votados, Otto Pérez Molina (Partido Patriota, PP) y Manuel Baldizón (Libertad Democrática Renovada, Lider), desplegaron sus armas para la batalla final en el balotaje de mañana.

Cambio fue la palabra de orden de todos sin excepción, antes y ahora, con diversos matices pero con el mismo sentido de transformar Guatemala, aunque sin especificar cómo lo harán.

Hablaron de acabar con la pobreza y la inseguridad, los males que golpean con mayor severidad a la sociedad, mas faltó el cómo emprenderán acciones, y cuáles serán, para desterrarlos desde sus raíces.

El general retirado Pérez Molina enarboló la frase mano dura como lema para combatir la desenfrenada violencia imperante, pero poco explicó a qué se refería con ello.

Son bastantes quienes expresan temor por el futuro con un militar en el poder, como para recordar un pasado trágico en la historia nacional, y por ahí encaminó los ataques su contrincante al lanzar el lema de no volver al pasado.

Baldizón se comprometió en ese tema a poner en práctica la pena de muerte inmediatamente después de su eventual toma de posesión, el 14 de enero de 2012.

Ello fue al inicio de campaña, para la primera vuelta del 11 de septiembre, porque ahora sumó el proyecto de crear una guardia nacional que asuma acciones más drásticas contra la delincuencia y el crimen organizado.

Denominador común fue también el propósito de mantener y mejorar los proyectos sociales emprendidos por la actual administración del presidente Alvaro Colom.

En reuniones por separado con el mandatario, Pérez Molina y Baldizón se lo ratificaron y posteriormente Colom dijo públicamente que hará todo a su alcance para materializar esa promesa, e incluso asegurar la continuidad de beneficios otorgados en varios sectores.

Principalmente se refirió a la gratuidad en los servicios de salud y educación brindados en los centros públicos, establecida a poco de asumir el poder en enero de 2008 para cumplir un precepto constitucional.

Concluyó el tiempo para los candidatos, ya no podrán autoelogiarse más, y si lo hacen incurrirán en una violación de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, aunque hasta ahora poco les ha importado hacerlo.

Mientras, las autoridades de seguridad, en coordinación con las de los comicios, aprestan a más de 20 mil de efectivos -policiales y del Ejército- para apostarlos en juntas electorales y otros lugares estratégicos y tratar de evitar brotes de violencia.

Durante la primera vuelta fueron relativamente pocos, pero aún así empañaron la considerada fiesta cívica de un sufragio y de cara al balotaje los planes fueron reforzados para garantizar una jornada lo más tranquila posible.PL

RM