Adios al sistema educativo neoliberal

Lizkel Chacín/CNP: 9.215.                                

No es casual que en la actualidad los sistemas educativos ambicionen nuevos paradigmas pedagógicos, otros diseños curriculares, otras prácticas didácticas o nuevas concepciones sobre la evaluación. La respuesta es obvia, las transformaciones que en todo sentido se experimentan a nivel mundial en este ámbito nos obligan a ofrecer respuestas acordes a las realidades que enfrentamos.

Ya en muchas naciones incluyendo países latinoamericanos como el venezolano, por ejemplo, se están desmontando los recurrentes y obsoletos modelos de enseñanza neoliberales, con el firme propósito de democratizarlos, hacerlos cada vez más accesibles, tratar de optimizarlos y también para garantizar aquello que Félix Agudo en Marengo y Sverdlick, 1996 expone, que “la calidad docente estaría determinada por la coherencia entre los fines educativos, las realidades y acciones.”

Lo que nos indica que no podemos desvincularnos del entorno social ni de los objetivos establecidos para alcanzar una mayor vinculación con éste. Siendo así la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje  dependerá entonces del nivel de compromiso, de la participación de los actores intervinientes en el entorno social, de que los fines estén bien trazados y de una práctica educativa eficaz.

En su análisis Félix Agudo sostiene además que, “La única  manera de valorar la educación sería construyendo colectivamente los criterios de calidad desde la propia perspectiva sociocultural y participando en la reconstrucción de la realidad”.

Estamos llamados al cambio educativo, a una verdadera transformación con la mirada puesta en su rol socializador que históricamente  la ha caracterizado aunque en la actualidad este aspecto supremamente importante se ha ido perdiendo. Mientras continúen grupos “excluidos”, sin acceso al estudio o bien sumergidos bajo la aplicación de políticas excluyentes no terminarán de consolidarse nuevos paradigmas en el siglo XXI.

Continuar ensayando estas políticas neoliberales como la privatización educativa en los países latinoamericanos significaría por tanto fortalecer la brecha entre las clases sociales, entre los más pobres y aquellos que tienen las posibilidades de acceso. Además estaríamos propiciando la capacidad educativa según la capacidad de pago que le hace tanto daño al pueblo y lo que es peor aún estaríamos ayudando a forjar una educación vista como una mercancía  y no como lo que es, como un derecho humano fundamental, útil, enriquecedor del intelecto y el espíritu.

Prácticas como la inyección de los más bajos presupuestos al sector educativo, las desatenciones socioeconómicas, las escasas oportunidades de estímulo y preparación para los docentes, la puesta en práctica de intereses particulares para destruir todo intento o asociaciones constituidas como sindicatos o cooperativas de profesores que buscan reivindicaciones para el colectivo o sencillamente,  la reproducción de profesionales con mentalidades capitalistas- rentistas no son menos preocupantes.

No se trata pues, de fijar una oposición critica al sistema educativo neoliberal por puro capricho, sino de demostrar que sus prácticas e incluso sus postulados ideológicos son incompatibles con las realidades actuales. Las nuevas generaciones están cada vez más interesadas en buscar alternativas educativas accesibles, variadas, de calidad, cónsonas con los tiempos que vivimos.

Los profesionales necesarios para el mundo de hoy, son aquellos que desarrollan una afinidad con las carencias, debilidades y exigencias encontradas en nuestras sociedades. Es de allí a donde nacen las contraposiciones a este sistema. Es allí a donde el papel ejemplarizante de las universidades a nivel mundial debe manifestarse debido a que éstas no pueden estar divorciadas del entorno social, sino entonces, ¿para qué son universidades?.

Alberto Christin, 2006 lo explica asegurando “…planteamos que la calidad de la educación sea entendida en cuanto ésta contribuye a una transformación social, a generar ese mundo que queremos los pueblos, en los que la libertad y la justicia, el bienestar y el progreso se repartan entre todos”.

