“La Fiesta Inolvidable”

Crónicas Urbanas por Martín Pereira

Esta historia comenzó el viernes 14 de enero del presente año, me encontraba en casa, echado como un príncipe en mi sofá cama y viendo televisión, si mal no recuerdo, veía “Quién tiene la razón” un programa mayamero que pasa televen, el caso del día era un anciano de 89 años que le rogaba a su novia de 18 años que no lo dejara, pero nada, la carajita estaba reacia a volver con el viejo porque según ella, el que les conté no se levantaba ni con grúa, llegó el momento del corte y me disponía a ir a la cocina para prepararme un Toddy bien frío, cuando escuché el típico sonido de haber recibido un nuevo mensaje en mi laptop, la tomé de la mesa donde la tengo y revisé de quien se trataba, era de un destinatario desconocido, lo abrí y comencé a leerlo;… “Estimado Sr. Martín Pereira, reciba un cordial saludo, la presente es para notificarle que ha sido invitado a un matrimonio secreto que se llevará a cabo en la Ciudad de La Romana en república Dominicana. Se le agradece comunicarse a los números………. Para confirmar su asistencia…. Atentamente Sr y Sr. X….

Enseguida pensé que se trataba de algún jodedor porque primero, no conozco a ningún Sr X y segundo, ¿Quién va a invitar a un pela bolas como yo para un matrimonio con todos los gastos pagados en Dominicana?, cerré mi laptop y no le di más importancia al asunto y continué viendo el programa, ahora el viejo se le arrodillaba a la carajita mientras que el público gritaba: Beso, beso, beso…

A eso de las cinco de la tarde y luego de calarme toda la tanda de novelas de televen y Venevisión, comencé a escuchar una voz que salía de mi cabeza y me decía: Toma el teléfono y llama para confirmar tu asistencia a la boda… Toma el teléfono y llama para confirmar tu asistencia a la bodaaaaaaa…. Mi corazón se aceleraba y mi cabeza estaba a punto de estallarme, pero la voz seguía hablándome, más cagao que palo de gallinero tomé mi blackberrie y llamé al número que me indicaban, hablé largo y tendido con la Srta que me atendió y pues nada, realmente me habían invitado para dicho matrimonio, la rumba sería dentro de una semana y tenía que dirigirme al estacionamiento del CCCT de donde saldrían los autobuses para el aeropuerto de Maiquetía ¿Qué tal?…

Llegó el ansiado día y me encontraba más emocionado que carajito esperando el niño Jesús, creo que fui el primero en llegar al lugar de encuentro porque no había nadie, por un momento pensé que me habían jodido, es decir, que todo se trataba de una cruel broma, pero de repente, comenzaron a llegar cientos y cientos de limusinas últimos modelos, y de ellas bajaban la flor y nata de la aristocracia venezolana, familias completas de oligarcas frente a mi, los Zuloagas Machados, los Vollmer, los Boulton, los Blohm, Los Zingg, los Mendoza, Cisnero Rendile, Marcel Granier, los Salas Römmer, o sea, toda la burguesía venezolana mas un gran grupo de políticos, periodistas y empresarios importantes, ¡Dios! No lo podía creer, yo, el hijo de María Isabel codo a codo con ¿Esta gente? , era un sueño hecho realidad, traté de acercármeles para tomarme fotos con ellos y así ponerlas en mi Faceboock pero sus guardaespaldas no me dejaban; “No fotos, no fotos” me decía uno de los escoltas de María Corina Machado, en fin, me quedé tranquilo porque ya tendría oportunidad de tomármelas.

Nos dirigimos en autopullmans rumbo a Maiquetía en un ambiente muy chic, Mozart de fondo, caviar como aperitivo y champaña Don Perigñon, llegamos a rampla 3 y ahí frente a nosotros estaba un Airbus 757 de American Airlines realmente impresionante, era casi parecido al Air force one, o sea, el avión presidencial de los United States of America, y no podía ser de otra manera, ya que los que viajaban eran todos hijos putativos de la tierra del ratón Mickey.

