El auto fantástico

Parece ciencia ficción, pero los carros autónomos que no requieren chofer llegarán más pronto de lo esperado. Algunos creen que en 2040 nadie necesitará licencia de conducir.Los seres humanos han demostrado ser ineptos al volante. Una cifra de la Organización Mundial de la Salud muestra que en 2020 cerca de 150.000 personas morirán cada mes en accidentes automovilísticos, y en 90 por ciento de los casos, ellos mismos serán los culpables. “Son poco fiables”, dijo a SEMANA Juan Pablo Bocarejo, experto en seguridad vial. “No solo se cansan y se distraen sino que asumen riesgos por llegar más rápido a pesar de las normas y señales de tránsito”, dijo a SEMANA.

Con esa idea clara, no es raro que muchos hoy trabajen a sol y sombra para eliminar del volante a quien causa los problemas. Google fue el que tomó la ‘pole position’ en la materia al diseñar el primer prototipo de carro autónomo, dotado de cámaras, sensores y computadores, con lo cual puede andar por las calles sin necesidad de un chofer.

Pero en poco tiempo casi todas las marcas de autos comerciales han seguido al gigante de internet al darse cuenta de que invertir en seguridad es rentable pues los compradores pagan todo tipo de mejoras si tienen que ver con su protección personal. Con ese espaldarazo y el de los gobiernos locales, el desarrollo de estos autos ha tomado una velocidad y fuerza tales que los más optimistas calculan que en cuestión de diez años serán una realidad.

Tom Vanderbilt, autor del libro Traffic y experto en movilidad, ha visto el desarrollo vertiginoso de este campo. En 2008 observó el prototipo de la Universidad de Stanford y la firma Volkswagen, un Passat conocido como Junior que en aquella época, y como gran cosa, podía ir a 40 kilómetros por hora en una pista. Hoy Junior puede ir a 112 kilómetros por hora en una vía pública y sin un humano que lo conduzca. “Puede ver a los peatones y ciclistas. Entiende los semáforos. Se mete a una vía a la altas velocidades”, le dijo a Vanderbilt Chris Urmson, quien hace parte de ese proyecto.

Y los ejemplos abundan. El año pasado un carro autónomo de la BMW fue de Múnich a Ingolstadt por una autopista de alta velocidad. Audi hizo en 2010 algo similar con un prototipo que recorrió sin chofer 156 curvas cerradas en Pikes Peak, una región montañosa de Colorado. La flota de Google ya ha completado más de 500.000 kilómetros en pistas y vías, incluyendo la calle Lombard, en San francisco, California, la más estrecha, empinada y sinuosa de Estados Unidos. La Volkswagen, con su carro Shelley, equipado con sensores y cámaras, llegó a andar a una velocidad de 190 kilómetros por hora en un hipódromo.

Además, la legislación ha avanzado. En octubre de este año California aprobó el uso de estos carros por vías públicas, con la salvedad de que solo pueden transitar si va una persona con licencia en la silla del piloto para tomar el control cuando lo necesite. Se trata del tercer estado que lo hace, después de Florida y Nevada. Esta medida no solo ayudará a las compañías automotrices a probar sus carros en el terreno sino que es un guiño para toda la sociedad de que la cosa va en serio.

Aunque al principio ver que nadie maneja el carro puede ser aterrador, según la experiencia de Vanderbilt, cualquiera en poco tiempo se siente más seguro al mando de un computador que con un individuo lleno de indecisiones y distraído por su BlackBerry. Como peatón le pasa lo mismo. “Me siento más tranquilo caminando en un lugar como Nueva York si las calles están llenas de máquinas inteligentes que no sufren de fatiga, rabia y que no se distraen por el teléfono ni porque vieron una niña linda al otro lado de la calle”, dijo a SEMANA.

No es ciencia ficción

Todo lo anterior suena a ciencia ficción pero lo cierto es que la tecnología ya existe. El llamado control de crucero, introducido hace una década, funciona con un sistema de radar que monitorea la posición del carro que va adelante, lo que le permite al vehículo acelerar y frenar automáticamente a medida que el otro disminuye la velocidad. Así mismo son cada vez más frecuentes los carros de alta gama que se estacionan automáticamente.

General Motors está introduciendo un sistema similar pero especializado en los trancones. El carro se mantiene sobre las líneas blancas que delimitan el carril y va a una distancia prudente del carro delantero. Ford está desarrollando algo parecido bajo el nombre de Traffic Jam Assist. Volvo ya tiene un sistema conocido como City safety que frena en seco cuando una cámara o un láser detectan un vehículo o una persona en su ruta. También se ven modelos que pueden medir el grado de alcoholemia del chofer. Cuando este sobrepasa los límites permitidos, el vehículo no arranca.

Aún así, según Vanderbilt, la llegada del carro fantástico, como el de la popular serie de televisión de los años ochenta, será un proceso lento. “Al principio la conducción automatizada se encontrará, como es de esperarse, en ambientes predecibles, como trancones o autopistas monótonas”, dice.

