¿Y la vivienda de los otros?

Estanislao Velázquez

Es sorprendente la relevancia y el despliegue que ha suscitado el tema de la vivienda desde qué en noviembre pasado fue declarada la emergencia nacional. Entre otras cosas por un tema burocrático de que sólo si se declara la “emergencia” se pueden destinar recursos extraordinarios para eso que lo amerita, lo cual además nos indica que continuamos en fiel cumplimiento y sometidos a las leyes y normas capitalistas.

Sin embargo, que de la noche a la mañana se tenga que asumir -sin haberlo contemplado- a 140 mil damnificados en un país donde la planificación no es el fuerte, tiene su mérito. Ahora, no sé si hay conciencia de que hay que sumar -desde ya- a los habitantes que aún continúan en los cerros viviendo en condiciones precarias, porque su situación actual es irreversible y al contrario, tenderá a complicarse (por las condiciones del suelo y el cambio climático).

Me he puesto a pensar que más temprano que tarde habrá que bajar los cerros y ¡desocuparlos!, porque tal y como pasó en Telares de Palo Grande en Ruiz Pineda (suroeste de Caracas) las casas que no se cayeron siguen “drenando” sus aguas servidas y deshechos de basura en condiciones no aptas, lo cual seguirá socavando esos suelos que hasta ahora han sido el soporte de esas casas y familias.

Pero mi llamado de atención tiene que ver con las consecuencias que ésta situación que no es coyuntural sino ya estructural, afecta, desplaza y excluye al resto. ¿Y de qué resto cree usted que le estoy hablando? pues del resto que también tiene 10,15, 20 y más años con la firme esperanza en el alma de adquirir un techo propio donde pueda vivir con su pareja y sus muchachos. ¡Esos también son bastante!, lo que pasa es que andan como hormiguitas a la calladita pero cargando cada uno su hojita pensando construir el hogar. Mientras tanto, andan hacinados en la familia de uno o del otro, si no hacen como mi pana que se volvió a casar lo malo es que ella vive con su mamá y él con la suya.

Imagínese que ahora ven más alejada su esperanza porque no hay opción a comprar que esté a su alcance. Por un lado las viviendas de segunda a las que aspira la mayoría (no por su deseo sino porque no pueden aspirar a una 0 kilómetros) esas, si acaso están en venta, se dispararon en precio de una manera grosera y exorbitante. Por el otro, no hay un plan sostenido de construcción para esos tantos que vienen en la cola esperando y los que se suman a diario.

Los comentaristas de pasillo que están sin vivienda propia pero que no son refugiados me dicen que ahora se les hace más difícil con la coyuntura actual. A ellos que no se les ha caído la casa, me han dicho que los otros tendrán primero vivienda porque de bolívar en bolívar no han logrado juntar ni la inicial.

Es por esto que considero importantísimo que el Gobierno Nacional debe -como no- atender la emergencia, pero simultáneamente considerar el desarrollo habitacional del país entero “Venezuela adentro”, pues. Tampoco es aquí en Caracas donde se podrá cubrir tanta necesidad.

estanislao125@gmail.com

About these ads

2 Respuestas a “¿Y la vivienda de los otros?

  1. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  2. Pingback: ¿Y la vivienda de los otros? | Wiki colaborativa Pedia