Nos subimos al avión y de una manera eficiente nos acomodaron, el avión por dentro parecía mas un hotel cinco estrellas que un avión, a mi me tocó sentarme en la misma fila que los Vollmer, los Mendoza y los Granier, casualmente, Marcel tocó justo al lado mío, al verlo traté de abordarlo pero el hombre me cortó rápidamente: “Joven, si va a tratar de conquistarme, le agradezco que por lo menos se ponga lápiz labial” me dijo y seguidamente se puso a hablar con Stanlin Rivas.

Despegamos y había un silencio sepulcral, una vez que dejamos atrás el espacio aéreo venezolano, una voz salió de los intercomunicadores del avión, se trataba del capitán que nos daba en un tono casi majestuoso la bienvenida:  “Muy buenos días excelentísimos pasajeros, en nombre del Sr y Sra. X y de American Airlines, les doy la más cordial bienvenida, volaremos a una altura de 22.467 pies y a una velocidad de 836 km por hora, estimamos llegar a la ciudad de La Romana en un tiempo aproximado de 3 horas, por favor pónganse cómodos y ya pueden pasar al bar porque ha sido abierto…” un grito atronador retumbó en el avión, y en seguida continúo el capitán: “A la derecha del pasillo encontrarán una mesa surtida con las mayorías de las drogas que el gobierno de los Estados Unidos distribuye a su población, y a su mano izquierda, la mas grande variedad de licores que se consume en el planeta” esto último desencadenó un histeria colectiva dentro del avión, no podía creer lo que veía, habían perdido el glamour y el performance en cuestión de segundos, una fuerza extraña se había apoderado de ellos, más que burgueses parecían una parranda de malandros de la peor estirpe, ni siquiera en los cerros de antímano llegué a ver a tantos delincuentes y desadaptados juntos.

Alvarez Paz no terminaba un whiskie cuando ya tenía el otro en la mano, en otro extremo estaban María Cori y Margarita Zingg charlando con unos tragos de “Blue Level” respectivamente, María Cori le comentaba: “Este maldito régimen comunista nos está ahogando” a lo que Margarita le respondía: “No le pares bolas a ese mono y vamos por más polvo antes de que María Conchita se lo aspire todo, jajaja” , de repente escuché unos gritos, era Nelson Bocaranda que corría en cacheteros por todo el avión mientras gritaba: “A que no me agarran, a que no me agarran” detrás de él, William Ojeda que cargaba unas tangas tipo leopardo y Julio Borges con el babydoll que usó la esposa cuando dio a luz a sus cuatrillizos, a él le quedaba soñado ya que no estaba tan gordo como ella.

De pana les digo que yo estaba cagao, realmente impresionaba verlos, era una locura colectiva, me hizo a acordarme de la toma de posesión de Carmona Estanga, saqué mi ipood del bolsillo, me coloqué los audífonos y cerré los ojos a ver si así podía aislarme de esta pesadilla, escuchaba un tema de Iron Maiden cuando sentí que me jamaqueaban por un brazo, sobresaltado abrí los ojos y vi parado frente a mi al niño bomba, a Leopoldo López, tenía los ojos mas desorbitados que nunca, como chivo chupando tamarindo, me miraba sin verme y en medio de su dificultad para hablar me dijo:

¿Que pasó el mío, no te vas a meter nada?

Tranquilo brother, nada que ver con drogas ni alcohol – le respondí-

Aprovecha men, que esto no es todos los días, toma, agarra estas ñocas para que te las fumes en tu habitación, mira que la noche va a ser larga, -dicho esto se marchó-; definitivamente se había formado el jolgorio dentro del purgatorio.

