Camarada Correa: ¿Qué le pasó y esos cambios por qué?

Opinión de El Pueblo Avanza (EPA)

 Nosotros, como organización política El Pueblo Avanza (EPA), sentimos profundo  respeto y admiración por el camarada Rafael Correa, Presidente de la República Ecuador. Pero no entendemos, en primer lugar,  el repentino cambio de versión del derecho de asilo otorgado a Assange por el Gobierno ecuatoriano con lo que ahora sostiene el camarada Rafael Correa. Ese cambio tan brusco –a nuestro juicio- crea incertidumbre  no sólo en el asilado sino en los millones y millones de personas que se han solidarizado, por muchísimas vías, con el Gobierno del camarada Correa. Si el camarada Correa para anunciar su cambio de postura en torno al derecho de asilo concedido a Assange,  con éste lo consultó y   lo acordó  ha debido decirlo públicamente y no hacer de ello un secreto sepulcral de Estado porque, entonces, de nada han valido los sacrificios, los retos o desafíos, las muestras de solidaridad, la reuniones de emergencia de organismos internacionales y todo cuanto se ha hecho en el mundo para apoyar la postura del Gobierno ecuatoriano y condenar a los gobiernos que se han opuesto a la política de soberanía expresada por el camarada Correa al otorgar el asilo a Assange.

Si el Gobierno del camarada Rafael Correa le otorgó el asilo a Assange es para que éste pueda vivir en Ecuador bajo la protección de las leyes ecuatorianas y bajo normas de respeto del asilado a la Constitución del país asilante.  Por eso es difícil entender ahora que el camarada Rafael Correa, al igual que su Cancillería, anden solicitando al Gobierno sueco que garantice que no va a extraditar a Assange a un tercer país. Si la actuación  del Gobierno del camarada Rafael Correa  ha sido otorgar el asilo para una vez que Assange pise suelo ecuatoriano enviarlo a Suecia, habría que preguntar: ¿Para qué tanto escándalo entonces sobre defensa del derecho de asilo, sobre violación del Gobierno inglés a la soberanía ecuatoriana, solicitud de reuniones de organismos internacionales para fijar posición de defensa a la soberanía ecuatoriana…? Y si el camarada Rafael Correa entrega a Assange al Gobierno sueco, sentaría un precedente insólito en relación con el derecho de asilo y más de medio mundo creerá que hizo acuerdos secretos con el Gobierno inglés. Difícilmente, alguien volverá a creer en el Gobierno del Presidente Correa, por un lado, para atreverse hacerle una solicitud de derecho de asilo y, por el otro, para ejercer solidaridad pública cuando el camarada Correa exprese una idea de defensa de su país ante los detractores del derecho a la autodeterminación de los pueblos.

De otra parte, queremos opinar sobre algunos criterios que han sido emitidos por el camarada Rafael Correa sobre la posibilidad del diálogo por la paz en Colombia, quien –a nuestro juicio y desearíamos estar errados- se ha comportado como el maestro que se cree con derecho a  ser juez y fiscal de un tribunal que  nunca se equivoca por considerarse poseedor de todas las verdades procesales y verdaderas. Pareciera que el camarada Rafael Correa fuese el vocero del Presidente Santos, juzga como desfasada de la historia a las FARC y les exige que acepten sin  chistear las condiciones del Gobierno colombiano como si él fuese un empresario colombiano y no un político revolucionario ecuatoriano. De Presidente el camarada Rafael Correa se transforma en  analista histórico con potestad para atribuirse la verdad inequívoca sobre el conflicto armado y político colombiano –en general- y del comportamiento de las FARC –en lo particular como si él viviera en el Cielo y o en la Tierra-. Sus palabras no tuvieron el cuidado con que un estadista, que cumple función presidencial en un país, decide solidarizarse con un diálogo por la paz en otro país. Creemos que fue una imprudencia del camarada Rafael Correa haber dicho: “…Si alguna vez las Farc quisieron lograr justicia social por medio de la lucha armada en Colombia, pues ese objetivo se perdió. Ya se hizo un daño muy grande. Es ahora o nunca que las Farc y los irregulares colombianos, pueden lograr la paz y hacer un gran bien a Colombia y al continente entero“. Resulta que para el camarada Rafael Correa el verdadero culpable del daño que ha vivido Colombia durante años, pareciera ser las FARC y el Estado colombiano el inocente, la víctima. En verdad, el camarada Rafael Correa jamás ha vivido en un país donde las causas y los factores de la violencia obligan  a miles y miles de sus pobladores a ejercer su derecho a la rebelión. Ponerse a condenar toda expresión de violencia social en este tiempo equivale a legitimar todas las atrocidades que acomete el capitalismo contra la humanidad, equivale a exigirles a los pueblos la sumisión o resignación total ante sus depredadores, equivale a justificar la esclavitud  por toda la eternidad.  Si algún capitalista hubiese invocado el pacifismo eterno como  medio seguro para derrotar al feudalismo, la mayoría de los enciclopeditas y seguro los explotados y oprimidos hubieran pegado gritos al Cielo implorándole a Dios que se los llevara a destiempo.

Por lo menos, los marxistas no deben hacerse eco de las palabras del camarada Rafael Correa ni tampoco de ninguno que pregone ese género de pacifismo que condena toda expresión de violencia social por inútil. ¿Cómo podría justificarse  haberle exigido al pueblo de Irak o al pueblo afgano el cese de toda violencia para poder derrocar a los invasores imperialistas y sus epígonos? ¿Será que si los imperialistas invaden a Ecuador el camarada Rafael Correa le va a solicitar a su pueblo que no realice resistencia armada para expulsar a los impostores?

Seguimos admirando y respetando al camarada Rafael Correa, pero rechazamos sus posturas como las anteriormente analizadas./Enviado por Freddy Yepez

 

 

 

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