La Verdad sobre la muerte de Gaddafi y la Gran Jamahiriya Libia

Reinaldo Bolivar*

El jueves 20 de 0ctubre, con el patrocinio de EEUU, la OTAN y la Liga de Estados Árabes azuzada por el Foro de Cooperación del Golfo Árabe, un grupo apátridas cazó y asesinó cruelmente al Mayor Líder Espiritual que haya tenido esa nación árabe – africana.En la actualidad los analistas delimitan, de allí sus errores, sus consideraciones a la historia Libia desde 2003, cuando el Gobierno de Gaddafi se vio obligado para garantizar la supervivencia de la nación a realizar acuerdos de cooperación económica en el marco del derecho internacional para superar el férreo bloqueo que desde los años 80 del siglo XX mantuvo occidente. No se trataba de una entrega ni de un cambio en la orientación ideológica, se trató de una estrategia que hasta han usado países amigos. Claro está hubo extra limitaciones o ingenuidades como el haber aceptado entregar las armas de alto poder defensivo, en especial los misiles tierra aire. Lo mismo que hizo el gobierno de Hussein. Quedar a merced de la misericordia de sus captores. O consejos mal intencionados de su entorno ya comprado, para enemistarlo con corrientes progresistas africanas, las cuales están muy adormecidas en la actualidad.

 Gobiernos conscientes de las amenazas como Irán, Corea del Norte y Siria no han caído en esta trampa del “arriba las manos y entrega las armas”, fraguada en el seno del Consejo de Seguridad. La Gran Jamahiriya Libia Árabe Popular Socialista, sí cayó. Tal vez pensando que al convertirse en un suplidor seguro de combustible, en un gran inversionista en occidente y en un seguro comprador de la producción manufacturada occidental era suficiente para contener la sed de venganza imperial. Todo indica que los intelectuales libios, leales a la Revolución Verde, no confrontaron la historia de países del Sur que tras derrotar a los ocupantes fueron condenados al contraataque imperial. No estudiaron a Haití, a Yugoslavia, y dudo si se asomaron al modo como Europa Occidental y EEUU acabaron con el socialismo africano asesinando a los cabezas de los movimientos. Si lo hicieron no fueron escuchados y se impusieron las voces de la quinta columna en el gobierno, que hoy comprobamos, era más fuerte que los hijos de Gaddafi, en cuya vida centraba la atención los críticos de la izquierda glamorosa del mundo, descuidando el verdadero peligro: el entorno burócrata que controlaba la variable de la formación ideológica y las relaciones internacionales.

 ¿Acaso por qué mataron a Lumumba, Cabral, Sankara, Machel, Modlane? La historia de que tenían muchos años en el poder no les cuadra a ellos, ni la invasión por petróleo, ni la patraña de que eran dictadores. Eran nacionalistas, socialistas, se oponían a la colonización, a los multilaterales neoliberales y luchaban por un África Unida y en coordinación con América y Asia.

 El más reciente de estos mártires fue John Garang, Vicepresidente en Sudán del Sur en 2005, que predicaba la integridad de país de mayor tamaño territorial en el continente. “Misteriosamente” el helicóptero que los trasladaba se estrelló, algo similar a lo que pasó con Samora Machell en Mozambique. Para los que no les conviene la predica de la integración y la unidad del Sur,  no hay otra salida que matar a los predicadores. Más aún si están ejerciendo el poder. ¿No siguió Usted el acoso contra el Presidente de Laurent Gbabo de Costa de Marfil a quien ahora pretenden juzgar en la ignominiosa Corte Penal Internacional? ¿No recuerda los bombardeos que hacían contra la casa de Yaser Arafaf en Palestina? El magnicidio es una política de estado (de EEUU, Europa Occidental, Israel, entre otros) para aniquilar las ideas. Primero declara al objetivo como “Dictador”, le abren un expediente en la arrodillada Corte Penal Internacional y luego lo ajustician. Caso contrario lo encarcelan a perpetuidad.

LA HISTORIA DE LIBIA

En las páginas web tipo Wikipedia, a la que inexplicablemente citan investigadores muy serios y le hacen copia y pega cientos y cientos, aparece el Rey Idris como el fundador de Libia. Y como a veces se leer por leer se repite la mentira. Es importante comprender quien fue el Señor Idris para la hoy malograda Libia.