Según Juan Pablo Bocarejo, experto en seguridad móvil de la Universidad de los Andes, para llegar a la idea de auto fantástico se requiere no solo de carros como el de Google sino también de vías inteligentes equipadas con sensores y cámaras “que puedan comunicarse con los autos para dar información sobre el nivel de tráfico, a qué velocidad se puede ir o si hay una vía en mal estado”, dijo a SEMANA. También se necesita de comunicación entre los vehículos para que estos, entre otras cosas, cedan el paso sin problemas.

El costo aún es alto. Cada unidad de Lidar, ese aparato que Google usa en el techo de los vehículos, vale 70.000 dólares. Se calcula que un carro autónomo en total hoy cuesta 1 millón de dólares. Pero otros sistemas como el City Safety de Volvo está por el orden de los 2.000 dólares, un precio que no es exagerado para un auto de lujo. Aún así, los expertos en la industria creen que en la medida en que se masifiquen estas características el precio de la automatización bajará.

No obstante para muchos expertos “el gran desafío es saber qué tanto controlará el computador y qué tanto el hombre”,dice Bocarejo. Aun más, Vanderbilt se cuestiona si los seres humanos le cederán el control del timón a una máquina y si se someterán a una velocidad predeterminada, especialmente cuando el uso del carro ha sido equiparado con la sensación de libertad. Por eso, no está muy seguro de que algún día se llegue a una tecnología completamente autónoma, donde el conductor esté totalmente ausente. “Después de todo, aun en aviación, donde los pilotos son mucho más entrenados y habilidosos que un conductor promedio, ellos deben estar vigilando e interactuando activamente con las características autónomas del avión”.

Para David Zuby, investigador de Insurance Institute for Highway Safety la preocupación es que el software de los carros sea objetivo de un ataque de hackers y desde ya piensa en lo que pasaría si un terrorista digital se le ocurre programar los carros para que se estrellen entre sí.

Revolución sobre ruedas

A pesar de todos estos cuestionamientos, los futurólogos creen que la llegada del carro autónomo, cuando sea que suceda, será una revolución parecida a la que se dio con el invento del automóvil a principios del siglo XX.

Para empezar, las congestionadas vías tendrán más espacio porque estos carros podrán andar uno detrás de otro sin estrellarse, como si fueran vagones de un tren. Y por el mismo hecho de que no chocarán, se podrán hacer de materiales más ligeros como plástico, a un costo menor. Se prevé que los conductores no tendrán que asegurarse porque las colisiones serán mínimas. Y los choferes profesionales tendrán que dedicarse a otro oficio.

El entretenimiento a bordo aumentará y será posible viajar de noche con ciertas comodidades por lo cual no habrá necesidad de dormir en un hotel en medio de un largo viaje. La gente que vive lejos podrá ir del trabajo a la casa leyendo o realizando tareas. Incluso se cree que los carros serán compartidos puesto que un vehículo que deja a alguien en su trabajo, en lugar de permanecer estacionado todo el día puede llevar a otras personas a destinos diferentes. Y un vehículo averiado no tendrá ya que ir al mecánico sino quizás a donde el ingeniero de sistemas.

La llegada de este auto también significa que muchas personas como los viejos y los discapacitados podrían recobrar alguna movilidad. Un video de Google que se puede ver en YouTube muestra al invidente Steve Mahan entrar a uno de estos carros. Sin poner las manos en el volante el carro lo lleva a recoger la ropa de la lavandería y lo regresa a su casa sano y salvo.

Es cierto que aún hay mucho camino por recorrer. En el caso de Google sus ingenieros quieren que la flota recorra más y más kilómetros para poder integrar en los programas hasta el más mínimo detalle de lo que puede ocurrir. También se necesita que los sensores sean capaces de diferenciar entre obstáculos pues no es lo mismo un pedazo de plástico en la vía a una caneca de basura.

La idea del carro autónomo es fascinante. Todos los que vieron la serie de televisión alguna vez les parecía una utopía llegar a tener un auto que hablara y fuera inteligente. Para su sorpresa hoy el mundo está a punto de tenerlo. Como lo dice Dan Niel, editor senior del Wall Street Journal, el simple hecho de que sea más seguro que tener una persona al volante “debe hacer a todos los que persisten en seguir al mando del timón y a muchos otros escépticos a hacer un alto en el camino”.

Vanderbilt opina lo mismo pues asegura que la tecnología que ya existe sobrepasa a los humanos en términos de reacción y de visión. “El carro de Google, por ejemplo, gracias a Lidar puede leer el perfil de carro adelante, mientras el radar va incluso más allá, detectando al carro que está inmediatamente delante de ese”.

Los beneficios ya saltan a la vista. Por ejemplo City Safety, el sistema de Volvo, puede evitar colisiones por completo a velocidades hasta de 30 kilómetros por hora y si va más rápido, logra suavizar el impacto. Según The Economist, un sistema parecido de la Mercedes-Benz ha reducido a una sexta parte las demandas de seguros por heridas. Hasta el momento los vehículos de Google no han estado involucrados en ningún accidente. Solo una vez, en 2011 uno de los prototipos se estrelló con la parte trasera de otro. En esa oportunidad quien estaba al mando era un ser humano./Semana.com

About these ads

Los comentarios están cerrados.