Llegamos a La Romana a la hora pautada, nos trasladaron al hotel y ahí nos informaron que contábamos solo con dos horas para descansar, bañarnos y vestirnos para irnos a la boda, subí a mi habitación y mierda, era inmensa, calculo que fácilmente cabían ahí por lo menos 3 apartamentos, o sea, nuestro país pasando por una crisis de vivienda pero no por culpa del gobierno, ojo, la crisis es por culpa de los constructores estafadores, en fin, a la hora programada nos recogieron en el lobby del hotel y nos llevaron hasta el lugar en donde se llevaría a cabo la boda secreta.

El salón era espectacular, decorado exquisitamente para la ocasión, mariposelas de cristal checo por doquier, candelabros de cristal de bohemia, sillas tipo Luis XV, flores de tanta variedades que harían palidecer al jardín botánico de la UCV.

En un extremo logré visualizar a Roland Carreño, llevaba un smoking color salmón que aparte de hacerlo ver elegante lo hacía ver burda de maricón, en el otro extremo y junto a la tarima Joaquim Riviera daba los últimos detalles a su equipo de producción.

Nos acomodaron en nuestras respectivas mesas y comenzó la rumba. A mi me tocaron entre otros distinguidos invitados Nicomedes Zuloaga y su Sra. Doña Cachi Pocaterra de Zuloaga, el mata curas y su Sra. y la Presidenta de Acción Democrática, la Sra. Carmona, que por cierto no dejaba de sonreírme, bueno al menos eso era lo que yo pensaba, y si no es por uno de los mesoneros que me advirtió que a la Sra. le habían hecho tantas cirugías plásticas que de lo estirada que estaba no podía cerrar la boca, yo hubiera metido la pata y me hubiese creído que me había levantado a tan semejante momia.

Llegó el momento de que los novios bailaran el vals y de pana les confieso que no tenía la menor idea ni de quienes eran ni de como llegué hasta acá. Luego del vals sirvieron una de las tres cenas, cosa que yo no sabía, me refiero a que los ricos ofrecen tres cenas durante sus matrimonios.

El primer menú consistió en langosta, la sirvieron en todas las formas posibles y les digo que era la primera vez que probaba este crustáceo, y de verdad no se si era por mi ignorancia o por ser primera vez que la degustaba, pero el asunto fue que me pareció que le faltaba cocción, pero repito, como era la primera vez que la probaba y al ver a doña Cachi Pocaterra, al mata curas y a todos en el salón caerles a diente al animal pensé que era algo parecido al sushi y de una me metí tres platos, mi barriga estaba a punto de explotar.

Me levanté de la mesa con la firme intención de echar un pié, y comencé a dar vueltas por el salón buscando a una victima, a la primera que vi fue a Doña Carolina Herrera, me le acerqué y de una le dije:

Que pasó Carola, ¿pendiente de que? La Sra. se me quedó mirando como gallina que mira sal sin entender de donde había aparecido semejante marginal, y seguì con mi ataque: Si tu deseas yo puedo ser el ratón de tu ratonera, no había terminado de decir esto cuando sentí un coñazo que se estrelló contra mi rostro y enseguida logré escuchar a duras penas: Tierruo e mierda, maldito Chavista… y mientras decía esto Doña Carolina se alejaba, no me desanimé por el percance, todo lo contrario, me llené de animo ya que recordé que en los documentales de animalitos que veo en Planet animal, el león para poder comer mínimo tiene que hacer cinco intentos.

Continué haciendo mi recorrido por el inmenso salón, tropezándome con muchas personas, la nena Vellutini, la nena Aliegro (de pana que no entiendo de donde vienen los sobrenombres de “nenas” que se ponen las oligarcas, porque todas están mas arrugadas y viejas que la madre Teresa de Cálcuta, pero en fin, seguí caminando y vi la mesa donde estaba María Corina, en la misma estaban entre otros personajes: Ismael García que estaba doblado de la pea que cargaba, Guillermo Zuloaga y su esposa Amanda Gutiérrez (que por cierto parecía una hallaquita mal amarrada de lo apretado que le quedaba el vestido, bueno, es que la otrora 1ra actriz debe de tener mínimo 40 kilos extras), Ramos Allup, que como buen adeco meneaba el wiskie con el dedo meñique, me aproximé a María Corina y de manera muy educada le dije:

¿María Corina quieres bailar? Ella se me quedó mirando de arriba abajo y para mi sorpresa (aunque realmente no me tomó de sorpresa, porque les digo que yo parecía un estuche de monerías de lo bien arregladito que estaba) aceptó mi petición.

