«Aquí va a pasar igualito»

Clodovaldo Hernández

>Se nota que los expertos han ajustado su catalejo para ver lo que quieren ver

Aquí va a pasar igualito». Tal es el santo y seña de ciertos analistas, de quienes puede decirse -parafraseando un tema del grupo cubano Buena fe- que tienen un catalejo con el que ven la Luna, ven Marte y hasta Plutón lo ven, pero, por supuesto, no les sirve para verse el meñique del pie.

Encienda usted el televisor, sintonice la radio, abra un periódico, revise Internet, escudriñe en las redes sociales y encontrará por todos lados el pronóstico de que cualquier tragedia, desgracia, catástrofe, infortunio o tribulación que le haya ocurrido a cualquier Gobierno de cualquier lugar del universo, se repetirá indefectiblemente en Venezuela de un momento a otro. Por añadidura, cualquier gesto heroico, acción valiente o triunfal estrategia que lleven a cabo los opositores de otras latitudes, generarán acá una exitosa réplica.

El santo y seña, por ósmosis mediática, pasa al repertorio de los analistas amateur: taxistas, barberos, manicuristas, tomadores de marroncitos, viejitos latosos que hablan como si estuvieran el plató de Aló Ciudadano y toda suerte de opinadores y comentaristas.

La última oleada de «aquí va a pasar igualito» tiene su inspiración en los sucesos de Egipto. Los analistas vaticinan que el rrrégimen que los oprime y amordaza aquí y ahora será echado del poder por millones de personas hartas que se volcarán a las calles «hasta que el tirano se vaya».

Se nota que los expertos han ajustado su catalejo para ver lo que quieren ver: grandes manifestaciones contra un presidente que tiene «demasiado tiempo» en el poder (igualito que acá, pues). Pero pasan por alto el pequeño detalle de que ese personaje estaba atornillado allí con el beneplácito de todos los factores de poder que la oposición local considera dignos ejemplos a seguir: Estados Unidos, el Estado de Israel, el FMI y la derecha europea. Resulta que el tipo era pana.

Además, estos expertos hablan -he allí el Efecto Catalejo- como si acá la oposición no hubiese intentado nunca armar bochinches descomunales, lográndolo muchas veces. Como si camadas enteras de presuntos líderes no se hubiesen desgastado hasta esfumarse tratando de quitar a Chávez con guarimbas, paros, golpes de Estado y marchas sin retorno.

Tampoco abordan un asunto de tiempo histórico: es allá donde está pasando igualito que aquí. En estas revueltas inesperadas y sangrientas, los venezolanos tenemos ya 22 años de anticipación. Y los analistas siguen sin querer comprender por qué ocurrió el Caracazo (contra un Presidente que tenía ¡25 días! en el poder) y -sobre todo- quiénes serían los principales perdedores si ocurriera de nuevo. Es lo que el catalejo no les permite ver. El meñique del pie, diría Buena fe. El Universal

clodoher@yahoo.com

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