Su nombre completo Sidi Muhammad Idris al-Mahdi al-Sanusi, y nació en Benghazi, Cirenaica, en 1890. Ya en 1911, Idris era Rey de Cirenaica, y como tal firmó un tratado de paz y cooperación con Italia, la potencia invasora. Con tal acuerdo el Rey Idris recibe dinero de los italianos quienes de esa forma aseguraban la paz de los territorios conquistados.

Pero los italianos no querían ser menos que Francia y Reino Unido, y rememorando su pasado imperial deciden invadir a toda Libia. Usurpan Tripolitania en 1922. Viendo Idris el peligro de que los italianos tomaran sus feudos y se olvidaran de su pacto de cooperación, valientemente huye del país y se exilia en Egipto, bajo el amparo de sus nuevos amigos, los británicos. El joven Rey no tenía problema alguno en negociar con los imperios de Europa siempre que se le garantizara su vida feliz.

El valiente reyezuelo pasa 25 años viviendo cual emir en El Cairo. Desde allí controlaba a Cirenaica a través de sus hombres de confianza, radicados en Benghazi. Esperaba pacientemente su momento.

 Cuando los aliados ganan a la Alemania Nazi y al eje la guerra, Idris se alegra de ver derrotados a los italianos. Sin perder tiempo se pone a la orden de Gran Bretaña y como viejo rey de papel les recuerda que el trono le pertenece, y no importa que ellos se queden con el país. El hombrecito es regresado a Libia en 1947. Inglaterra se lo echa al hombro y le da precisas instrucciones. Atención lector, aunque la historia de hoy es similar a la 1949, no estoy hablando todavía del CNT, fieles herederos de aquel lacayo.

El disfraz de rey, siguiendo el libreto británico, da el primer paso y proclama la Independencia de Cirenaica, mientras los británicos cocinan ante la recién nacida ONU la unificación libia sin oír los pareceres de las tribus de Tripolitania y Fezzan que preferían una confederación y no una unión.

En 1949 la ONU resuelve la creación del nuevo Estado libio. Idris es nombrado rey del esperpento de Monarquía Federal Independiente de Libia y recibe el total beneplácito de la ONU, tal como en agosto de este año se lo dio al proclamado por la OTAN como “CNT”. Cuantas coincidencias en tan sólo 61 años. De plano Idris se aparta de la tradición árabe al asumir como rey y abandonar su estatus de emir. Prefiere ser rey como gusta en Reino Unido.

Obsérvese que el Señor Sidi Idris no movió un dedo para independizar a Libia, ni siquiera a Cirenaica. Libia no fue independiente en 1949, ni en 1951, fue meramente un protectorado británico avalado por la ONU. Pasarían 20 años para que la anhelada independencia se produjera y la disfrutaran por 42 años cuando de nuevo el tramado de imperial volviera sobre su paso para restituir a los herederos del lacayo Idris en el poder.

Del 47 al 60, Idris revivió su reinado al servicio de Gran Bretaña y de un hermano de ésta, EEUU. Desde el territorio beduino era fácil controlar el Mediterráneo y la entrada a África. Los aliados ingleses establecen allí bien equipadas bases militares. Esas bases desaparecieron con Gaddafi que desde 2004 construía en su lugar un puerto de aguas profundas para servir a África, así como iniciaba una súper carretera que aspiraba surcara todo el continente de Norte a Sur, es decir de Libia a Sudáfrica, y avizoraba además un ferrocarril de esas dimensiones. Locuras de un árabe africanista que había abrazado desde 2001 la idea de una Federación de Estados de África.

Idris estaba tranquilo con el control autoritario sobre las Tribus, ayudado por el poder de fuego de Occidente. Pero en 1960 del territorio desértico emana a borbotones petróleo. Las Tribus reclaman que la nueva riqueza debe distribuirse en las provincias que constituyen la Monarquía Federal. Idris recibe nuevas órdenes: apagar las justas aspiraciones de las provincias. Así que sin perdida de tiempo hace aparecer una nueva constitución que crea la Monarquía Unificada, vale decir bajo su único mando (que es otro decir, pues no mandaba sino que ejecutaba).

Las trasnacionales petrolera no tardan en instalarse. La ganancia irá directamente a ellas, y a cambio mantienen los caprichos del Rey y una guardia represiva que se encarga de callar por las balas cualquier protesta tribal. Idris desata, junto a la mayor corrupción de la que es capaz, la más cruel represión contra el pueblo.