Nos dirigimos al medio del salón en el momento en el que Gilberto Santa Rosa cantaba un poupurrì, la apreté entre mis brazos y comencé a marcar el ritmo y a llevar el paso. Les confieso que la tipa olía burda de sabroso, creo que era un Channel el que cargaba puesto, seguí apretándola hasta el punto de casi pulir hebilla, y para mi asombro, Mariacori se dejaba, estaba listo para mi estocada final, es decir, arrecostarle el tostón y hablarle en la patica de la oreja, me acerqué al extremo que casi que rozaba sus mejillas, y cuando estaba a punto de decirle que nos saliéramos del salón sentí un olor nauseabundo que me hizo retroceder y sin pensarlo grité:

¡Coño se cagaron!, ella toda sonrojada ripostó: ¿Perdón?

Que alguien como que se tiró un peo le dije. ¿No hueles?

¡No! Respondió toda sonrojada y en seguida me dijo toda nerviosa Perdóname pero tengo que enviar un mensaje urgente. Y diciéndome esto pegó una carrera rumbo al baño, la gran caraja se había tirado un peo, no lo podía creer ,María Corina Machado se había tirado un peo en mi cara, mas caliente que plancha de chino me dirigí a mi mesa para sacar a la vieja Carmona, ya saben, por eso de que aunque agarrando aunque sea fallo, di cuatro pasos y de repente sentí un dolor arrechísimo en mi abdomen, el dolor era tan fuerte que paralizó mis extremidades inferiores, sudando a chorros comencé a sentir unos retorcijones de barriga fortísimos, de pana que nunca había sentido algo parecido, voltee a mi derecha y “Oh sorpresa” todos en el salón estaban pasando por algo igual o parecido.

Gerardo Blyde se retorcía del dolor en el piso en cuatro, pidiendo a gritos que lo ayudaran a aflojarse los pantalones porque tenía muchas ganas de vomitar, Alvarez Paz vomitó sobre el vestido de “Muñeca” Morales Bello mientras gritaba: ¡Coño me dieron un wiskie puyao!, Gustavo Cisneros apretando las piernas decía: Ese fue Chávez en venganza por lo del 11 de abril que me envió al G-2 cubano pa`que me jodieran, todos excepto el niño bomba, Leopoldo López que seguía hablando solo con su sombra, habíamos sido intoxicados por la Langosta maldita.

Las colas al baño eran interminables, los olores nauseabundos, yo no aguanté y salí corriendo para el jardín, me metí en unos matorrales me quité el pantalón y mi bóxer Ovejita y defequé por media hora, luego tomé el bóxer y me limpié (ustedes saben, como los boys scouts) me dirigí de nuevo al salón y para mi sorpresa no había nadie, todos incluso el niño bomba se habían marchado en sus aviones privados rumbo a Miami para que los atendieran, dejándome abandonado e infectado con cólera.

Tomé un taxi para que me llevara hasta el hotel y como no cargaba ni un dólar le tuve que dejar mi teléfono Blackberrie al chofer, una vez en el hotel, me estaban esperando una comisión del ministerio del interior dominicano para deportarme para Venezuela, de vaina llegué vivo a mi país, sin medio, sin teléfono y enfermo de cólera por pendejo.

De todo esto me quedaron dos moralejas, la primera, nunca comas una langosta que no haya sido atrapada por ti, y la segunda: Los ricos también cagan.

Chau…..



About these ads

Los comentarios están cerrados.