…El señor Uribe es un hombre bastante narcisista, egocéntrico, megalómano y resentido.

Publicamos a continuación lo dicho por el psiquiatra, Daniel Gutierrez, extractado de la entrevista realizada por el periódísta Jorge Pinilla Gómez, en donde habla acerca de la salud mental del ex-presidente Uribe Vélez./Equipo Colarebo

Al médico y psiquiatra Daniel Gutiérrez lo vimos el miércoles 23 de enero en Caracol TV, hablando con propiedad sobre cómo identificar el perfil de un abusador de menores. De inmediato nos hizo pensar en los abusos de poder que cometen algunos gobernantes, y nos despertó el interés de entrevistarlo, tanto sobre ese tema como sobre la salud mental de los colombianos.

Lo que no sabíamos era que tuviera tan clara su visión de la política desde una perspectiva psiquiátrica, y ello hizo aún más interesante esta entrevista, que compartimos con los lectores de Ola Política.

Daniel Gutiérrez es doctor en Medicina y Cirugía de la Universidad Javeriana, y especialista en psiquiatría de esa misma universidad. Fue jefe del departamento de Psiquiatría del Instituto Nacional de Cancerología durante varios lustros, y desde hace más de 20 años dirige el Centro Integral de Atención en Salud Mental, que presta atención a toda clase de público.

OLA POLITICA: ¿Es posible desde un punto de vista psiquiátrico determinar el estado de salud mental de los colombianos?

DANIEL GUTIÉRREZ: Su pregunta remite a un tema de psicología social y psiquiatría cultural. Los colombianos a pesar de la violencia, la inseguridad, la parapolítica y la mala salud (a nivel hospitalario, de consulta y de prevención) han sido resistentes a todos estos embates. Entonces, a pesar del maltrato, Colombia es un país sano. Acaban de decir incluso que somos el país más feliz del mundo, según una encuesta. Ahora bien, yo creo que esto es más el deseo que la realidad de los colombianos. Porque lo cierto es que somos un país cansado, sin optimismo, frustrado; un país donde no tenemos líderes serios, que nos permitan seguir sus valores y generar de verdad una actitud de confianza y seguridad en el país.

Uribe...Arrecho…El señor Uribe es un hombre bastante narcisista, egocéntrico, megalómano y resentido. Pretende utilizar el poder y a la gente que lo rodea, según se vio en su gobierno, para sus fines personales. Él  gobernó al país, en lo doméstico y en lo internacional, como si fuera El Ubérrimo. Fue así como no tuvo ningún reato en traspasar una frontera, en invadir a otro país. Y sigue convencido de que si no es él el que va a redimir a Colombia, nadie lo va a hacer. Uribe tiene  un delirio paranoide, lo que se conoce como delirio mesiánico reivindicativo.

OP: Eso en cristiano, ¿qué significa?

DG: Significa que tiene una mente totalmente narcisista y egocéntrica.

OP: ¿Una personalidad como la que usted describe en Uribe, puede influir en su forma de gobernar?

DG: En sus primeros cuatro años de gobierno, durante su primer periodo, a Uribe le fue muy bien.  Yo lo escuché en la fraternidad masónica número 8, y en ese momento las encuestas le daban algo así como el 0,01 por ciento de los votos. Allá nos convenció a todos los presentes con un discurso de lucha, de dignidad, de respeto, de energía, así que decidimos votar por él. Y luego vino su primer periodo presidencial, durante el cual no fueron evidentes los desmanes del segundo periodo. Al señor Uribe se le olvidó que el poder como todo en la vida es transitorio, que nada es eterno, y se quiso mantener para un segundo y un tercer periodo, y vinieron los desbarajustes. ¿Cómo es posible que haya respaldado y ascendido a general a Mauricio Santoyo, al que según dice no escogió, pero sí lo mantuvo varios años en la Casa de Nariño, sabiendo que el tipo había sido denunciado como colaborador de grupos criminales en Medellín? Y en el camino dejó encartados a los doctores Diego Palacio y Sabas Pretelt con lo de la Yidispolítica, y a su secretario general Bernardo Moreno con lo de las ‘chuzadas’ del DAS, y a Mario Aranguren con lo de la UIAF. Es increíble la cantidad de alfiles suyos que se han quemado o han ido a parar a la cárcel, mientras que él, en su bastión, permanece libre y tranquilo.

OP: Esos “quemados” que usted menciona, no será que en ese estado psicológico, recluidos en una cárcel o presionados por la justicia, ¿pudieran llegar a traicionar a su jefe?

DG: Yo no diría que traicionar, sino dejar en evidencia que a ellos les tocó hacer lo que les mandaba el jefe. Porque, quién manda: ¿el secretario o el presidente? Quién manda: ¿la directora del DAS o el presidente? Quién manda: ¿Pretelt, Palacio, Aranguren o el presidente? El que mandaba era el presidente, así que ellos tendrían que poner eso en evidencia. Otro aspecto psicológico a considerar es el miedo: la gente le tiene miedo a Uribe.  No sé sé quién será el representante de la Comisión de Acusación que actúa como el juez natural del Presidente, pero yo creo que en parte le tiene miedo a Uribe. Puede existir temor, y no sin razón, por aquello del ‘todo vale’.

OP: Y a usted, con esto que está diciendo… ¿no le da miedo?

DG: Yo estuve revisando lo que pasó con los periodistas de Cambio, que se quedaron sin su revista, y compruebo que lo que digo no es nada nuevo. Y claro, me da miedo. Pero no soy periodista, no soy político, y mi pensamiento no es político. Yo hablo como un ciudadano común y corriente. Ahora, desde el punto de vista psiquiátrico, no puedo decir que el señor Uribe sea un enfermo. No es mi paciente, y no estaría interesado en tenerlo entre mi distinguida clientela. Pero en mi condición de ciudadano me abriga el derecho a tener mis creencias, y como psiquiatra tengo una ventaja: no trabajo para el Estado, así que no me pueden despedir de ninguna parte. No me voy a quedar sin puestos públicos, no soy candidato a nada, no pertenezco a La U, y no comulgo con el Puro Centro Democrático.

OP: Por último: en su condición de psiquiatra, ¿qué le recomendaría usted al expresidente Uribe?

DG: Al señor Uribe se le ve ansioso, se le ve irritable, se le ve angustiado, y esas goticas de valeriana que toma no le han servido mucho. No es para menos, porque de todas partes lo están bombardeando, y tiene que estar todos los días repeliendo ataques, defendiendo a la gente que involucró en problemas jurídicos, y eso tiene que generar un estado de ansiedad y tensión. Como las goticas no le están funcionando, debería tomar algún sedante o ansiolítico que le permita disminuir la angustia y apreciar su entorno con más serenidad./Ola Política

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