De costumbres europeas, el cruel Rey generó un verdadero racismo contra los subsaharianos o la gente negra como ironizaba. Esa gente estaba prohibida en su reino y pagaba con la muerte cruzar las fronteras de la Monarquía Unificada de Libia. Una limpieza étnica sin precedentes en el Norte de África se efectuó en su tiranía tutelada. Las matanzas que hoy realizan los del CNT y la OTAN contra los emigrantes de Níger, Mali, Chad, Mauritania y Sudán que viven en Libia desde la Revolución Verde son también legado de aquel tristemente celebre rey. Para Idris, Libia no era un país árabe ni africano, era del Mediterráneo europeo por tanto no podía convertirse en un refugio de emigrantes de color.

La violación a los derechos humanos por la monarquía de Idris, era pública y notaria. Era el títere fuerte desde 1911, ósea 58 años, primero al servicio de Italia y luego a las órdenes de Gran Bretaña. La bandera que adopta en 1949, que hoy vemos repetidamente, era su símbolo, que evocaba al imperio Británico y con nada que ver con el mundo Árabe. Idris odiaba el panarabismo, detestaba a Nasser y al socialismo. Solo tuvo relaciones de cooperación con los países árabes al fundarse la OPEP.

 LOS OFICIALES JÓVENES Y GADDAFI

El descontento era general. El petróleo no había traído ningún progreso a Libia. Ninguna infraestructura física, ni carreteras. Menos escuelas y universidades. Para 1968 un 80 % de la población no sabía leer y escribir. Gracias a las escuelas islamitas, apenas una centena de la población había logrado ingresar a alguna universidad europea, puesto que en Libia no había de estas instituciones. Entre los privilegiados estuvo el joven beduino militar Gaddafi, quien luego de hacer la secundaria en Benghazi, cuna del tirano, parte hacia Londres, capital del imperio opresor, a realizar estudios universitarios.

La mortalidad infantil en la Libia de Idris rondaba las 100 muertes por 1000 nacidos. Imposible para la población ver un medico y el agua potable sólo era posible en los oasis. Solo el Rey y su entorno vivían bien, muy bien.

En 1969, un grupo de jóvenes oficiales encabezados por el Coronel Muammar Gaddafi, derrocaron al gobierno de Idris mediante un Golpe de Estado incruento en septiembre de 1969. El viejo Rey se encontraba en Turquía recibiendo tratamiento médico, no regresó al país. Fijó primero su residencia en Grecia para luego solicitar asilo político en Egipto, país del que obtuvo la nacionalidad en 1972.

Ninguno, léase bien, ninguno de los fieles a Idris fue perseguido, torturado y menos aún muerto. El gobierno revolucionario no dio al mundo y menos a la ONU motivo alguno para acusarlo de violento: Que diferencia a la mortandad, al holocausto de la OTAN y los idrisistas contra los libios en el reciente Golpe de Estado dado desde el 19 de marzo de 2011 que incluyo el magnicidio y el asesinato consecutivo de la familia Gaddafi. Toda una venganza preparada en Benghazi al mejor estilo del Rey lacayo y con el poder de fuego de la OTAN.

*Vicecanciller de la Rep Bolivariana de Venezuela para Africa

RM

Un comentario sobre “La Verdad sobre la muerte de Gaddafi y la Gran Jamahiriya Libia

  1. no estuve ni estoy de acuerdo con la muerte de Gaddafi, pero leyendo este relato me pregunto; porque no se hizo nada por perseguir al rey Idris y enjuiciarlo? bueno lo que yo pienso es que en esos tiempos las cosas eran muy diferente, por ejemplo; porque no se enjuicio o se hecho de la iglesia católica al papa que ayudo a Adolf Hitler a asesinar tantos judios??? el General Gaddafi cuando dio el golpe de estado lo hizo justificadamente y con merito, me perece que el tuvo interés de sacar a su país adelante y que su pueblo se beneficiara de la requisa petrolera… Pero como humano al fin se enfermo del poder y se convirtió en lo que el derroco con su golpe de estado, es como en Venezuela, 40 años de AD y COPEI y había muchos abusos y corrupción era necesario un cambio y llego El Presidente Chavez pero lamentablemente el mismo se ha convertido en lo que critico con tanta vehemencia; mucha corrupción, no hay independencia de los poderes, el poder adquisitivo por el suelo y la inseguridad jurídica y social nos tiene azotados el cambio fue para mas de lo mismo pero triplicado? yo pienso que no! asi como fue necesario un cambio político y social en 1999 es necesario un cambio político y social en 2012…

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