“El oráculo opositor” diálogo de sordos

PEDRO CARVAJALINO

Eran las 5 de la tarde. Una inmensa cola fue el preludio para llegar al punto señalado por la pauta de prensa. El lugar era la Universidad Católica Andrés Bello. De inmediato, vinieron a mi mente los viejos recuerdos de 2007, la época en donde este claustro universitario se convirtió en el fortín de la oposición, jóvenes adoctrinados por los prejuicios de clases salieron a las calles a defender la “libertad de expresión”, a RCTV, a la propiedad privada, a la novela de las 9 de la noche, a ¿Quien quiere ser millonario? y pare usted de contar.

En esta oportunidad me tocaba presenciar el “magno evento”. Propuesto por esta casa de estudios, los estudiantes con ese deseo supremo de conocer cuáles eran las propuestas de los diferentes candidatos a las elecciones presidenciales decidieron convocar a un “debate de ideas”.

Al principio me tocó vivir una especie de déjà vu. Pululaban alrededor del aula magna cientos de jovencitos que nosotros, en esa época, llamábamos la generación emo, corte de pelo igual, medio tristes, con camisas negras que llevaban en el centro una mano blanca, recordando a la organización Otpor.

Con el pasar de los minutos y las horas empezaron a llegar los fundadores del movimiento juvenil opositor, esos que se consideraban apolíticos en el 2007, hoy eran integrantes de los comandos de campaña; por un lado, el “señor” Goicoechea defendiendo la tesis del “capitalismo popular”; del otro lado, el joven Freddy Guevara defendiendo las ideas del “maratón del fracaso”, del señor Leopoldo López.

Lo que al inicio fue la búsqueda de un debate de ideas o un diálogo de sordos, terminó convirtiéndose en un show paupérrimo. Los estudiantes de la UCAB terminaron viendo al aula magna como un gran centro comercial, donde se podía comprar las ideas de aquellas personas que salen en propagandas televisivas, vendiendo esperanzas, creyendo que tienen en sus manos el futuro y la derrota del comunismo del presidente Chávez.

Los candidatos a las primarias empezaron a desfilar con sus porras, obviamente se sentían ante la presencia de un Grammy político, venían con toda la intención de llevarse todos los galardones que el antichavismo estaba dispuesto a dar: el más conspicuo, el que pudiese crear la frase más prejuiciada, el que retará al presidente Chávez de una manera altiva, el que le adjudicará los 197 mil muertos en estos 12 años de mal Gobierno iba a ser el ganador.

Ya al momento de finalizar el evento empezamos a ver los rostros desdibujados de los estudiantes, ninguno notó la diferencia entre el autobús del progreso, el capitalismo popular, el maratón del fracaso o la economía del conocimiento.

En lo que a mí concierne salí con la sensación de haber ido a la pauta más aburrida de mi vida, y de inmediato empezó a retumbar en mi mente esa frase del viejo Gabo que se encuentra en Cien años de soledad: “Pretendían ser heraldos del progreso y terminaron convirtiéndose en mercachifles de diversiones”./ ESPECIAL CIUDAD CCS

RM

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