Positiva repercusión en mundo árabe por acuerdo con Siria

Por Martin Hacthoun, enviado especial

Damasco, 3 nov (PL) La decisión de Siria de sellar un acuerdo con la Liga Árabe, para intentar resolver la crisis alentada desde el exterior en este país, genera muestras de reconocimiento y apoyo en estados de la región.

Representantes de gobiernos árabes han manifestado su aprecio por lo que estiman ha sido la sabia postura del liderazgo sirio, en particular del presidente Bashar al-Assad, de abrazar y comprometerse con la propuesta de la LA.

El secretario general de esa organización, Nabil al-Arabi, calificó ese pacto de éxito, y agradeció y congratuló a la dirección siria por su abierta disposición a cooperar.

El primer ministro y canciller de Catar, Hamad bin Jassem bin Jabr al-Thani, quien funge como jefe del Comité Ministerial de la LA, dijo que al-Assad aclaró muchos de los principios, conceptos y procedimientos de lo que propuso esa comisión durante el encuentro con él en Damasco.

Al-Thani aseveró que al-Assad expresó su disposición a cooperar con el Comité Ministerial.

Por su parte, el ministro del Exterior de Egipto, Mohammad Amr Kamel, quien integra ese panel, encomió la postura de Damasco, en particular acogió con beneplácito la decisión del presidente al-Assad de favorecer el interés nacional para mantener a Siria fuerte y unida.

La sabiduría del liderazgo sirio contribuirá a superar cualquier problema que emerja en el curso de la aplicación del plan, señaló Kamel.

En términos similares se manifestaron los ministros de Iraq y Jordania.

El pacto llama a que se ponga fin a todo acto de violencia por cualquier fuente para garantizar la protección de la ciudadanía, a liberar a las personas que fueron detenidas a causa de los acontecimientos y a limpiar a las ciudades y áreas residenciales de todo elemento armado.

Igualmente, contempla que Siria permita a los órganos de la Liga Árabe, así como a la prensa regional e internacional a moverse libremente en el país para inspeccionar su realidad y los sucesos que tienen lugar.

Estipula también que el Comité Ministerial de la LA realizará los contactos y consultas necesarias con los gobiernos y todas las secciones de la oposición siria para preparar la conferencia de diálogo nacional dentro de dos semanas.

El embajador sirio ante la LA, Yousef Ahmad, recalcó que Damasco ahora espera por la voluntad de sus hermanos árabes de asumir las responsabilidades panárabes y brinden el apoyo apropiado a la aplicación de lo acordado para resolver la crisis en el país.

En particular, puntualizó, en poner fin a toda forma de instigación política y mediática extranjera, y que alienten a todas las partes, dentro y fuera de Siria, para acatar con seriedad, sinceridad y de manera positiva los requisitos del documento.

El ministro del Exterior de la Autoridad Palestina, Riyad al-Malki, expresó su aprecio por lo que reconoció como muestra de responsabilidad del gobierno sirio en atender las gestiones de la LA.

Ese acuerdo -opinó- demuestra que los árabes son capaces de lograr las necesarias garantías para resolver sus problemas.

En igual matiz se manifestó el canciller de Argelia, Mourad Medelci, quien integró también el Comité Ministerial.

A juicio del jefe de la diplomacia libanés, Adnan Mansour, el acuerdo es una victoria de los esfuerzos árabes, y llamó a los estados de la región a asistir a Siria en forma favorable para asegurar el éxito del plan.

«El gobierno sirio es capaz de resolver los problemas y superar las dificultades que puedan afectar al plan», dijo Mansour, quien reiteró que «lo acompañaremos para alcanzar los resultados que deseamos».

A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Yusuf bin Alawi, dijo que el éxito no hubiera sido posible sin la sabiduría y habilidad del presidente al-Assad de superar los sentimientos ante una peligrosa crisis.

Considero que este es el primer paso para defender a Siria en una acción común árabe, y llamó a la oposición dentro y fuera de ese país a responder constructivamente a este esfuerzo.

Sin embargo, Estados Unidos ignoró la gestión árabe e insistió, tras conocerse el acuerdo, en su posición de que el presidente al-Assad debe abandonar el poder, lo cual fue interpretado en Damasco como una orientación a que siga el hostigamiento de Occidente contra Siria.

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