Discurso de Angostura: Educación y unidad para romper la opresión

  Marianny Sánchez

Educación, unidad interna, fortalecimiento de la milicia y estabilidad política para romper definitivamente los grilletes de los pueblos otrora oprimidos por el yugo español. En esas cuatro aristas se concentra el pensamiento del Libertador, Simón Bolívar, sintetizado en el Discurso de Angostura, cuyo pronunciamiento en la provincia de Guayana (actual estado Bolívar) el 15 de febrero de 1819 cumple este viernes 194 años.En un escenario de conflicto y defensa de la República, Bolívar presentó ante los legisladores su proyecto de Constitución, donde define la perfectibilidad de un gobierno con base en la capacidad de éste para producir la mayor suma de felicidad, seguridad social y estabilidad política posible.

Para 1819 el Libertador está construyendo la República de Colombia, el primer paso que se da para la Gran Colombia. En ese año propone la centralización del poder como estrategia para hacer frente a la disipación de los caudillos por el territorio venezolano, acompañada de la división de los poderes y la creación de un inédito Poder Moral, acciones todas que, para Bolívar, permitirían alcanzar la unidad de Nueva Granada y Venezuela en un gran Estado como producto del voto uniforme de los pueblos y gobiernos.

Estratega y visionario, resaltó en su discurso el protagonismo de la milicia, a quien solicita formar y otorgar justos bienes, como institución privilegiada para la defensa de la soberanía nacional y como elemento amalgamador del proyecto grancolombiano.

La proximidad de la independencia recién conquistada tanto en Venezuela como en Colombia impulsa a Bolívar no a cantar la victoria total, sino a analizar profusamente los vestigios que la cultura de la dominación ha sembrado en los propios compatriotas.

“Nuestra suerte había sido puramente pasiva, nuestra existencia política ha sido siempre nula y nos hallamos en tanta más dificultad para alcanzar la libertad, cuanto que estábamos colocados en un grado inferior de la servidumbre (…) Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud”, dice el Padre de la Patria en su discurso.

Bastión para trascender al colonizador y al opresor interno, así como la indefensión ante la novedosa tenencia de la libertad, Bolívar promulga como menester la educación: “La esclavitud es la hija de las tinieblas: un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y la inexperiencia”.

Y de esa educación, aspira, se desprenderá la conciencia de los legisladores, encargados –toda vez que a través del Discurso de Angostura Bolívar deposita en manos del Congreso el mando supremo de Venezuela– de “consagrar o suprimir cuanto os parezca digno de ser conservado, reformado o desechado en nuestro pacto social”.

Encomienda además a los congresistas “conceder a Venezuela un Gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadena la opresión, la anarquía y la culpa (…) Un gobierno que haga triunfar bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.

So pena de su dimisión como jefe supremo de Venezuela, el poder legislativo le devuelve a Bolívar su cargo tras sólo dos días de discusiones. Para el investigador de la revista de divulgación histórica Memorias de Venezuela, Juan Antonio Calzadilla Arreaza, la decisión de los legisladores refleja que Bolívar era el hombre necesario como líder por al menos unos 10 o 20 años.

A lo largo de la historia de los pueblos, considera, “hay figuras que ejercen una función imprescindible, grandes figuras que no se agotan mientras dure el proceso político que ellos han estado conduciendo”.

Del discurso de Angostura se han proyectado varias ideas que evidencian la importancia que Bolívar le dio a la educación popular: “Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

De allí que el director del Archivo General de la Nación, Luis Pellicer, considere que el Discurso de Angostura “expresa el pensamiento social e inclusivo del Libertador”.

Una inclusión, claro está, atravesada por la necesaria formación moral de los ciudadanos cautivos por la historia de la colonización. Y es que, como lo deja claro en este fragmento “…el hábito de la dominación los hace insensibles a los encantos del honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia la gloria de vivir en el movimiento de la libertad, bajo la tutela de leyes dictadas por su propia voluntad”.

Este 15 de febrero, el Ministerio de la Cultura ha organizado una serie de conversatorios en las Librerías del Sur de Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz, con el propósito de analizar la trascendencia histórica y la vigencia política de las palabras pronunciadas por el Libertador./ AVN

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