Historias y Leyendas del Nazareno de San Pablo

La Capilla de San Pablo el ermitaño.

Foto: leonel garcia

En 1579 una epidemia de viruela azotó a Caracas y prácticamente la dejo sin habitantes. Al año siguiente, en 1580, por voto de Cabildo y de todos los caraqueños, al sur de la Catedral, se construyó una Capilla en honor a “San Pablo el ermitaño” en acción de gracias por haberlos liberado del contagio. Al lado de la Capilla, se construyó un hospital y un hospicio para mujeres.

La imagen del Nazareno de San Pablo.

No se sabe con certeza quién fue el escultor de la talla de madera de pino Flandes de Sevilla, España. Posiblemente fue Felipe de Ribas en el siglo XVII,  pero la tradición dice que cuando el escultor terminó su obra se paró frente a ella a admirarla. En ese momento oyó una voz que salía de la imagen diciéndole: ¿”Dónde me viste que me has hecho tan perfecto”? y el artista impresionado cayó al suelo y murió.

Fue traída a Caracas, a la Capilla de San Pablo el ermitaño (de ahí viene su nombre). Consagrada el  4 de Julio de 1674 por Fray González de Acuña.

“El Limonero del Señor”

Cuenta la leyenda que en una ocasión, en 1597, una epidemia de peste del vómito negro o escorbuto, azotaba a los caraqueños, como no había medicina que curara la peste y todos los esfuerzos humanos eran inútiles, la población decidió recurrir directamente a Dios y sacaron en procesión a Jesús Nazareno de San Pablo y lo llevaron por las calles entre oraciones de súplica y de amor al Señor Todopoderoso.

En el trayecto, la cabeza de la imagen tropezó con una rama de una mata de limón agrio que se encontraba en el patio de una casa en la esquina de Miracielos y cayeron una cantidad de limones al suelo. La gente los recogió y aplicaron el jugo a los enfermos, produciéndose en ellos una cura inmediata. El milagro de la finalización de la peste, gracias a la intervención de El Nazareno, hizo que creciera aún más la devoción del pueblo a Jesús.

Traslado a la Basílica de Santa Teresa.

Entre 1870 y 1888, el país vivió el predominio del General Antonio Guzmán Blanco y con él cambio la fisonomía de la ciudad de Caracas. Entre otros, mandó a derrumbar la Iglesia de “San Pablo el ermitaño” y construyó en su lugar el “Teatro Nacional”. Cerró todas las Iglesias y expulsó a todos los sacerdotes y religiosas del país.

Pero su esposa Ana Teresa de Guzmán Blanco era una mujer muy católica, cuando se enteró de la destrucción de la Capilla de San Pablo, se encerró en su habitación a llorar y llorar. Su marido, al verla, le preguntó que le pasaba a lo que ella respondió: “Antonio, es que a ti te ha dado por ir en contra de la Iglesia; expulsas al Arzobispo, acabas con los conventos de monjas y curas; convertiste el Convento de San Francisco en Universidad; destruiste la Iglesia de La Trinidad y la convertiste en el Panteón Nacional y ahora demueles a San Pablo… ¿dónde vamos a meter a Nuestro Nazareno?”.

Las palabras de su mujer lo conmovieron de tal forma que le respondió: “No te preocupes querida, voy a mandar enseguida a hacer un templo moderno, una Basílica con tu nombre: Santa Ana y Santa Teresa, para que sea bajo tu protección que se conserve tan grande imagen”.

Basílica de Santa Teresa.

De manera oficial la Basílica de Santa Teresa se inauguró el 27 de Octubre de 1876.

Allí se traslado la imagen de Jesús con la cruz a cuesta a quien todos conocían como “El Nazareno que había estado en la capilla de San Pablo”. Durante todos esos años, la imagen bendita estuvo al cuidado de Doña Concepción Alvarado de Santana, quien fue, hasta su muerte, la encargada de vestir al Nazareno con sus atuendos especiales el Miércoles Santo. Actualmente, la tradición de vestirlo sigue aun como una responsabilidad y devoción de la familia Santana Alvarado.

Fuente. Cardenal  Uroza Savino .

Basìlica de Santa Teresa.

LM-LG

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