El arte de enloquecer(nos)

> Los opositores tuvieron uno de sus ya típicos arranques de histeria colectiva twitera

Clodovaldo Hernández / El Universal

La ya vieja consigna «Chávez los tiene locos» cobra fuerza cada cierto tiempo y no se limita a la oposición. El comandante ha puesto a buscar citas tempraneras con psiquiatras y psicoanalistas tanto a sus adversarios como a sus seguidores, al anunciar el veto a la Ley de Educación Universitaria y la decisión de no aumentar la tasa del Impuesto al Valor Agregado.
A los opositores los descolocó -y los descocó- completamente, pues su agenda de agitación para 2011 giraba alrededor del tema universitario, hasta el punto de que algunos dirigentes llevaron a cabo el mayor sacrificio que han hecho en sus vidas en la dura lucha contra el rrrégimen: retrasar un par de horas la cena de fin de año para protagonizar una manifestación televisada.

A los partidarios les quitó la escalera y los dejó colgando de la brocha, pues muchos habían roto lanzas en favor de la ley ahora fallida y habían prometido hacerla cumplir a toda costa. En consecuencia, han comenzado el año en el vergonzoso trance de recoger palabras dichas y tragarlas con prisa y en seco.

Luego de quedar turulatos por unos minutos, los opositores tuvieron uno de sus ya típicos arranques de histeria colectiva twitera. Dijeron que el Presidente tomó la medida porque se muere de miedo, contra las cuerdas, técnicamente caído, desesperado, derrotado. «¡Ríndete que estás rodeado!», exclamaron los más bravucones. Sí, es cierto que llevan varios años diciendo lo mismo, pero bueno, cada quien con su tema.

Los partidarios, tras momentos de desconcierto total, asumieron el discurso clásico en estos casos, una forma delirante de sublimación del líder: la ley universitaria y el aumento del IVA eran graves errores cometidos por colaboradores medio imbéciles que, por fortuna, él logró detectar a tiempo y enmendar. «Nuestro comandante sólo se equivocó una vez, y fue cuando erróneamente pensó que estaba equivocado», expresaron los más loquitos.

Le pregunté a mi politóloga favorita, Prodigio Pérez, si esto de tomar decisiones y luego replegarse son: a) locuras propiamente dichas del Gobierno; b) jugadas políticas planificadas pragmáticamente para avanzar dando la impresión de que se retrocede; c) decisiones sobrevenidas, producto de análisis de salas situacionales. Prodigio dice que el Presidente ha aprendido bastante del arte de la sorpresa política y que lo ayuda mucho una dirigencia opositora muy previsible, que anuncia por el canal de presuntas noticias hasta sus visitas al sanitario. Pero, por sobre todo, me explicó la politóloga, se ha vuelto un maestro en el arte de volvernos a todos locos. «Así que no tengo ni la más peregrina idea de por qué hace estas cosas», admitió.

clodoher@yahoo.com

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