Hallan militares los cuerpos de la familia Reyes Salazar

Rubén Villalpando y Miroslava Breach

Periódico La Jornada

Piden que el crimen se resuelva tan rápido como el del agente estadunidense.

Ayer se publicó un desplegado que ofrecía $200 mil por información de su paradero

Ciudad Juárez, Chih., 25 de febrero.   Este viernes por la mañana fueron hallados los cadáveres de María Magdalena Reyes Salazar, su hermano Elías y la esposa de éste, Luisa Ornelas Soto, sobre la carretera Juárez-Porvenir a unos tres kilómetros de Guadalupe Distrito Bravos, donde un comando irrumpió en su casa y los levantó el pasado 7 de febrero.

El fiscal de Prevención del Delito, Jorge González Nicolás, dijo en conferencia de prensa que tanto helicópteros como la brigada canina y el personal estatal y federal desplegado proseguían la búsqueda iniciada hace 18 días, cuando aproximadamente a las 7 horas militares que patrullaban la zona avistaron los tres cuerpos, luego identificados por sus familiares.

Los atacantes enterraron los cadáveres, pero después los exhumaron y dejaron cerca de la carretera para que fueran vistos. Los tres tenían múltiples lesiones de bala y otras marcas de violencia; se hallaban en descomposición, cubiertos de cal y tierra, y portaban cartulinas con mensajes que no reveló González Nicolás, pero que según otras fuentes tildan a los ahora occisos dehalcones al servicio de bandas rivales, diciendo que querían justicia y la tuvieron.

Apenas esta mañana los medios locales publicaron desplegados donde la fiscalía ofrece una recompensa de 200 mil pesos por información sobre el paradero de Malena, Elías y Luisa, pero tras el hallazgo, dijo el fiscal, se pedirá que la Procuraduría General de la República (PGR) atraiga el caso porque el tipo de armas usadas y el hecho de que los homicidas fueron más de cinco, tipifican el cargo de delincuencia organizada.

En la conferencia de prensa también participó Gustavo de la Rosa Hickerson, visitador de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), quien demandó hallar a los homicidas y deploró el nuevo crimen contra la familia Reyes Salazar, ya que el secuestro ocurrió casi a la vista de los militares que vigilan la zona.

A su vez Claudia Reyes Salazar –quien se mantuvo en huelga de hambre desde el 8 de febrero, mientras un contingente encabezado por su hermana Marisela extendía la protesta el pasado lunes a la capital del país– demandó al presidente Felipe Calderón resolver el caso con la misma rapidez que el reciente asesinato de un agente estadunidense en San Luis Potosí.

También exigió la inmediata renuncia del fiscal González Nicolás, dio a conocer que denunciará los hechos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e informó que varios países ofrecieron asilo político a la familia por el asedio de que es víctima desde que en 2008 Josefina Reyes denunció al Ejército por la desaparición de su hijo Miguel Ángel, después encarcelado en Tamaulipas por presuntos nexos con la delincuencia organizada.

El asesinato de su otro hijo, Julio César, cometido en 2009, antecedió al de la propia activista y ex regidora perredista en Guadalupe Distrito Bravos, el 3 de enero de 2010, después de que su domicilio fuera tres veces allanado por fuerzas militares; el 18 de agosto del mismo año fue ultimado su hermano y correligionario Rubén, de oficio panadero y ex regidor del mismo municipio enclavado en el Valle de Juárez.

El pasado 7 de febrero, sujetos armados y con vestimenta militar levantaron a Malena, Elías y Luisa tras derribar las puertas e irrumpir en su casa del poblado Juárez y Reforma, de Guadalupe Distrito Bravos. Al día siguiente comenzó su búsqueda. El miércoles 9, Claudia y Marisela iniciaron una huelga de hambre ante la sede de la fiscalía en Ciudad Juárez para demandar su aparición con vida.

El ayuno de las hermanas y la presencia militar en la zona no evitó que un grupo de desconocidos atacaran con bombas molotov e incendiaran la casa de su madre, Sara Salazar, en el Valle de Juárez el día 15; ellas y los activistas solidarios mantuvieron el plantón, el ayuno y los extendieron a la ciudad de México.

R.M