ONU-aniversario: el derrotero de los poderosos

Victor M. Carriba

Con una creciente subordinación de su actual dirigencia a los intereses de las principales potencias occidentales y cada vez más lejos de sus principios fundacionales clave, Naciones Unidas arribará el lunes a su 66 aniversario.

Continuarán el lunes elecciones para Consejo Seguridad

La efeméride se cumple en momentos en que la organización mundial gira en el centro de la intervención militar lanzada en marzo pasado por la OTAN contra Libia para deponer al gobierno liderado por Muamar el Gadafi.

Esa agresión arrancó a partir de una resolución aprobada por el Consejo de Seguridad al amparo del concepto de la llamada responsabilidad de proteger a civiles, utilizado ahora para violar los principios de autodeterminación y no intervención.

Ocho meses después de la adopción de aquel documento, Gadafi fue muerto el pasado jueves en circunstancias todavía sin esclarecer y que apuntan hacia un asesinato tras ser capturado con vida.

Otro intento similar al de Libia es desarrollado ahora por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, para aplicar la misma receta en Siria en busca de la caída del presidente, Bashar Al-Assad.

En ambos casos, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, no oculta su apego a las estrategias y acciones desplegadas por Washington, París y Londres, según una opinión bastante extendida dentro de los círculos periodísticos y diplomáticos en Nueva York.

Tampoco lo hace con respecto a la petición de ingreso del nuevo Estado Palestino en la organización, frente a la cual Estados Unidos amenaza con aplicar su privilegio del veto.

Ante esa aspiración presentada ante la Asamblea General por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas, el titular de la ONU respalda la maniobra occidental de promover la reanudación de negociaciones bilaterales Israel-palestinos.

Libia, Siria y Palestina son ejemplos que ponen en evidencia el derrotero tomado por Naciones Unidas de la mano del Consejo de Seguridad y el empuje de Ban Ki-moon, quien el próximo 1 de enero iniciará un nuevo mandato de cinco años al frente de la ONU.

En contraposición, la mayoría de los países miembros de la organización mantienen su reclamo a favor de una profunda reforma que permita revitalizar una Asamblea General lacerada por la actuación del Consejo de Seguridad.

Creada el 24 de octubre de 1945 en la ciudad norteamericana de San Francisco, la ONU tiene como metas esenciales preservar la paz y la seguridad, impulsar el desarrollo económico y social y defender los Derechos Humanos.

En aquel entonces, el naciente organismo quedó conformado por 51 países, casi la cuarta parte de los 193 integrantes del presente y que en su gran mayoría claman por una transformación medular en forma y contenido.

Desde 1945 el Consejo de Seguridad cuenta con cinco asientos con carácter permanente y reservados para Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia, países que, además, ostentan el privilegio del veto.

Son esas condiciones de eternidad y poder supremo otorgadas desde hace 66 años las que están en el centro de la constante demanda de reforma para acabar con las acciones de ese órgano que sobrepasan los poderes y funciones asignados por la Carta de la ONU./PL

RM