No encuentro razones para diferenciar a los sionistas de los que cohabitan con ellos.

José Manuel Rodriguez

Foto/web

Hay fotos de unas colegialas de Israel, apenas unas niñas con trenzas, escribiendo mensajes sobre enormes proyectiles listos a ser disparados sobre Gaza…

He visto horrendos videos, luego de la explosión de aquellos proyectiles con dedicatorias, de hombres levantándose de las piedras con sus despedazados hijos en brazos…Escuché tocar y cantar a unos chicos y chicas, felices con sus uniformes israelíes y sus metralletas al hombro. Habían leído a un alto funcionario que pedía por The Jerusalem Post “aplastar a toda Gaza, como los Estados Unidos destruyeron a Hiroshima…”

Observé a los canales de cables mostrar al jefe de la defensa israelí dando un parte de guerra: “hemos asesinado, y así lo dijo, unos ciento treinta terroristas y herido a mas de novecientos…” Y también, al Secretario General de la ONU, felicitando al primer ministro israelí por lo bien que conduce a su pueblo en esa tarea…

Vi como uno de esos canales registró la concentración en Nueva York de empresarios saludables y bien vestidos, algunos con “kipas” en su cabezas. Declaraban su apoyo a Israel porque “está atacando en legítima defensa…”

Me enteré que la estadounidense Facebook, esa que los ingenuos llaman red social, decidió bloquear las cuentas de los sitios donde se publican fotos de niños muertos por los ataques israelíes. Alegan que son “inconvenientes…”

Recordé que hace pocos años “Dossier” presentó imágenes inenarrables de la operación “Plomo Fundido”. En una de ellas, a las cinco de la mañana, se escuchó un gallo cantar por encima del rezo de los minaretes. Luego un trovador nos dijo: “cantaba con el alba cada vez que Israel bombardea el sol…”

Y si alguien preguntara ¿acaso los palestinos no disparan? le repetiré lo del poeta Mahmud Darwish: “Escribe que soy árabe, que robaste las viñas de mi abuelo y una tierra que araba, yo, con todos mis hijos…”/

jmrr1144@gmail.com

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