Manuela Sáenz protagonista de la historia por mérito propio

El 27 de diciembre de 1797 nace en Quito, Ecuador, Manuela Sáenz, considerada como una de las primeras feministas de América Latina y una importante líder revolucionaria de la Independencia de América del Sur. Numerosos biógrafos y novelistas que han escrito sobre Manuela Sáenz han pasado por alto a la militante y combatiente por la Independencia, y escogieron recrearla en los textos como leyenda vinculada a la visión heroica del Libertador Simón Bolívar.

En el contexto historiográfico patriarcal, Manuela Sáenz ha sido menospreciada, avergonzada, estigmatizada y hasta reflejada como un defecto de Bolívar, por la moral católica patriarcal de numerosos escritores.

Esa moral patriótica sólo destacaba el papel de las mujeres en la realización de tareas como la confección de uniformes y banderas, acompañantes de los ejércitos y cocineras, en el mejor de los casos, enfermeras, e incluso espías.

Nunca se destacó su papel de consejeras, capaces de opinar y desenvolverse al mismo nivel que los hombres en las intrigas políticas, como ocurre con Manuela Sáenz, que alcanza la celebridad por ser compañera sentimental de Simón Bolívar, pese a que fue mucho más que eso, como demuestra esta carta de Francisco Antonio Sucre dirigida al Libertador desde el Frente de Batalla de Ayacucho, el 10 de diciembre de 1824.

“Se ha destacado particularmente por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando víveres de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos”.

Por su ejemplar conducta solicitaba “se le otorgará el grado de Coronel del Ejército Colombiano”. Sin embargo, tan alta distinción no fue suficiente para situarla en el mosaico de la historia, al lado de los próceres o fundadores de las repúblicas hispanoamericanas.

El odio y el ensañamiento de sus compatriotas la persiguieron hasta el fin de sus días. Sin embargo, la fuerte personalidad de Manuelita, como se hizo común llamarla, se impuso sobre sus enemigos, incluso sobre la leyenda de su vida, dejando ver la fuerza de un carácter capaz de romper barreras sociales, morales y de género.

Manuela Sáenz, hija del hidalgo español Simón Sáenz Vergara y de la criolla María Joaquina de Aispuru, nació de forma prematura, por lo que su madre fue enviada a la hacienda Cataguango, propiedad de los Aispuru, en la que, al parecer, murió el día que nació Manuela o, según otras versiones, solo sobrevivió dos años más.

Manuelita, huérfana de madre, fue entregada al convento de las monjas conceptas, en el que pasó sus primeros años bajo la tutela de su superiora, sor Buenaventura.

Luego de haber completado su formación con las conceptas, pasó al monasterio de Santa Catalina de Siena, en Quito, de la Orden de Santo Domingo, para concluir así con la formación que en ese tiempo se impartía a las señoritas de las más importantes familias de la ciudad.

En ese lugar aprendió a bordar, elaborar dulces y a comunicarse en inglés, francés habilidades y labores que fueron con las que se mantendría en sus años de exilio en Paita, Perú.

A los 17 años de edad huyó del convento, en un episodio del que se sabe pocos detalles y del cual ella no hablaba.

En diciembre de 1816, Manuela conoció en Quito a James Thorne, acaudalado médico inglés 26 años mayor que ella. Simón Sáenz, su padre, como era costumbre en la época y por razones de conveniencia, pactó su boda para julio de 1817.

La boda se celebró en Lima, entonces capital del Virreinato del Perú, donde se hizo amiga de la guayaquileña Rosa Campuzano, con quien además se involucró de lleno en actividades políticas.

Por sus actividades pro independentista, el general José de San Martín, luego de haber tomado Lima con sus milicianos y proclamado su independencia, el 28 de julio de 1821, le concedió a Manuela el título de Caballeresa del Sol de la Orden El Sol del Perú.

En 1821, a raíz de la muerte de su tía materna, Manuela decidió regresar al Ecuador para reclamar su parte de la herencia de su abuelo materno. AVN /AGN

CM

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