La educación posee un interés social, no particular, más concretamente, sus fundamentos son democráticos, colectivos y son sus propios actores, los responsables de construir sus destinos.

En Marengo y Sverdlick, 1996 se lee que “La participación de los involucrados en la evaluación de la educación, le confiere a la misma, un carácter educativo, se debe aprender de la propia experiencia, de la interpretación, reflexión y debate entre los implicados, de la toma de conciencia del conocimiento de la realidad y del desarrollo de la capacidad de la valoración, de juicio, de interpretación de los hechos”.

Debemos resaltar asimismo que, gracias al carácter democrático de la educación, del cual venimos reflexionando y que sin duda coopera en impulsar los procesos de cambios en los sistemas educativos, que es a través de su masificación a donde se concretan las posturas críticas, interpretativas, reflexivas, argumentativas y creativas. Es saber aprovecharnos de ese espacio o de esa “socialización” para evaluarnos y evaluar porque es allí a donde residen las respuestas a las tantas interrogantes que como docentes nos planteamos. Saber, sí estamos formando los hombres y mujeres que necesitan nuestras sociedades, sí vamos en la dirección correcta.

También Giovanni Iafrancesco,2004 coincide en aportar que  “La evaluación de forma integral debe permitir tomar conciencia frente al desarrollo holístico de todos los procesos que implica: el desarrollo humano, la educación por procesos; la construcción del conocimiento; la transformación socio-cultural desde el liderazgo y la innovación educativa, pilares esenciales de una Escuela Transformadora y que responde a una propuesta de fundamentos filosóficos, psicológicos, epistemológicos, sociológicos y pedagógicos que asumieron los países cuando decidieron transformar sus sistemas educativos y buscan mejor calidad en los mismo”.

    De forma tal que alcanzar la calidad educativa implica ahondar en la democratización del proceso de enseñanza, el cual deberá estar sujeto a una evaluación integral constante, con el propósito de alcanzar el desarrollo humano tomando en cuenta dimensiones antropológicas, axiológicas, ético-morales y formativas. O bien, a través de  una Escuela Transformadora-como lo plantea Iafrancesco-cuyo objetivo será estar pendiente de hacerle seguimiento y control a los procesos del desarrollo bio-psicosocial-espiritual. En fin, desde una Escuela Transformadora capaz de producir cambios socio-culturales que formen a un educando autogestionario, proactivo, protagónico,  participativo, creativo, en realidad en un verdadero líder social, capaz de construir sus realidades, y/o de forjar sus destinos.

Bibliografías consultadas

1. Alberto Christin, 2006. Educación Democrática para enfrentar la opción neoliberal. Argentina.

2.Félix Agudo en Marengo y Sverdlick, 1996.

3.Giovanni M. Iafrancesco, 2004. La Evaluación Integral y del Aprendizaje. Editorial Delfín, Colombia.

4. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Publicada en Gaceta Oficial del jueves 30 de diciembre de 1999, N° 36.860

RM

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Una respuesta a “Adios al sistema educativo neoliberal

  1. Este artículo alegra el corazón de muchos jóvenes, padres de familia y facilitadores del conocimiento y la conciencia, que estamos embarcados en la construcción de una nueva opción educativa, para construir un nuevo otro mundo. Y marchamos. El Proyecto Universidad-Revolución-UR-55, que comienza a fluir en Chicolapan, Estado de México, marcha hacia una Holovisión Paradigmática que apunta a muchas de las alternativas que aquí se mencionan, para la implementación de un proceso educativo emancipador y libertario. Hemos implementado la carrera de Licenciatura en Desarrollo Local Sustentable, actualmente en su quinto trimestre, y estamos muy claros de que marchamos hacia la Autonomía y la Autosuficiencia comunitaria, como un decidido principio para desmarcarnos, salirnos, de la ecuación neoliberal que va directo a un Colapso final estrepitoso, que sumirá en la angustia a todos aquellos desprevenidos. Gracias por la claridad y contundencia de argumentos de este artículo. Levanta nuestros ánimos y nuestros Corazones. Estaremos en contacto.